martes, 26 de abril de 2022

Rosita & Mr. President

 

    Alaris y tu charra, tenemos muchísima chamba en Medio Oriente durante el futuro próximo y por lo tanto, arramplamos con nuestras chivas y otra vez, como gitanos, nos vinimos a instalar a Jordania, al parecer durante todo el verano. 



    El plan no tiene pies ni cabeza, porque tenemos un mini departamento arriba de casa de Ummi, que dejamos a las carreras en Enero y sin las precauciones debidas, o sea que se le metió agua y ahora estamos literal como "sin techo", arreglando agujeros con todos nuestros tiliches tirados en un cuarto que no tiene agua, pero super contentos de volver a donde si tenemos familia y amigos. Europa es padrísimo para vivir en cuanto a lo que puedes ver y que todo te queda cerca, pero la gente, por lo menos donde vivimos son como nueces: dificilísimos de abrir. Cuesta hacer amigos, más como cuando nossotros, trabajas todo el día y desde tu casa o en tu coche, no tienes niños, no tienes grupos de padres de colegio ni equipos de deportes, entonces es medio complicada la socialización.  A ratos estaremos acá, a ratos en Ammán y a ratos paseando gente, que es lo que nos encanta hacer y a lo que vinimos. El plan es que no hay plan y así está la cosa. 

Acá, como es el ramadán, cada amigo o hermano te invita a una cena cada día. Cómo somos los "hijos pródigos" nos preguntan qué menú queremos y ya tenemos el calendario lleno de invitaciones.  Bárbara la cosa.  Le dije a Alarís que nosotros que? Que a donde vamos a invitar o que si vamos a patrocinar el borrego de la fiesta o como va a estar la cosa? Dice que va a ver. Pues a ver. Yo ya no vuelvo a ir a la matazón, eso me queda clarísimo. Pago el borreguito pero no quiero ver como le dan cuello. 

    Llegando del aeropuerto y con una maltratada tremenda porque se nos ocurrió irnos de Andorra en autobús a Barcelona, tomar un tren a Madrid para tomar un avión baratísimo a Jordania, y porque no? Aprovechar a ver a la parentela madrileña, pues nos aventamos entre pitos y flautas dos noches sin dormir. Llegamos a Ammán en medio de una polvareda como de película. 

Parecía broma. En el avión a un señor le dio un soponcio. Literal por el altavoz: "Hay un doctor o alguien con conocimientos de rescatismo?" El viejo se veía color de panza de lagartija y muy malito. Pues ahí se levantaron dos mugrosos que dijeron ser médicos. Le dieron un jugo, le levantaron las patas como canario agonizante, le tomaron la presión. Estábamos volando ya sobre Israel, donde se supone que nadie se puede parar de su asiento por seguridad, pues todo el avión era un relajo porque no faltaban los curiosos que querían ver, y las azafatas corrían ajigolotonadas. Al final dijeron que lo que sea que tenía el hombre, la muerte no era inminente (o eso quise entender con el dedo gordo para arriba que una azafata le echó al copiloto). Empezamos a bajar en medio de un cielo completamente amarillo. Puritita tierra de desierto suspendida en el aire. 

Ahora, no sé si por la tierra o por que, nunca he tenido un mejor aterrizaje, ni se sintió, como en algodones. 

Llegamos y ya sin escaneos de vacunas, sin molestos hisopos, pero con agentes de inmigración malhumorados y malencarados: las dichas del ramadán. Tamadre con esta gente. Si van a ayunar y desvelarse POR GUSTO, que lo hagan gustosos y no estén concediendo deseos, con un genio de los mil demonios por doquier. Uno que culpa? Había en el aeropuerto, que está al lado del desierto, como 20 centímetros de tierra en el suelo y sobre los coches. 

Teníamos mil y un pendientes en Ammán y aprovechamos para hacerlos. Mi compadre Khaled pasó por nosotros en un cochecito que le rentamos a un conocido por lo que dure nuestra estancia acá. Padrísimo. 

Traté de ir a ver a una amiga, que no estaba en su oficina porque había tenido una urgencia, fui a ver a unas conocencias de negocios que tenía pendientes, a hacer unos pagos, a checar unas reservas, a ver a mi suegro, a cenar con la familia de Khaled. Luego todavía a mandarle un dinero a un chofer en Turquía y nos vamos para el pueblo, a media noche. Y claro, como acá andan de desvelada, y venimos llegando, hubo que sentarse a platicar un rato con la suegra y el cuñado hasta quién sabe que horas. 

Aquí es donde conocí a los homónimos del escrito. 

Resulta que Ummi es súper cariñosa y buena onda. Y no le basta con todo lo que tiene que hacer y a toda la gente que tiene que cuidar. Se buscó un par de gatos sin dueño. Les da de comer, los cuida, los apapacha y los disfruta. 

Empezó con una gatita, a la que le puso Yuri. No como la cantante. Yuri en árabe significa Rosita, como las flores. En el Medio Oriente los gatos son muy comunes en la calle. No son de nadie pero la gente los cuida porque se comen a los ratones, a los insectos. En cambio, en general la gente no es de perros. Les tienen bastante miedo y los espantan. No les dan de comer y no los quieren mucho, salvo los pastores o en Turquía, que si los apapachan. Si has estado en Estambul seguramente has visto perros gigantescos echados afuera de las tiendas o restaurantes. 

Pues Yuri se acostumbró rápido a que Ummi le saque su comida, si no es puntual se pone afuera de la ventana y pide, se deja apapachar, de vez en cuando trae "regalos": lagartijas muertas, viboritas o grillos y va y viene cuando quiere, pero siempre está puntualaza a comer. 

Un día trajo a un amigo. 

Ummi es una mujer muy sencilla, pero tiene una mente afilada y chistosísima. Me dice: Como ves a Joe Biden? No me he dejado de reir. El gato es idéntico. De pelo blanco con unos poquitos pelos amarillos en la parte de arriba, con ojillos chiquitos y muy azules y cara de mustio. I-dén-ti-co el señor presidente.  Pues ahora tenemos también al mandatario como comensal todas las noches. En fin. 


Salam! 





domingo, 20 de marzo de 2022

La vacance

        Una de las gentes que más quiero en la vida es el Monsieur.  Somos amigos desde hace más de treinta años y a veces nos vemos muy seguido y a veces pasan años entre una y otra visita, pero retomamos la conversación como si nos hubiéramos visto ayer y entre interminables tazas de café se nos pueden ir las horas platicando. 

    Desde hace muchos años el Monsieur se fue de Mi México a vivir en Francia, en un sitio muy elegante.  Nos vemos cuando podemos, en México cuando yo todavía vivía allá, tratábamos cuando yo andaba en Europa y ahora que estoy más cerca pensamos que iba a ser más fácil, pero entre una y otra cosa no lo ha sido. 

    Cuando Alarís se casó conmigo, no lo conocía, pero sabía la historia. Porque nos conocimos poco tiempo pero nos contamos las cosas importantes y nos leímos la cartilla mutuamente para que no hubiera (muchas) sorpresas.  Siempre me dijo que quien fuera importante para mí, también lo sería para él y viceversa. 

Hace unos años, todavía viviendo en Jordania, de camino a México nos encontramos en Barcelona y se conocieron.  

    Ahora, tuvimos varios conatos de reunión desde que estamos por acá, pero entre una cosa y otra no se había podido. Primero ya con el plan armado, él tuvo que cancelar porque la persona que le ayuda con su mamá salió con covicho un par de días antes de que nos encontráramos y entonces Alarís y yo hicimos la vacance solos. Luego nos íbamos a ver en París en Enero y le tocó a Alarís estar covidoso y se aguó la fiesta. Ahora habíamos quedado muy serios de vernos para un fín de semana en un punto medio entre donde vivimos y yo salí con mi covicho dos semanas antes. Parecía broma. 





Pues hice mi mejor esfuerzo por cocinar a vapor mi virus y estar lista para la vacance. Por su parte el Monsieur hizo todas las diligencias para poder tomarse un par de días, ya que su vida es complicada y no le es tan fácil echarse una escapada. Ya cuando se acercaba la fecha: alerta climática. El clima podrido a más no poder y la zona del sur de Francia a donde habíamos planeado ir, tenía pronóstico de lluvias incesantes y vientos huracanados. Pues faltaba más. A ver llover iríamos, pero íbamos a ir. 

Y fuimos. Salimos nosotros de nuestro poblacho, previa prueba negativa de covid, pasando por Perpignan ya que íbamos a la zona del Rhone. Nos gustó el palacio de los reyes de Mallorca, comimos por ahí y seguimos el camino, viendo el clima ponerse cada vez "pior".    La entrada a la Provence llena de árboles frutales floreados, con todo y la lluvia estaba divino.  

    Quedamos en un poblacho que se llama Aigues-Mortes, en la desembocadura del Rhone al mar, junto al parque del Camargo. Yo tenía ganas de conocer el parque, que son unos humedales llenos de aves acuáticas, principalmente flamingos, caballos blancos y toros que se parecen a los de la caricatura de Ferdinand. Negros y grandotes pero con cuernos largos y juntitos.   Ya llegando al pueblo vimos varios bichos y yo venía feliz tomando fotos. 

    El pueblito fue una sorpresa. Está amurallado y es MUY bonito. Por el clima y por ser invierno y fin de semana estaba bastante muerto, pero en verano tiene que ser muy lindo. Hay muchos sitios de camping y búngalos y tal por la zona, ya que el santuario de los gitanos está cerca, pero dentro de las murallas hay varios hotelitos muy monos y restaurantes ricos.  Con todo y la lluvia, nos saludamos, nos apapachamos y salimos a caminar y dar la vuelta enmedio de un aguacerazo. 

     Al día siguiente fuimos al Camargue a ver las reservas de pájaros. El clima estaba todavía peor. Cuando entramos se voló un techo de un cobertizo del parque, pero veníamos decididos a ver los flamingos y armados con paraguas y chamarras, algo de espíritu aventurero, allá vamos. 

