miércoles, 22 de julio de 2020

No más sopa

Era como tener una sopa de ingredientes exóticos y exquisitos, pero con un poco de caca. Al final, echada a perder. Por mucho que tuviera todo lo mejor y fuera un lujo absoluto, el saber que estaba contaminada me hacía imposible disfrutarla.



    Nunca sabía cuándo, pero saltaría la rana en algún momento. Habría una factura que pagar.     Con agresión, con angustia, con humillación, con incertidumbre.  Tanto miedo hacía que quisiera que se acabara, que los días pasaran pronto.


    La certeza de tener lo material resuelto.

    La terrible incertidumbre de si llega o no.

    Si llega contento o si se pone bravo.

    La certeza absoluta de que todo con él termina en conflicto.

    Sin paz, con alcohol y desasosiego.


    Con el derecho de al menor detonador, real o imaginado,  distribuir mi autoestima, mi tiempo, mis méritos, mis amores, mis compromisos. El motivo podía ser que estuviera contenta.


    Había un cuento que tenían mis hermanos que decía “¡No, no, no! Más sopa no quiero yo”. 


    Pues así un día. Me vi comiendo el caldo inmundo para siempre y no pude más. No, no y no. La última fue la última. No pude seguirme convenciendo de que estaba buena. Era un caldo de caca. No valía la pena y no estaba dispuesta a seguir.


            Habrá a quien le resulte el hacerse de la vista gorda, el sacarle la vuelta a mirar la contaminación y solamente tomar lo bueno, aún sabiendo que está disuelto lo malo y que son inseparables. Yo no pude.


            Hoy tengo una sopa mucho más sencilla tal vez, pero de esas que consuelan y reconfortan, que cubre todas mis necesidades, que me da paz y certeza y que está completamente limpia. Hecha exactamente para mí y la puedo disfrutar sin miedo, con pausa y no quiero que se acabe nunca. No tiene precio alguno.

sábado, 20 de junio de 2020

De Pelos

            Antes que nada, felicidades a todos los papás y principalmente, como la que escribe soy yo, puedo cometer el abuso de felicitar con más ganas al mío. ¡Felicidades Pa! Como me gustaría poder estar y darte el abrazo y el regalo, no que te mereces, porque creo que no me alcanza, ni a mí ni a nadie, pero ya me entiendes. Te quiero muchísimo y ya recorreremos el festejo para otro día.


    Ahora que en Jordania la cuarentena está terminando y todo está reabriendo, y ya nos podemos ver y visitar, fui a visitar a unos amigos. Antes iba a su casa muy seguido, tienen un departamento grandote, dos niñas latosísimas pero muy divertidas y un bebé de reciente adquisición, o sea que siempre es muy divertido ir. Los extrañé en la cuarentena.  El esposo es muy amigo de Alarís y la esposa y la hermana que vive con ellos son amigas mías. También estaba en la casa otra hermana, con sus hijos y la nana, y una hermana más, o sea que había buena banda.  Pues las chavas se veían muy “producidas”. Les pregunté que qué onda, que porque parecían Los Ángeles de Charlie. Se me quedaron viendo con cara de “What?” No creo que les tocara ver el programa nunca. Les dije que estaban muy guapas de pelo y maquillaje, si bien las de casa estaban una en pijama y la otra toda descuachalangada, con unos jeans que se le caían y se le abría la bragueta todo el rato. A saber. Así le hacen acá. Es perfectamente correcto recibir visitas en pijama. Ah, pues una me dijo que se había puesto queratina en el pelo (y además traía un color muy profesional, que en unos días a ver que cosa resulta, todo negro y como que las raíces matizadas y con un efecto ombre hacia abajo en un tono más claro- se me hace que al rato va a parecer chocoflán en el mejor de los casos-  y algo terrible en las cejas), la señora de la casa, que es bastante chica de edad y tiene un bebé que no llega al año, traía el pelo recién pintado también, con unos rayos muy elaborados en varios tonos, despuntado y con tenazas muy lindas haciendo chinos padres y las hermanas estaban muy bien secadas y cortadas.  Me dijeron que habían ido al salón todo el día. De las doce a las siete de la noche. ¡Madre del amor hermoso! Yo miento madres de tenerme que pintar el pelo de un solo color, en mi casa y me tardo media hora ¿y estas