    Los flamingos de Europa son mucho menos rosas que los de México. Es por el tipo de bicho, así son y además por la cantidad de carotenoides que comen.  En el parque además hay cigüeñas, garzas, patos y algunos parientes entre patos y flamingos. Los pobres parecían borrachos porque con el aire que hacía se tambaleaban y si volaban se los llevaba el aire. Empezó a llover y el paraguas de Alarís feneció porque el aironazo lo rompió todo. Acabamos empapados, pero vimos los animalitos que habíamos venido a ver y nos carcajeamos de la suerte del paraguas y de los pájaros briagos. 

    Para no irnos a guardar al hotel decidimos ir a comer a Uzés. Un pueblito divino que está más o menos cerca. El clima no cooperó pero igual nos dimos la vuelta, comimos rico y lo pasamos muy a gusto platicando en el camino, en la vuelta, en la comida. Volvimos a nuestro pueblo y salimos a dar la vuelta otra vez en la noche. 

     Después de desayunar y platicar largo y tendido, el Monsieur se tuvo que ir a su casa, pues sus obligaciones lo reclamaban. Nosotros habíamos hecho plan para un día más y además en Andorra el  lunes era puente (otra vez). Acá se la pasan de fiesta en fiesta.  Pues nos fuimos a Avignon.  Yo hace muchos años pasé por ahí pero no visité y me habían platicado maravillas del sistema de audiotours del palacio de los papas y eso me interesa porque yo tengo mis audioguías  para varios países. 

     Pues ahí vamos.  Increíble. Lo pasamos padrísimo, y Avignon nos encantó. La combinación entre ciudad medieval y ciudad más o menos importante, está muy padre. Antes de regresarnos para pueblo quieto fuimos a unos grandes mercados techados que hay en Avignon a hacer la compra y desayunar. Había un puesto de mariscos abierto y desayunamos ostras y bulots. Como ha cambiado Alarís! Antes se moría del horror antes que probar nada nuevo y se retorcía como lombriz en sal nomás de pensar en comer cosas extrañas. Las ostras no son lo suyo, pero los bulots si le gustaron. 

    Nos fuimos a la casa descansados, despejados, llenos de recuerdos bonitos. Yo con el alma más completa después de ver a mi amigo y Alarís habiendo hecho ya su propia amistad.    

     Espero esto haya abierto la puerta para que se repita muchas veces, aquí, allá o a ver cómo hacemos.  A los sueños hay que ponerles día y hora, hay que buscarse los espacios y aunque vaya con mi computadora, mi cuaderno y mi calculadora, esos tres días fueron mi mejor regalo. 

Salam

viernes, 11 de marzo de 2022

Pajarito de siete colores

 


 

    Mucha gente tiene relaciones de compadrazgo profundo con su tinturista. Lo comprendo porque pintarse el pelo es una esclavitud y una señora monserga a la vez que un proceso sumamente delicado del que puedes salir pareciendo una diosa, una persona medianamente normal o Beetlejuice. 
No puedo creer que hay gente que se somete a este proceso por deporte o por gusto. Que a sus 20 añitos, con un pelo natural divino deciden hacerse rayos, mechas, luces, cambiar de color y por tanto esclavizarse a un ritual caro e intensivo en tiempo. El pintarse el pelo es un compromiso e implica el buscar el producto correcto y la persona correcta. 
Te tienes que buscar un tiempito para dedicarle a la estupidez de que tu cabeza no parezca una madeja de estambre de fantasía o una fibraesponja especial para cochambre y si como yo, se te pasan los días entre una cosa y otra, cuando vas a ver, ya tienes varios días de retraso en el asuntacho y lo menos que quieres es irte a pasar dos o tres horas en el salón viéndote crecer las uñas mientras te cocinan la cabeza envuelta en papel aluminio, si bien los resultados, con toda probabilidad, serán mucho mejores que si lo haces en casa. O no. En lo que encuentras a la persona correcta puede haber varios episodios fallidos. 
Hoy, que no me quedó más remedio que dedicarme a remediar el desastre de colores que traigo en la cabeza, y haciendo cuentas ya toca- ha  pasado ya un rato desde la última vez, me acordé de hace un par de meses que estaba en Jordania y decidí llevar a Ummi a Turquía. 
Las mujeres en Jordania se dividen en dos bandos muy marcados en cuanto al cuidado de su pelo. Hay quienes se hacen muchísimas cosas, aunque en la calle no enseñen el pelo. Yo sospecho que para ellas el salón es un escape. Una manera de irse de su casa durante muchas horas y dejar a la chamacada y sus obligaciones a cargo de alguien más porque las ondas, las luces y todo lo demás, al final va a estar bajo un hijab la mayor parte del tiempo y cuando el marido las ve, normalmente andan bastante despeinadas.  Las otras, lo toman con esta filosofía de: al cabo se ve poco, y se hacen lo mínimo indispensable. Mi parentela es más bien de esta vena. Hombre, mis cuñadas si se pintan el pelo, porque todas, aunque son chicas, heredaron la tendencia a la cana de su papá. Unas  se pintan de obscuro, otras de rojizo, pero todas se cuidan de traer el pelo bien. Ummi, no tiene ni el tiempo ni la inclinación, tiene otras preocupaciones y cuando sale, nunca enseña el pelo entonces para ella no es una prioridad. 
Cuando iba a viajar, en cambio, si decidió que ameritaba darse una shineadita, y su hija más chica se ofreció a hacer los honores. Estábamos en la sala cotorreando y le puso a su mamá una toalla en los hombros y procedió a ponerle la pintura de pelo. Se ofreció a pasarme a mi por las armas también. Estuve tentadísima porque también me hacía falta, pero me pareció complejo hacerlo ahí, con ropa, una logística extraña, por lo que di las gracias y dije que no, que al rato me iba a mi depa a hacer lo propio. Menos mal. Resulta que Ummi decidió comprar un tinte “natural” de henna o no se que historia. Cuando pasó el tiempo y le lavaron el pelo y se lo secaron, el resultado fue como del color de ciertos venados que son como de un tono verdoso. Yo no soy el mejor referente para los colores porque soy bastante daltónica, pero si me pareció que tenía un color un poco raro. Le hice ojos a Alarís, para que se fijara. No se si lo conoces, pero tiene ojos de chinche pedorra, no muy grandes. Bueno, pues cuando se fijó se le pusieron como de tecolote y le preguntó a la hermana que qué le había puesto a su señora madre. Yo por supuesto estaba a dos de atragantarme de la risa. 
Aquella pobre dijo que ella había seguido las instrucciones, que a saber que onda con la pintura esa, que a ver ahora que hacían porque era ya noche y no había donde ir a comprar otra cosa….. A ver gente, serenidad. Yo tengo allá arriba una cajita de marca normalita de pintura de pelo café, normal equis que puedo compartir e incluso donar a la causa porque creo que mis cuatro canas son menos graves que el pelaje verduzco de mi suegrita. 
Se serenaron los ánimos, fui por el pinturete y se puso remedio al desaguisado, con la oferta reiterada de “hacerme el favor” a la que con más ganas dije que no, muchas gracias. 
Me dejaron la mitad de la pintura ya mezclada y me fui de volada a hacer lo propio. Quedamos las dos bastante decentes y nos fuimos al viaje sin llamar la atención por nuestro pelo raro. 
Espero hoy igualmente salir airosa del lance porque mientras escribo traigo el pelo batido de químicos con la esperanza de quedar medianamente pasable sin necesidad de andar investigando algún sitio donde me hagan el trabajito por un dineral, previa cita y toda una historia.  Además del tiempo y el dinero invertido, en este país, tooodo es por cita y la gente necesita previo aviso de varios días para todo. Pareciera que están ocupadísimos cuando la verdad es que no: vivo en pueblo quieto. Pero quieres una cita en el banco, si bien te va te la dan en ocho días, en el doctor, igual (ya para qué, ya se te quitó el covid), en la peluquería, mejor haces una cita fija cada tres semanas porque si quieres hacerlo espontáneo acabas como yo, sentada en tu sillón con los dedos cruzados y pintura caserita. 
A ver que resulta. 
Salam



miércoles, 2 de marzo de 2022

El Covicho

Dado que me gusta observar, he visto que al vivir una pandemia y ahora una guerra, la gente pasa por una montaña rusa de emociones, sin que sean los eventos de su alrededor los que cambian en gran medida, sino que lo que cambia es el discurso a partir del cual los interpretamos y los hacemos nuestros. 


Así, al principio de la pandemia pasamos del "no pasa nada", al pánico más absoluto que no nos dejaba salir, hacer, tocar a nadie, nos hacía lavar zapatos, cosas del súper, sermonear a todas nuestras conocencias porque seguro "no se cuidan" y demás, hasta después pasar a sentirnos como Munra: inmortales. Siempre es todo visto desde un punto de vista egocéntrico. Fíjate, es como me afecta a mí, y que ME va a pasar. 
    Así yo. Exactamente. Al principio pensé que todo era una exageración, que no pasaba nada, que era una gripita, luego al empezar a ver tragedias por doquier, pasé a un grado de pánico tal que se me cayó el pelo (literal), me dio una migraña de 20 días por el estrés y lo pasé fatal. Después me relajé. Con el advenimiento de las vacunas ya estaba en un plan de : que pase lo que tenga que pasar y la vida tiene que seguir. Y lo peor, es que como seguía, le fui haciéndo confianza al bicho. 
    Alarís lo pescó a fines de Enero en el brinco entre Turquía y Jordania yo supongo y llegó a París con ojitos vidriosos y un poco de tos. A mí no se me contagió y claro que dormimos juntos y anduvimos juntos para todos lados. Con mayor razón yo pensé que mi organismo era completamente inmune . 
    Pues hete aquí que vino de visita una Argentina, que dizque a hacer negocio. Se vino a quedar en mi casa. Llegó con el mismo look que Alarís: ojito vidrioso y algo de mocos. Le dije: tu traes COVID. Me dijo nooo, lo que pasa es que me enfrié, el cambio de clima...... Si como no, pero yo pensé, al cabo que a mí esto no me da. Qué crees? Que sí me dio.  Dos días después de que se fue la Argentina amanecí mocosa y con un frío metido hasta los huesos, igualito que cuando me pusieron la primera vacuna. Había yo comprado unas pruebas caseritas de antígenos en Nuevayorr, por si se ofrecían, y me hice una. Por supuesto que salió positivísima de inmediato. Changos!  Ni hablar, ahora a ver cuánto tiempo tarda en quitárseme esta mugrera y a ver cómo me va. 
Has de saber que yo siempre he sido de gripas catastróficas. Desde niña me daban unas toses que hacían a todo el mundo ofrecer los remedios más inverosímiles, porque la tos es un mal que molesta a los demás . Todo mundo quiere darte algo para que se te quite: tomé leche con malvaviscos calientes (asqueroso), té de bugambilia, jarabe de ajolote, jarabe de ajo, inhalaciones de vaporub, todos los jarabes, nebulizaciones y remedios posibles del tipo de cebolla cruda tallada en los pies, con calcetines de lana, tomates asados en el pecho (no es broma) y varias otras lindezas del estilo. Nada: tosía y toso como foca y tendía a ponerme muy malita. 
    Como todo, con la edad, en vez de mejorar, eso se ha ido poniendo peor. Cada vez que me da gripa, me dan unos catarros de asco. Y ahora, como llevaba dos años guardada y sin contacto  o contacto muy cuidado, pues no había tenido gripa o sea que el méndigo covicho cayó en blandito y se está dando vuelo. 
    No me puedo quejar. Respiro, no me siento grave, pero si traigo un catarro de dar apuración. Mocos por doquier, algo de tos que ha ido a peor (y sabe ponerse más pesada yo supongo), voz de zombi atropellado,  y hoy amanecí con la novedad de que no tengo olfato y mi café (que es lo que más disfruto en la vida y mi consuelo más grande para cualquier mal), me sabe feo. Coño!! Me lo voy a tomar de puro coraje nomás pero que poquitita madre. Maldito bicho, ni eso ha de respetar. 
    Con la poca paciencia que me caracteriza, estoy que se me queman las habas porque esto termine y poder ponerle palomita y prueba superada. De mientras no me queda otra más que seguir durmiendo en el sillón para no molestar a Alarís y tratar de no re-contagiarlo y esperar. 
    Para acabarla, en Andorra, donde ahora tengo mi petate, son de la teoría de medicinas de más bien no darte nada. Vas a la farmacia a pedir algo para lo que quieras y te ofrecen remedios de hierbitas, nada serio. Solo con receta médica y donde que los médicos trabajan lo justito: les hablas y te dicen que a lo mejor te pueden ver en tres días, en la tarde..... ya para que.  Lo bueno es que estamos a la vuelta de España y Francia, donde despachan sin ningún empacho cualquier tipo de drogas en las farmacias: que quieres morfina, como no? que quieres antibióticos, si de cuales? Ese es el tipo de gente que a mí me cuadra!  Alarís que ha estado trabajando haciéndo traslados entre Francia y España, se lanza y con mis instrucciones escritas en whatsapp ya sea en Español o Francés, ha traído jarabe para la tos, antigripales y así la vamos capoteando porque en la farmacia de acá le dieron un jarabe de tomillo y unos probióticos. Tantita madre! Con razón a los que les va mal, les va de la fregada. Tengo una amiga que tiene también una agencia de viajes que estuvo malísima. Ya veo porque. Con hierbitas, pues como no. 
    Como dicen mis parientes Salamtek para todos (tengas buena salud)! 



viernes, 25 de febrero de 2022

VIAJAR DE NUEVO

VIAJAR DE NUEVO



Escribo la frase con toda la intención del doble sentido, ya que el día de hoy viajar tiene nuevas connotaciones. Para los aventureros, viajar es una posibilidad otra vez, pero la manera en la que viajamos, todavía no es, ni con mucho igual a como era antes de Febrero 2020. 

Estamos hartos de estar encerrados, al parecer esto llegó para quedarse, por lo menos por algún tiempo y la vida tiene que seguir. Añoramos nuestra rutina, nuestros planes, la movilidad que teníamos, los sueños que teníamos archivados, a nuestra gente lejana y gente como tu y yo, a nuestra tierra y nuestra gente a los que no podemos posponer indefinidamente. 

Ahora, el viajar en tiempos de pandemia es, o debe ser una experiencia completamente distinta a lo que era pre-bicho. 

Tengo una agencia de viajes que con mucho esfuerzo puse en Medio Oriente. A todos nos ha sido difícil esta situación en lo económico y psicológico, pero uno de los sectores más castigados ha sido la hospitalidad y hubo países en donde el primer encierro fue más severo que en otros: por ejemplo, en Suecia las medidas se dejaron, en gran medida, a criterio de su gente. Donde yo vivía, en Jordania, hubo medidas severísimas, reforzadas por la milicia, durante meses. No se podía viajar ni de broma, los aeropuertos, fronteras y aún carreteras dentro del país estaban cerrados y custodiados por el ejército y la policía. Y no solo eso, durante un par de meses estaba terminantemente prohibido salir de tu casa salvo entre 10 am y 6 pm a pie, para que no pudieras ir muy lejos y reunirte con mucha gente y solamente podían abrir al público comercios que vendían alimentos y farmacias. Y se podía comprar lo poco que había porque a razón de las medidas, el abasto estaba seriamente limitado. El ejército también se hacía presente para evitar aglomeraciones y abusos, tanto por parte de los vendedores, como acopio por parte de los compradores. A nosotros, en la industria turística, esto nos cayó justamente antes de Semana Santa y Spring Break, con muchísimas reservaciones en puerta. Reservaciones que obviamente fueron canceladas, hubo que devolver dinero (con bancos cerrados, aerolíneas y hoteles reacios, trabajadores con familias que mantener…..). La cosa estuvo tremenda. 

Gracias a Dios, el ser humano es muy resilente y tendemos al optimismo. En cuánto se abrieron fronteras y se empezó a poder viajar, la gente ha tratado de retomar asuntos pendientes: bodas pospuestas y lunas de miel que fueron suspendidas en su momento, viajes familiares, viajes de graduación, visitas a familiares del otro lado del mundo- como yo comprenderé-, viajes de negocios, etc. 

El viajar ahora, forzosamente es un proceso adaptativo y que requiere un sinfín de nuevos requisitos y maneras diferentes de hacer las cosas. Desde los protocolos nuevos en los aeropuertos, que han ido evolucionando, los papeleos y las precauciones que como viajero tienes que tomar en la planeación, así como la visión que tenemos que tener de la forma misma de viajar, si es que lo hacemos.

 Te platico mi punto de vista, desde la experiencia de alguien que ha viajado mucho durante este tiempo y que a su vez ha ayudado a mucha gente a viajar. 

Protocolos de viaje

Estos han ido evolucionando con la pandemia y hay que estar atento a los requerimientos de la aerolínea que vas a utilizar, el sitio al que vas a ir, así como el sentido común y tus necesidades para mantener tu salud. 

A mi en lo personal, el inicio de esta pesadilla me pescó en medio de la planeación de un viaje de negocios a Qatar, vía Kuwait y con una gripe de asco, cortesía de una sobrina en edad de ser llamada “mocosa”.  Era Febrero de 2020, cuando apenas se oía de los primeros casos en China e Italia y se especulaba si esto era una nueva influenza como la “Mexicana” de 2011 o algo más. Total, que como Juan Escutia, me aviento, y me voy al viaje. Los protocolos entonces eran una mera sugerencia que el que quería tomaba: mascarillas que entonces se usaban con válvula- cosa que ahora está prohibida, pues protegen a quien la usa, pero contaminan hacia afuera, guantes de látex, empezábamos con la locura del gel hidroalcohólico. No quiero decirte la cantidad de miradas horrorizadas que recibí cada vez que tosía o me sonaba, por el gripón que traía. En fin, no solo terminé el viaje sin novedad, sino que tenía otro viaje, de vacaciones, empalmado con ese, al sur de España e Italia. 

Ya para entonces la cosa sonaba más seria. Sobre todo, en Europa, se estaba poniendo la cosa fea. Se hablaba de gente hospitalizada, muchos muertos, posibles restricciones a los viajes. Que hacer. Y de nuevo…. El espíritu de niños héroes. Por otro lado, teníamos turistas en Turquía y en Jordania e Israel y estábamos atentos a como iban evolucionando las cosas. Pues nos fuimos a España e íbamos huyendo literalmente de los cierres: de Madrid a Sevilla, a Málaga, a Granada, a Valencia en donde se cancelaron las Fallas, a Barcelona. Nuestro regreso vía Italia ya no pudo ser y ahí la cosa empezó a ponerse fea. La única manera de volar de vuelta a Ammán era vía Praga y Bucharest, pasando por Estambul. Pues vaya, por ahí y que sea lo que Dios quiera. 

Mientras tanto, las fronteras de Israel cerraron de golpe. Teníamos en Jordania gente que había cruzado para una escapada de unos días a ver Petra y el desierto. ¿Y ahora? Llamadas desesperadas tratando de averiguar si la frontera sur estaba abierta, la norte? Si los volábamos a México- no querían porque habían dejado sus cosas en Jerusalén, si los volábamos a Tel Aviv, que es un vuelo de 40 minutos, pero por kilómetro, el vuelo más caro del mundo.  Así tuvo que ser. A la gente de Turquía la íbamos monitoreando paso a paso. Nosotros fuimos a Praga, a Bucharest ya con todo cerrado, pasamos por Estambul , recibiendo llamadas de alarma de todos nuestros amigos en Jordania: que van a cerrar, que se quedan afuera…. Y entramos por un pelo de rana calva unas horas antes de que cerraran el aeropuerto durante 7 meses. Nos mandaron confinados 8 días a nuestra casa y vino gente del ministerio de salud, vestidos como Dustin Hoffman en Outbreak a tomarnos muestras para un PCR. Yo, juré que teníamos lo que entonces se creía que era una sentencia de muerte. Pues milagrosamente, después de rodar por medio mundo, estábamos limpios. 

Regresamos a la gente de Turquía a México y empezamos las cancelaciones de todos los planes de Spring Break y Semana Santa. Comenzaron las llamadas de pánico. La gente que quería que alguien les asegurara qué iba a pasar: “Oye, tu que crees?” “Cuánto va a durar? Cancelo mi viaje de Mayo?” Pues ni como saber… Ni de cerca nos imaginábamos que esto se fuera a prolongar tanto como lo ha hecho.

Y dentro de todo, a nosotros nos cuidó un ángel de la guarda enorme. Tengo una amiga que vivía entonces en Atlanta. Fue a Perú a dar unas conferencias un par de días y le cerraron. Ocho meses en Perú. Pagando renta aquí y allá y viviendo un inesperado confinamiento con los otros asistentes al simposio al que fue. Una cosa bárbara. 

En cuánto me reabrieron el aeropuerto salí disparada a mi México a ver a mi familia, después de casi un año de ausencia. No había todavía vacunas. Los pasaportes mexicanos estaban híper satanizados por el pésimo manejo de la situación en nuestro país. Las comunicaciones aéreas estaban sumamente reducidas: poquísimas rutas estaban abiertas. Entonces si los protocolos, tanto obligatorios como los auto-impuestos estaban de locos. En mi personal experiencia volé durante 42 horas, con 4 vuelos distintos y con mascarilla dura, máscara de PVC y lentes, guantes de látex y sin comer nada para no quitarme la mascarilla e ir al baño lo menos posible. Tuve una escala de varias horas en JFK en donde habían quitado todas las bancas para sentarse afuera para evitar que la gente se quedara o se sintiera cómoda y no te permitían pasar seguridad hacia salas de abordaje hasta una hora y media antes de tu vuelo o sea que había que estar o caminando o parado en tu sitio, y la guardia nacional daba vueltas. Parecía película de guerra. 

Para verano de 2021, con mucha gente vacunada ya, y la economía mundial al borde del colapso, muchos países comenzaron a reabrir y la gente empezó a reaventurarse a viajar. Hubo gente que se lanzó a tomar vacaciones, gente que retomó lunas de miel pospuestas del año anterior. 

Los protocolos muy cambiantes: cada país pedía (y pide) cosas distintas, distintas formas, papeles, requisitos de seguros, de pruebas de distintos tipos, de vacunación, pero se empezó a poder viajar de nuevo sorteando las limitaciones y de momento así seguimos. 


Planeación

La planeación de los viajes ha tenido que cambiar forzosamente. Mucha gente no lo entiende. Me dicen: mi niña va a cumplir 15 el año que entra, queremos hacer un viaje y queremos comprar los boletos de avión desde ya para que nos salga barato o para irlos pagando a meses, o bien, queremos hacer una peregrinación a Tierra Santa para 40 personas………

La cosa es que hoy en día, las reglas del juego cambian de un día para otro sin previo aviso según surjan nuevas variantes del virus, repunte el número de casos en un sitio u otro o un sinfín de factores. 

Mi consejo es: si planea, si sueña, pero…. NO te amarres a un plan hasta que esté muy cerca y compra un seguro de viaje, por ejemplo los de AMEX, que no necesitas ser tarjetahabiente y por una cantidad muy chica puedes asegurar tu viaje contra eventualidades. Fíjate bien que cubran por ejemplo cancelación por enfermedad. Que si tu, tus acompañantes o tus dependientes dan positivo al bicho y tienes que cancelar tus planes, te reembolsen lo invertido. 

Otra cosa, los boletos de avión, no los compres hasta que el viaje sea inminente. La gente dice: es que me van a salir más caros…. Va contra todo sentido común de lo que hacíamos antes. Más caro te va a salir comprar un boleto a Europa por ejemplo y que te prohíban viajar por ser residente de Estados Unidos (como pasó todo el 2020) y tengas ahí parado un dineral en vouchers de la aerolínea si bien te va. 

Los hoteles, por supuesto, en tarifas reembolsables. Más vale pagar un puntito más, que perder todo en caso de cualquier problema.


La letra chiquita

No te asesores con tus amigos de Facebook, ni con lo que dijo un primo de un amigo, ni con sitios “marca patito”. Asegúrate de leer cuidadosamente las indicaciones del sitio de destino al momento de comprar los boletos y diario hasta el momento de tu viaje porque las reglas pueden cambiar a diario. Te pueden salir con un requisito sorpresa. Así mismo, lee cuidadosamente las condiciones de la aerolínea o medio de transporte que utilices: por ejemplo no son las mismas reglas para entrar a ciertos países de Europa por aire que por tierra y aún por aire, en tránsito, por ejemplo con ciertas líneas aéreas no hay problema pero con otras- de bajo costo, como hay que salir del área de tránsito y re-documentar, como extranjero no está permitido y no te lo dicen hasta que quieres abordar tu vuelo y dicen: usted no va a ningún lado. 

Para eso estamos los agentes de viajes. Para estar sobre la ola y al pendiente de todos esos detallitos. Que si el país de destino requiere una PCR pero de un laboratorio en específico porque vienes de equis país, que si tiene que tener tantas horas de antigüedad, que si como novedad también necesitas un PCR “de bienvenida”, que si tienes que validar tus vacunas en un sitio en específico, que si un pase de movilidad especial, que si vas a necesitar cuarentena, necesitas visa o no…. Todos esos folclores, déjannolos a los que estamos perdiendo el pelo y la paz mental para estar pendientísimos por ti. 


La compra


En cuanto a la compra misma de tu viaje, ya dije que por favor hagas tus reservas en tiempo muy distinto a como se hacía antes, que tus hoteles todos reembolsables pero MUY IMPORTANTE, ahora mas que nunca, compra tus boletos de avión con una agencia de viajes o bien directamente con la aerolínea. Nunca he sido partidaria de los brokers masivos de vuelos tipo travelgenio, despegar, kiwi, mytrip, gotogate, etc. Porque aparentemente te dan un muy buen precio, pero este siempre a la hora del check-out tiene aumentos: quieres equipaje, más, quieres asiento, más, quieres check-in más (y hay algunos vivos que hasta te bloquean para que NO puedas hacerlo tu mismo sin pagarles un dineral extra), te boletean como quieren aun con cambios de lo que compraste originalmente y como no pediste el “servicio Premium” que costaba un dineral, cualquier reclamación caerá en oídos sordos y en dos mil grabaciones. De haber cualquier eventualidad o cancelación por parte de la aerolínea, la aerolínea te dirá que trates con quien te vendió el boleto y ellos te dirán que trates con la aerolínea y la cosa es que nadie te va a responder. No vale la pena. De verdad es una pesadilla y te aconsejo que de ninguna manera lo hagas a menos que la diferencia de precio sea abismal y aún entonces, lo hagas sabiendo el riesgo que corres y encomendándote a quién más confianza le tengas en la corte celestial, porque si todo va bien, pues que bien, pero el riesgo es muy alto. 


El lado bueno

Yo tiendo a ser optimista. Hay un chiste que contaban en México cuando yo era chica de un niño al que los Reyes Magos le dejan caca para enseñarle una lección por mal portado. Era tan optimista que cuando sus papás le preguntan qué pasó, el dice: pues creo que me dejaron un Pony, pero no lo encuentro. Pues así yo. 

A todo hay que verle el lado bueno y de lo perdido lo que aparezca. 

¿Qué es lo bueno de todo esto? Que con tanta complicación y folclor para viajar, el que se aventura a hacerlo lo hace con cuidado, con las vacunas en su lugar, con todas las precauciones de salud y encuentra los sitios que solían estar “optudimóder” solos y muchísimo más disfrutables. La gente dedicada a la industria de la hospitalidad lo ha pasado tan mal, que aún en sitios renombrados por sus malos modos hacia el turismo como París, te reciben con alfombra roja y fanfarrias, si con distanciamiento y exigiendo vacunas, como debe ser, pero con muchísimo gusto de poder ser tus anfitriones y de poder tener de nuevo visitantes. Te lo digo de primera mano, mi marido es transportista y yo, en mis ratos de ocio, guía de turistas, y uno se siente como perro ovejero sin rebaño. 


A dónde ir


Ahhh, esa es la mejor parte. El sueño, las posibilidades. Eso no nos lo va a quitar ninguna pandemia a los que tenemos espíritu aventurero y alas para volar como decía Frida Khalo en otro contexto.   Depende mucho de tu estilo, tu presupuesto, tu estatus de salud y vacunación y qué pasaporte tengas. Hasta hace muy poco, los que tenemos pasaporte mexicano no éramos bienvenidos en ciertos países como Grecia, los residentes de Estados Unidos tenían pleito con Europa por cuestiones políticas: ya que Trump había negado la entrada a EU a los europeos, en reciprocidad no podías ir a Europa si eras residente de Estados Unidos….. La vacuna que tengas condiciona también en donde eres bienvenido y también en dónde y cuándo te la pusieron: las vacunas puestas en México no tienen mucha credibilidad, las vacunas puestas en Estados Unidos requieren homologación para muchos países, por ejemplo, para Europa, necesitas obtener el código QR o un QR europeo en ciertos casos, hay países como Chile que requieren que todas las vacunas puestas en el extranjero sean investigadas y autorizadas caso por caso por su personal de salud. Es de los países con protocolos más estrictos con los que me he topado.  Hay países que ya optaron por relajarse pensando que el Omicrón es el gran igualador, que nos va a dar a todos y así ya pintamos raya y empezamos todos desde la salida de nuevo, como el UK. 

En general, yo te aconsejo que optes por viajes con grandes espacios abiertos, que no busques eventos que tienden a las aglomeraciones: ahora es tiempo de hacer viajes en coche con la familia, de conocer los parques nacionales, de ver los lagos y los paisajes, de realinear la energía de tantos meses de estrés viendo atardeceres. 

Si como yo, no te sabes estar en un lugar y quieres ir lejos, Islandia es una gran posibilidad, tiene grandes espacios y salvo que el chequeo de papeles COVID en el aeropuerto es una pesadilla, sus protocolos de limpieza en hoteles son buenísimos y sus espacios muy abiertos y dan la bienvenida fácilmente a todos los que estén vacunados.  Los países de los Balcanes son otra gran posibilidad: Croacia, Montenegro, Albania, Bosnia, Serbia. Preciosos, no muy caros y abiertos al turismo responsable.  Turquía no ha cerrado sus puertas nunca durante la pandemia salvo unos pocos días en el Ramadán cuando quisieron controlar a su población cerrando restaurantes. Es un gran, gran destino con todo lo que te puedas imaginar: playas, montañas, historia, gastronomía y seguridad. Asia Central y Medio Oriente tienen varios países abiertos al turismo, con medidas de seguridad en orden y son grandes posibilidades: Jordania, Egipto, Uzbekistán, los países del Golfo.   Australia, Nueva Zelanda y el Lejano Oriente de momento están muy complicados para turistear. Siguen con protocolos muy estrictos excluyendo la entrada a turistas, al igual que Canadá. No es el mejor momento. 

El Caribe, México, Centro América y Sudamérica son grandes posibilidades por distintas razones. 

Algunos porque no ponen restricciones a la entrada, lo que hoy en día para muchos es un gran atractivo, sobre todo para los antivaxers. México, para los Europeos que no se quieren vacunar es la única posibilidad de viaje, por ejemplo. Como dice Forrest Gump: es todo lo que voy a decir sobre eso. Me enferma.   

Varios países del caribe y Centro América tienen políticas de entrada bastante flexibles y están muy seguros en cuanto a números de contagios y protocolos o sea que son grandes posibilidades, así como Perú, Colombia, Argentina, Uruguay, Ecuador, Bolivia. Brasil está bastante complicado todavía, sobre todo ir de Brasil a tu siguiente destino o volver a tu casa, si no es México.  Y Chile, como ya mencioné antes está dificilísimo, pero por otro lado, ofrece al que sortea las dificultades la seguridad de que hay poquísimos casos de COVID por lo mismo de que sus filtros son muy estrictos. 

Empieza a haber cruceros de nuevo. Yo en lo personal pienso que en el marco de una pandemia meter a 10 mil personas en un espacio limitado en donde se comparten áreas de comida y de baño es una pésima idea, pero ya tu verás. 

Por otro lado, los viajes en barco pequeño, es decir los charters de catamaranes o yates son una gran, gran opción y pueden ser mucho menos caros de lo que te imaginas- no necesitas tener licencia de capitán, rentas el barco con skipper y si quieres con servicio. Es una manera de ir con tu familia o tu grupo de amigos sin mezclarte con nadie más a varios puertos sin tener que cambiar de sitio para dormir cada día y mantenerte separado de otras gentes. Excelente plan. 



A cada quién lo que le acomode. Hay gente que todavía no se siente cómoda saliendo ni al súper. Y se vale, y en cambio gente que ya está que no aguanta quedarse en casa y necesita urgentemente viajar. Lo que está bien para otros, no es necesariamente lo correcto para ti. Hoy más que nunca hay que saber prioritizar y ver tus necesidades emocionales, económicas y de salud antes de tomar la mejor decisión, pero mi consejo: viaja. Cerca o lejos, con la imaginación o en físico. Un día en tu ciudad o en tu casa preparando comida étnica y vistiendo tu ambiente o embarcándote en una aventura. No hay nada más lindo que llenarte de vistas que quitan el habla y que después te llenan de historias durante años.  Buen viaje!




lunes, 7 de febrero de 2022

Un lugar para ir al menos una vez en cada vida

    Estando de visita en Jordania, un día fui a Ammán a ver a mis amigas. Ummi, mi suegra, oyó que había salida y derrapando se puso su vestido, agarró la bolsa, se pintó el ojo y se puso junto al coche para que no la fuéramos a dejar. Tenía un pariente que no sé que tragedia le había pasado y que quería ir a ver, y la verdad cualquier pretexto es bueno para tener unas horas de "vacación".

Torre del Gálata: para mí, la imágen de Estambul


    Ummi es de estas mujeres que no paran nunca. Tiene una vida durísima. Se casó chiquitita, tuvo hijos sin cesar, con el marido en el ejército o sea que se aparecía esporádicamente a hacerle otro hijo, pero toda la responsabilidad era de ella sola, con muy poco dinero y una cantidad de trabajo alarmante: limpia, pero cocina, pero cosecha sus propias verduras, cose, plancha, teje, hace conservas, hace quesos, hace jabón, reza todo el día, y su última hija está muy malita. Tiene alguna cosa de nacimiento que bien a bien no se que es. Ellos dicen que es autismo, y hasta cierto punto puede ser, pero también con algo más. La "niña" que ya es un adulto, no habla, camina y se mueve raro, no tiene control de esfínteres, no tiene horarios marcados o sea que lo mismo se levanta a cualquier hora, tiene arranques de violencia contra sí misma y contra los demás porque no entiende el que no le entiendan que quiere, porque eso sí, es de ideas fijas: se pasa meses comiendo una sola cosa. Hay la temporada de las galletas, la de las cebollas, la de las salchichas y no hay manera humana de que coma otra cosa. Le gustan mucho las texturas y los ruidos pero de repente le da a las tres de la mañana por querer salir al jardín a jugar con la tierra y no entiende que está lloviendo o hace frío y entonces se da de topes contra las paredes, literal.... Su mamá, se la pasa de su sombra, tratándola con mucho amor y le canta, la apapacha, la convence, pero se lleva unas friegas alarmantes, emocionales y físicas. La pellizca, le pega, la tira, no la deja dormir... y es algo que no tiene fin. Sus escapes son de vez en cuando, dejarla encargada con alguna de las otras hijas, e irse a visitar a algún pariente un ratito o si acaso a la Mecca a rezar. Siente que como eso es una obligación religiosa, se lo puede permitir, que no es una frivolidad. Y lo ha hecho varias veces. Nada de lujo. Se va en autobús, que es una señora friega, va a La Mecca, hace los rezos, va a Jedda, ve la playa, come rico, compra mugreras y se regresa con otra cara. 

La vi tan tranquila y tan en paz en la carretera que le dije a Alarís que estaba teniendo una idea loca de las mías. Le dije que porqué no la invitaba de viaje a Estambul unos días. Se me ocurrió Estambul porque está cerca, los jordanos no necesitan visa y pensé que le podía gustar porque hay harta mezquita y Ummi se decanta para ese lado. 

    En medio del pico del Omicrón, vi que la idea era un tanto necia, pero así soy yo, de impulsos, de inguesumare y si no es ahorita, igual luego no se puede y..... Lo peor del caso es que Alarís es mi palero número uno y le pareció bien. Le dijo a su mamá, que primero dijo, no cómo crees, no quiero ser un gasto, pero le brillaron los ojitos. Mis cuñadas cuando oyeron les pareció una idea magnífica, no solo que fuera la mamá, sino que ellas dijeron que si porfa, porfa, porfa podían ir también. Que prometían portarse bien, que su sueño era salir de su país alguna vez.... pues total que las mandamos a todas a sacarse pasaporte, y hablamos con los correspondientes maridos. La más chica, ni modo, se tuvo que quedar a cuidar a la hermana malita, pero a ella ya la habíamos llevado a Egipto y la siguiente acaba de tener bebé o sea que no podía ir, será para otra vez. Las otras se organizaron. 

Le pregunté a Ummi si prefería hotel o un departamento, le enseñé fotos. Me dijo que tal vez mejor un departamento para estar más juntos y "porque así, yo cocino y entonces....." le dije, no has entendido. Son vacaciones. Te estamos llevando a descansar, no a trabajar. Te vas a cansar de caminar pero nada de trabajar. Nada. 

Ummi (en Árabe, literal, mi Mamá, como así le dice Alarís, así le digo yo)


Yo tenía las negras intenciones de no ir, porque tenía que ir a Nueva York y de ahí a París y no quería ponerle un riesgo más al requisito de las pruebas de COVID y además le quería dar el espacio a Alarís para él. Pues resulta que no quiso el espacio. Me dijo que porfa no fuera gacha, que le hiciera la balona, que eran muchas y que él necesitaba ayuda para pastorearlas a todas y que no confiaba en sus habilidades como guía turístico porque si no es para cuestiones de logística tiene memoria de pescado.  Pues, bueno.  Entonces decidimos que yo también iba, pero  entonces yo los acompañaba, les hacía de guía turístico pero yo volaba directo de Estambul a Nueva York y ellos ya  regresaban a Jordania solos y Alarís y yo nos veíamos después en Francia. 

    Así le hicimos. 

    Todo el viaje fue diferente. Turquía es uno de mis lugares favoritos en el mundo. Lo conozco de maravilla, lo vendo muchísimo, para todo tipo de turismo, tanto turismo latino de lujo como turismo bueno pero que no le quiere gastar mucho, así como turismo Árabe muy barato. Esto lo había solamente vendido y visto pero nunca lo había vivido yo. 

    Pues este viaje lo hicimos así. Como éramos una banda y yo siempre quiero probar todo lo que vendo, hete aquí que compramos los boletos con una compañía de charters que compra los aviones retirados de la Royal Jordanian y hace vuelos baratos entre Estambul y Ammán y se los vende a ciertas agencias locales que venden unos paquetes horrorosos. Nosotros no les compramos el paquete, solo el  vuelo, y como no es temporada alta iba bastante vacío. Mi suegra rezó todo el camino, así le hace en cualquier medio de locomoción y ya entendí que no es desconfianza hacia el chofirete, ella así es. La primera vez que le di un aventón y no hizo más que declamar suras coránicas las cuatro cuadras del trayecto, dije para mí, se me hace que para la otra se va caminando.... Pero luego me fijé y así le hace cuándo maneja Alarís también.  Las hijas iban felizotas, tomando video por la ventana, cambiándose de lugar para ver por un lado y por otro, entusiasmadísimas. 

    Una iba un poco más disimulada, pero la que es mi gran comadre, que me llevó a la compra, que me ayuda a veces con cosas de chamba y a todo le entra, venía como niña chiquita, rebotando en el asiento de la emoción. La otra, que no es santo de mi devoción, pero se me hizo una sangronada darle esquinazo, venía también entusiasmada, pero contenida. Esa a mi me daba pánico porque tiene artritis reumatoide y a santo de eso, en su país no la han querido vacunar, que porque a saber cómo le vaya a sentar la vacuna. Yo digo que peor le puede sentar la enfermedad si le da duro, pero igual quiso venir, conociendo los riesgos. Yo dije, pues de algo servirá la rezadera de Ummi y allá vamos. 

        Probamos también una nueva compañía de traslados que fue un gran acierto. El chofer encantador, los coches buenazos y todo súper bien. Nos quedamos cerca de la torre del Gálata que para mí es más símbolo de Estambul que ninguna otra cosa y es una zona que me encanta. Lo único que yo tenía en mi lista era ver el nuevo Galataport, que sabía estaba recién estrenado, pero no había visto físicamente, por lo demás iba yo dispuesta a hacer lo que mis visitas quisieran. 

    Llegamos tarde y fuimos a cenar a un restaurante Libanés que estaba cerca del hotel, lleno de meseritos Sirios súper amables, y que al hablar Árabe hicieron sentirse como en su casa a mi parentela. Cuando planeamos el viaje empecé a ver restaurantes para hacer reservas y tal y luego me cayó el veinte de que ellas muy probablemente no disfrutarían los restaurantes de manteles largos ni los horarios fijos y que era mejor llevar esa parte "de oido".  Trajeron la comida, al estilo árabe, en cantidades industriales y pusieron unas tazas con hielo seco para que echaran humo. Estas señoras, de pueblo-pueblo estaban que no daban crédito. Les pareció loquísimo. Terminando de cenar yo quise ir a dar una vuelta. Al principio me acompañaban las tres cuñadas , mientras Alarís acompañó a su mamá al hotel, y de pronto vi que ya solo tenía una. Me preocupé un poco. Pues que a la rara le dio miedo y se regresó y convenció a otra de que la acompañara. No tuvo el detalle de decirme, oye, nos regresamos. Ya están grandecitas y a mi me vale muchísimas madres. Además miedo de que, de caminar tres cuadras en una ciudad segura, en una zona bien iluminada? Pues si señores. Como nunca van a ningún lado, les parece el colmo del libertinaje andarse paseando solas a altas horas de la noche. 

Nos fuimos al hotel a cotorrear  porque quisieron que tuviéramos cuartos comunicados para hacer más chorcha. 

Delicias en el Gran Bazar


Al día siguiente fuimos a desayunar a un café monísimo cerca de la torre del Gálata y por supuesto a subirnos a la torre para poder así ver todo Estambul y que se dieran una idea de todo lo que íbamos a ver después. La cuñada no vacunada técnicamente no podía ir a esos lugares públicos pero la gente se hace bastante de la vista gorda y enseñó el certificado de vacunación de su hija. Horrible historia, pero yo no estaba para hacerla de policía.  Pues subimos, vimos todo, las entusiastas se tomaron no menos de setecientas selfies y videos. Ummi contó mezquitas. De ahí bajamos y callejoneamos. Mis hijos se cansaron toda la vida de decirme "Torti" porque según ellos camino como tortuga, porque me gusta ir viendo cosas, y porque su papá camina como si lo viniera correteando el diablo- así tendrá la conciencia digo yo- pero acá a cada rato me decía Alarís que detuviera mi galope, que iba muy rápido que se nos quedaba la gente desperdigada, porque venían tomando fotos, viendo cosas y bobeando. Tomamos el tranvía para cruzar el puente del Gálata hacia la antigua península de Sultanahmet y nos fuimos a la mera plaza, porque Ummi también tenía su lista. Ella quería rezar en la mezquita Azul. Le dije que la estaban remodelando. Dijo que no importaba. Pues ahí vamos, medio les platiqué del hipódromo, con Alarís haciendo la pertinente traducción y tomando las fotos y ahí vamos a la mezquita. Vieron, se asombraron y pasaron a la parte de las señoras a hacer lo propio.  Luego fuimos a Hagia Sofía, que resulta que fue Basílica un par de veces , luego fue Mezquita, y luego fue museo cuando Turquía se volvió una República Laica. Ahora están dando marcha atrás y de nuevo es una mezquita viva, o sea que por un lado está abierta todos los días y la entrada no cuesta- muy feliz- pero por otro, la entrada ya es por otro lado y es un desmadre. Hay que descalzarse "por respeto" pero los musulmanes dentro se sientan en las alfombras y cotorrean como en chapultepec, hablan por video con amigos y familiares y en fin, lo pasan bien, mientras que una señorita Tronchatoro, me persiguió por el recinto para regañarme por traer mis zapatos en la mano. A mi no me la hacen dos veces: en el Taj Majal me los robaron afuera de la mezquita, años antes de que el scam saliera en la película. 

Ah pero ahora querían lavarse. Porque los musulmanes se tienen que lavar cada que quieren rezar y ya alguian había ido a hacer pipí en algún momento entonces hay que lavarse. Pues a buscar un baño, echar las monedas, esperar el lavoteo. Cabe mencionar que hacía un frío de muerte y estas lavoteandose los pies y la cara. Hay que tener un cierto valor, que barbaridad.

Bueno pues se lavotearon, ya no se si rezaron, le dimos la vuelta a Hagia Sofía, dejamos Topkapi para otro día, y nos dirigimos al Bazar, que les interesaba bastante. De camino probamos los mejillones de la calle, las que se atrevieron. Mi pobre suegra hizo unas caras de asco bárbaras.  Pues allá vamos primero a la parte de las especias. Uuuuf: compraron dulces, especias, tes, yo no me quería quitar el tapabocas, pues me dieron un té "especial anticovid" que a la mera y si funciona, porque luego estuve con covidosos y no lo pesqué. Sabía a vaporrub terrible. Compré otro de flores para dormir, di vueltas por el bazar. Me dio rabia que ahora si me adivinaron "las placas". Me hablaron en Español. Nomás para confundir les respondí en Árabe. Que cambió? La última vez que estuve no sabían de donde era, me decían Canada??? Y ahora, si andaba sola creían que era Española.  Luego fuimos a los trapos. Uuuuy, compraron vestidos, regalos, toallas. Alarís le compró a su santa madre un vestido y un abrigo muy lindos, un amigo pesado le encargó una chamarra y estuvimos un buen rato en que si la talla, el modelo, la madre. Luego los taxis, que saliendo de ahí siempre son un desastre y con tanta gente, no cabíamos en uno solo. Pido uno y me subo con medio grupo, Alarís se sube en el otro, pero yo me quedé con el wifi y el hombre por variar no sabe la dirección del hotel y su taxista se despista y no sigue al mío. Las cuñadas ya estaban preocupadísimas. Yo les dije que no se agobiaran, que el hombre es distraido pero tiene sus destellos. Pues creo que amagó al taxista para que le compartiera wifi y así dieron con el sitio. 

Hagia Sofía


Al día siguiente hacía todavía MÁS frío. Yo quería ir a ver el mercado de pescado, pero no iba a poder ser porque la gente de las pruebas covid iban a venir y se les hizo tarde y no se que show, total llegaron y nos dizque hicieron las pruebas. Muy sui generis porque no pusieron nombre en las muestras, metieron todo en bolsas, yo creo que sus pruebas son puras mentiras. Por eso todo mundo sale negativo en Turquía y luego se anda llevando sorpresas en el siguiente destino.  La verdad.  Pues salimos y en lo que decidíamos donde desayunar pasamos por una panadería donde estaban haciendo Pide, que son una mezcla entre pizzas y manaqeesh, especialidad turca. Muchos muchachones estaban amasando el pan y horneando unas cosas que se veían buenísimas. Entró Alarís e hizo la requisición correcta. No vayan a creer que habla turco, solo el básico aprendido de ver series, pero los muchachones  eran arabitos. Yo pedí permiso de tomar video y me dijeron que si, que como no, pues les tomé película y más ganas le echaron al show. Desayunamos delicioso, caminando y nos sentamos en un parque para terminar de comer. Vimos el Galataport que quedó impresionante. Es una terminal de cruceros enorme con todo lo que cualquier turista de todo nivel puede querer: desde fast food hasta buenos restaurantes, tiendas de joyería, paradas de transporte, al lado está el puerto de Besiktas para tomar ferry al otro lado o a Sultanahmet, está padrísimo. Rehicieron el museo de Arte Moderno de Estambul que está ahí mismo y están construyendo ahí el hotel Península. Impresionante. Me di el gustazo y ellas se tomaron doscientas selfies con el bósforo.  Luego fuimos a ver el Harem del Palacio Dolmabace que es lindísimo, y fuimos a Ortakoy. Otra vez problemas de transporte. Alarís peleó con su taxi y no se que pasó que nosotras llegamos mucho antes, no nos encontrábamos, baboseamos en el mercado, me metí a buscarlos a la mezquita, me carcajee de un menso que se tomó una selfie en el muelle y por quererse poner más chulo junto al puente y la mezquita se cayó al agua. Con un frío polar. Que horror!  Total aparecieron. Ahí vamos a ver la mezquita que me encanta. A los lavoteos, a los rezos. Luego se zamparon un Kumpir que es una papa enoooorme rellena de cuanta cosa se te ocurra. Caminamos un poquito por la zona y luego Ummi dijo que ella ya se había divertido suficiente, que tenía frío y estaba cansada y que ya estuvo bueno. Se había tomado dos mil fotos en el palacio, había caminado por todos lados y si había hecho mucho frío. 

Mezquita de Örtakoy que es una belleza. La mezquita se refleja en el agua, y el agua en la mezquita. Aquí se cayó al agua el incauto. 




Pues nos fuimos al hotel, pero yo me iba al día siguiente a Nueva York y no quería quedarme guardada. Pues allá vamos Alarís y yo a dar una vuelta a Istiklal y Taksim que estaba lindísimo todo lleno de foquitos por el invierno, los tranvías rojos abarrotados de gente y que pandemia ni que narices, todo estaba lleno. Dimos vueltas, vimos de todo, visitamos antes a unos hoteleros, y lo pasamos muy bien hasta que me acordé de las visitas. Le dije a Alarís que les hablara para sacarlas a cenar o ver que plan. Dijeron que tenían flojera, que si mejor les llevábamos algo. Vimos varias cosas por ahí y no nos terminaron de convencer. Ya muy cerca del hotel mientras Alarís se apalabraba con unos de un restaurant para pedir para llevar vi un letrero de un Galata Kitchen. Entré a ver, y salí a chiflarle a Alarís. Era como una cocina económica, con comida casera que se veía buenísima y tenían mesitas o contenedores para llevar. Dije, de acá somos. Pedimos albohóndigas, berenjenas, pollo, verduras, arroz, pan, un montón de cosas y ahí vamos. Pasamos al supercito de enfrente del hotel todavía a comprar cosas de beber, un yogurt- que a los árabes les gusta ponerle yogurt a muchas cosas y listo. Estuvo deli y mi suegra estuvo feliz cenando en pijama. Cuando acabamos la vi que le picaban las manos por lavar los platos, cuando me vio viéndola se serenó, jajajaja.  Hasta los botes desechables quiere lavar. La costumbre, que cosa. 

Pues terminamos de platicar, yo ordené mis cosas, y ultimé detalles con la gente que me iba a recoger, revisamos el plan de Alarís de al día siguiente ir a Topkapi y a Istiklal con la banda. Recibimos las pruebas covid, como era de esperarse, todas negativas, pero todas con los números de pasaporte mal, hubo que pedir que las corrigieran, confirmando la sospecha de que son súper cachirules.....

Me  encantó. Si fue una locura. Si no es la mejor época para ir a Estambul definitivamente con el frío, la lluvia y la nieve. Pero igual me encantó poder ver un sitio que me gusta tanto y compartirlo con gente tan querida y verlo con ojos nuevos y desde una perspectiva completamente diferente. 

Me tomé la foto con el payaso este en el Galataport. 


Claro que hubo consecuencias.  Cuando llegué a Nueva York, me dijo Alarís que su mamá había tenido mucho frío y había estado cansada. Malo. 

Entrando a Jordania en la noche, les hicieron una PCR ahora si fiable y Ummi y la cuñada no vacunada traían covicho.  Le supliqué a Alarís que se alejara un poco porque tenía que venir a París, el tenía una cita en la embajada Americana. 

    Al final si vino, pero si dio positivo también el en París. Ojo brilloso, moco. Le duró tres días y a mí no sé si fue el té del bazar, porque de ser así, como no compré un gran bote, pero no lo pesqué. Ni de Ummi que le di sus besotes antes de irme y yo creo que ya lo andaba cocinando, ni de Alarís. 

  

lunes, 24 de enero de 2022

Vestidos, velorios y juegos

     Pues se gastó la visita a Jordania caray. Dentro de todo muy padre. Pude arreglar asuntos de chamba y dineros- pagos de viajes pasados y futuros, apalabrar guías y choferes, hoteles y demás- visitar a uno que otro contacto de negocios, ver amigas, ver nuevos sobrinos, otros no tan nuevos pero que están padrísimos, comer delicioso. 



    El clima podrido a más no poder, pero así es el invierno acá. Mucha gente que viene de viaje cree que como es desierto siempre estamos a 40 grados y hay que venir de shorts. En invierno hace un friazo, llueve, se hace de noche pronto... Una shulada. Lo peor es que la gente local se regocija con la lluvia, pobres. La necesitan muchísimo para sus cultivos, para llenar sus cisternas y sus presas pero la verdad es que da un frío que se mete en los huesos. 

    Me tocó de todo: ver a una tía que nomás me fui y tuvo una hemiplegia seguida por COVID. A la pobre nomás le falta que le haga pipí un perro, pobrecita. Visité a otra tía que es una gozada. Cuando le pregunté a Ummi por ella me dijo que estaba súper bien, que el que estaba "cansado" era su marido. Aquí se dice cansado cuando la gente no está bien de salud o está pachucha, de manera indistinta a cuando de verdad está cansada. No pude. Se me chispó la risa. El occiso en cuestión tiene 100 años. Como no va a estar cansado. Lleva años cansado. Y lo peor es que es como Munra, es inmortal. Nos va a enterrar a todos. No tiene diabetes, no tiene ni medio problema, solamente muchos, muchos años. Hasta hace poco se paseaba con su cabecita como bola de billar con tres pelos largos y su pijamita, la espalda como un signo de interrogación y sus ojos acuosos. Ya el último año, siempre que voy a su casa está acostado. Yo creo que circula poco. Pero ahí sigue. Cansado. Pobre.  Uno de sus consuegros es el que si hizo "check-out" mientras estuve en Jordania y me tocó ir al velorio. 



    La nuera es amiga mía y ni modo de no ir. Con más susto que vergüenza por varias razones. Una el omicrón, otra que esos eventos en general, en este país, y peor en los pueblos suelen ser pretextos para el viboreo y yo me suelo sentir incomodísima porque todo mundo me critica en mi cara, y no tengo ni poquitas ganas de convivir con la bola de viejas brujas que suelen juntarse, pero me armé de valor y ahí voy. Pues resulta que el fiambre no era de "mi" pueblo, sino de otro un poquito más adelante. Pues los 30 km de diferencia resultan en una gran diferencia en muchas cosas. Desde que entramos en coche al pueblo me fijé en que había muchas chavas caminando en la calle, cosa que en mi pueblo ni de broma. En donde viven mis suegros, las mujeres no suelen ir a ningún lado salvo que las lleve el marido o el hermano y aún entonces, no suelen bajarse del coche, no las vayan a mirar, no vaya a hablar de ellas la gente, no se les vaya a hacer mala fama. Es una cosa horrible. Viven sin ninguna libertad por miedo al que dirán. A mí que me vale muchísimas madres lo que digan- mientras no sea en su sala y en mis narices, que entonces me entran ganas de darles un par de sopapos- , por supuesto que me ven horrible y se dan vuelo poniéndome verde porque "me atrevo" a ir a la farmacia o a la tiendita o me salgo a caminar o a andar en bici cuando se me antoja.  Mis amigos y conocidos me ofrecen aventón cuando vienen con sus esposas- ya que como los curas legionarios, no pueden subir al coche a una mujer de otra forma - , como queriéndome salvar de mi misma y se sorprenden de que los mande por un tubo. Si me fui caminando es porque tenía ganas de caminar, no porque me faltara un aventón. No lo entienden.  Pues en este otro poblacho la gente es más liberal en ese sentido. Llegamos al dichoso velorio y como en mi pueblo, en una casa los señores, en frente las señoras. Mucho gel de alcohol y todas las señoras sentadas en ruedo. Me vieron como si padeciera de mis facultades mentales por no saludar de beso y. no quitarme el tapabocas, pero a mi quién me dice donde han estado. Ahí me fui a sentar cerca de la nuera del fiambre, a darle el pésame. Pues la vibra también muy diferente. Hombre, si hubo miradas de curiosidad y una que otra ñora preguntó que yo de dónde o de quién era parienta o conocida. Se sorprendieron muchísimo cuando les contesté en Árabe y les dije que venía con mi suegra- es que yo entré sola después porque me quedé en el coche haciéndo una llamada- , que soy mexicana, que de momento me quedo en su casa, que no conocía su pueblo y que mucho gusto.  Una señora imprudente, que al parecer es de estos rumbos preguntó algo más, y hasta se siguió con mi suegrita, así de "Como? Es usted de Kharja? De dónde? Nunca la he visto". Ah que caray, ora resulta que hay que empadronarse con esa vieja o que ella conoce a todos, o que estamos diciendo mentiras. Ese es el tipo de actitud que me saca ronchas. 

Siendo que están muy cerca los pueblos, que son todos jordanos no-beduinos y musulmanes tradicionales, también hay diferencias no solo en la manera de comportarse, sino en la manera de vestirse. Muy extraño. En estos pueblos la gente se viste por supuesto siguiendo los preceptos del Islám. Ya he platicado de la primera vez que vine como una vecina me "secuestró" porque nunca había visto una mujer con el pelo descubierto y le parecí una novedad que había que investigar.  En el pueblo de mis suegros es normal que las mujeres usen la ropa tradicional, como si en México te vistes de Tehuana. No es disfraz, ni ropa de hippie, es la ropa normal de salir de las señoras. A lo mejor debajo traen unos pants o hasta pijama, que es con lo que están en la casa, para estar cómodas, pero cuando van a salir se ponen encima el vestido negro bordado a punto de cruz con dibujos que representan árboles de olivo (se parecen a los cojines chiapanecos un poco) y se tapan el pelo con el hijab. Pepenan la bolsa y se pintan el ojo y listo. El vestido es negro, de manga larga y recto, con bordados de punto de cruz en uno o dos colores normalmente brillantes, y ¿Cómo no? acá que les gusta, a veces tienen brillitos y lentejuelas entre el bordado.  En este otro pueblo usan vestidos completamente negros y en lugar del hijab que se usa en el resto del país usan como un gorro liso y un gorrito encima  con algo de forma, tipo el de Moroco Topo, sin el colgante de flequitos, pero a lo mejor con algún diseño. El gorro es bordado o tiene algún dibujo. No es tan chaparrito como los gorros que usan los señores en Omán, que son como de repartidor de leche del tiempo de mi abuela o no sé como más describirlos, estos son más altitos y tienden a ser menos anchos a medida que crecen. Tipo los de los derviches turcos, un poco menos alto y bajo el mentón una tela de unos 30 cm  recta. Como si fuera un babero, negra como el vestido. Pregunté después si se lo habían bajado porque éramos puras mujeres y era un velito para tapar la cara como lo hacen algunas mujeres de países del Golfo con algunos "modelos" de burqa, pero me dijeron que no, que así se usa para tapar el cuello nada más. Las chavas más jóvenes estaban vestidas más normal- digo, normal para acá-, con hijab  y pantalones o un abrigo o gabardina larga acinturada, pero las señoras grandes traían el vestido así y el gorrito. También noté que en general eran más delgadas que la gente de mi pueblo. No sé porqué.  No había ninguna mujer de burqa, que en mi pueblo sí suele haber. No son originarias de ahí, son sirias, pero hay muchas y a nadie le sorprende que se paseen cubiertas. Algunas cuando no hay hombres se destapan la cara, otras están tan acostumbradas que se dejan la cara tapada siempre. 

Por lo demás, igual que en otros velorios que he estado, como en todas las funciones Árabes, te ofrecen café, dátiles, dulces, agua y se sorprenden muchísimo si dices que no, pero como yo no quería quitarme el tapabocas no tomé nada, y mucho menos iba a tomar café Árabe con esa costumbre que tienen de compartir todos la misma taza. No está el horno para bollos. 

Otra gran diferencia cultural entre mis  países son los niños. En México, en los círculos en los que crecí y tengo amigos, los niños tienen todo. Miles de juguetes, aparatos, cosas. Miles de clases, terapias, cuidadores...... Algunos se portan bien y algunos son insufribles. Los niños aquí en las ciudades suelen ser muy maleducados y muy groseros con sus mamás. Los ves en los aviones haciendo unos numeritos bárbaros y las mamás los sufren en silencio. Es una cosa muy rara porque se portan así con sus mamás nada más. Son mega-respetuosos con los maestros, con los choferes y señoritas del camión del colegio por ejemplo.  En Andorra, los niños grandes usan el camión público como transporte escolar y se portan como delincuentes juveniles. Insultan al chofer cantando canciones groseras, por supuesto que no le ceden el sitio a la gente grande, se portan pésimo. Ya me se la hora a la que salen y los evito como a la peste y la última vez que tuve el infortunio de compartir autobús con los gamberros de secundaria cuando me bajé le dije al chofer que era un santo, que debería de bajarlos a todos porque le venían diciendo majadería y media, creyéndose simpáticos. Deja tu el : acelérele chofer, acelérele chofer... la cancioncita de estos era mil veces más ofensiva. 

Así en el pueblo vecino


Así se visten en mi pueblo 

 Mis sobrinos  jordanos en general se portan bien. Hay un par de excepciones que son un poco bestias pardas, pero en general son buenos niños. Son niños de pueblo, con menos juguetes y clases y cosas, pero con más jardín, más familia cercana, infancias más sanas, yo siento.   Son divertidísimos y como nos traen de novedad, hemos pasado las vacaciones jugando con ellos a todo lo que se les ocurre: a las memorias, las serpientes y escaleras, el gato, las carreras, las escondidas, las corretizas. Alarís siempre ha sido el tío favorito y le encanta jugar brusco con todos los niños y le fascinan los más chiquitos. A mí me costó muchísimo trabajo- y kilos de azúcar- ganármelos por ser extranjera, por no vivir cerca, por ser rara, pero al final lo logré. Hasta los hijos de los vecinos me dicen Khalto, tía. Tenía intenciones de hacer una piñata pero con este clima asqueroso y la cantidad de trabajo que he tenido, será para otra vez.  Alarís tuvo su primera fiesta de piñata hace poco en Barcelona y le pareció un concepto novedoso y divertido. A su estilo, se acomidió a colgar y manejar la piñata y le gustó el asunto. Le dije que no te gusta tanto cuando has cantado Dale, Dale, Dale un millón de veces, pero si es una cosa simpática. 

La hermana de Alarís que se casó la última, y  platiqué acá la boda, acaba de tener un bebé. Tiene otra niña de dos años que está vuelta loca por Alarís y la cosa es mutua y no porque nos hayamos ido del país la querencia es menos. Se hablan por video a cada rato y se quieren muchísimo. Está muy celosa del nuevo bebé naturalmente, y está chistosísima. La combinación de la querencia, el celo y lo linda que está hizo que durante el tiempo que estuvimos aquí, la gozáramos bastante. Vino muchas veces a la casa de los abuelos a dormir y nos mandoneó para jugar a lo que ella quiso. Escondidillas, carreras, casitas de cojines y cobijas, bebés hechos con la alfombrita del rezo del suegro..... nos carcajeamos hasta llorar porque está simpatiquísima. No necesita juguetes para pasarlo bomba.  Habla hasta por los codos, pero todavía a medias lenguas y yo que también hablo medianamente, a veces estaba difícil la comprensión. Se me quedaba viendo con tristeza.  Está en esa edad en la que empieza a tener pena de ciertas cosas, y peor en esta cultura. Nunca le ha gustado que le cambien el pañal. No sé si le parece una pérdida de tiempo o que pero desde que aprendió a hablar le decían que había que cambiarla y siempre decía que no quería, que es Aeb (vergüenza), que no, o se hacía la loca. Ahora como encima sale sin su mamá a veces, convencerla está canijo. Ayer amaneció con un pañal que estaba a dos de desbordar. Le dije que había que cambiarlo. Me dijo que no. Que no quería, que qué vergüenza. Que se lo cambiara su mamá. Le dije que entonces se tenía que ir a su casa, que porque no íbamos de volada detrás de un mueble para que no la vieran y se lo cambiaba yo. No muy le pareció pero no se quería ir. La decisión fue difícil. 

 Me enseñó la policía de los niños. Me pareció crueldad mental y a la vez una genialidad.  En los países Árabes amenazan a los niños para que se porten bién con "la policía de los niños". Como cuando yo era chica decían del señor del costal o el coco, pues acá les dicen que le van a hablar a la shurtat al atfal.  Hay videos en YouTube o Tictoc que haces como que marcas y aparece un policía que hace las preguntas correctas y deja los espacios para que contestes. Bueno..... Quién habla..... Cuál es el problema?..... Y cómo se llama?........ Entiendo. Dónde viven?.......... Muy bien. Pues le vamos a mandar una unidad, salvo que diga que no lo vuelve a hacer. ............ Está bien. Tomo nota. Si  vuelve a suceder me llama. Buen día.   

El chistecito tiene más de ocho millones de visitas.  Los niños chicos están obsesionados con ello. Si son buenos prometen portarse bien. Si son listos acusan a otras gentes para curarse en salud. Al hermanito, al primo, a quien se deje.  Me acuerdo una vez que hice que mis hijos muy chiquitos le marcaran a Santa Claus y estaban que no se la creían. Y fue por un teléfono fijo. No me imagino si les hubiera aplicado el FaceTime. Se les hubiera pegado el flotador.

    Los papás de Alarís me interrogan en cuánto me ven sola, porque a Alarís no le gusta que le pregunten cosas. Me da risa porque yo muchas veces no entiendo qué quieren saber o no tengo ni idea de la respuesta. En Jordania no es imprudencia preguntar cosas que en México uno no pregunta, cuando no son asunto tuyo. Acá les da igualito, si bien saben que a su jijo le molesta que le pregunten y le fiscalicen los movimientos, los gastos y todo. Entonces se esperan a que no esté delante y me preguntan: a dónde fué, que fue a hacer, cuánto se va a tardar,  cuánto paga de luz en el café, si vamos a venir en Ramadán (premio al que adivine quién preguntó cada cosa, jajaja). Yo me carcajeo y no opongo ninguna resistencia. Si sé la respuesta suelto toda la sopa. Si no, me asincero y les digo que no tengo ni idea y si se ponen híper intensos le hablo al occiso. El otro día fuimos a comer/cenar a casa de una hermana. Alarís andaba en el café y lo estaban esperando. Me preguntaron, fuera de bromas, como 10 veces seguidas que donde estaba, con dos minutos entre cada pregunta y teniéndome enfrente, o sea vieron que no había hablado con él y que no tenía ni idea. A la décima pregunta le marqué y le dije: por vida tuya dime EXACTAMENTE dónde estás.  Si vas a venir bien, si no vas a venir también y parece ser que tu ubicación precisa es de suma importancia. No se si están muertos de hambre, si se va a estropear el guiso o si no tenemos de que hablar pero me están volviendo loca.  Les dije que exactamente estaba en frente de la panadería y venía sin ninguna parada ni desvío o sea aproximadamente 7 minutos.   Aquí el "Dónde andas?" es una pregunta así como "Qué onda?" En verdad te vale sombrilla, pero es una cortesía o yo no se. Se acostumbra cuando marcas por teléfono decir como estás? Dormido o despierto? (esta también es común, ya que la gente es súper imprudente para hablar y súper rara para dormir a horas raras) y luego "Que noticias? o Qué color?" es lo mismo y no se espera respuesta, seguida por "donde estás?" Lo más chistoso es que contestan siempre como si no les fueran a creer: Bil Dar, Walla. En casa, por Dios.  Bil Mahal, Walla. En la tienda, por Dios.  A mi me causa muchísima gracia.  Pero cuando me preguntan A dónde? cuando me levanto en algún lado, si me dan ganas de contestar feo.  Siento que me están queriendo controlar o me dan ansias cuando no sé contestar, por ejemplo cuando no sé donde está el individuo y me preguntan mil veces.    Todos tienen teléfono. Porqué no le llaman? Yo debiera saber en todo momento donde está ? No entienden mi valemadrismo? Pasan los años y hay muchas cosas que todavía no entiendo y se me pierden en la traducción. 



Por ejemplo hoy, Alarís se fue muy temprano al dentista, a la oficina, al café, tenía muchas cosas que hacer. Yo tenía muchas cosas que hacer también y tenía frío y flojera o sea que me hice un café y me quedé trabajando en pijama. Me habló a las 4 pm que sus papás estaban consternados porque no había bajado a desayunar y que qué barbaridad. Que bajara porfa. Le dije que no me había vestido, me dijo que no importa, que seguro igual estaban en pijama... Total me bañé y ahí voy. Me dijeron que como así que no había desayunado y ve la hora que es, que como que que mal, que puro café me va a hacer daño que.... y luego me dijeron, pero te esperas a la comida/cena, no? porque si no no vas a comer. Jajajaaaaaa.   Son las 6 pm.  O sea al final no me dieron de comer nomás querian tenerme delante, o no se que era lo que en realidad estaba pasando. Muy extraño. 

A estas gentes les gusta darte de comer es como una manera de demostrar que te quieren pero también les gusta controlar que comes y cuando. Un día nos armaron un numerazo porque habíamos desayunado café con galletas en nuestro departamento. Que yo lo hiciera estaba bien, que es bien sabido que como raro y que hago lo que me da la gana, pero que Alarís ni hablar, para una vez que está, es impensable que no desayune lo que su santa madre le prepara. El dijo, coño, pues tenía hambre, tenía galletas, tenía prisa, y no quería dar lata. Bueno, se llevó una letanía de cállate la boca. 

En parte le da gusto que lo consientan, le da gusto y como nostalgia comer las cosas que son sus comfort foods, los platos que le ha hecho su mamá toda la vida y que tiene asociados con memorias de cariño y calidez, pero por otro lado de repente si se siente así como que un poco hostigado y más ahora que como sienten que pasa como el cometa Halley, rapidísimo y quién sabe cuando vuelva pues lo quieren tener todo el rato controlado, alimentado y a la vista.  Yo lo tomo con teikitisi y disfruto que nos consientan y me carcajeo de las cosas que sigo encontrando diferentes y chistosas. 

Salam!


 


Sorpresas y Regalos

      Entre las cosas que me ha regalado esta vida, es tener relación con mucha gente por temas de trabajo y entre esas gentes, hay varias c...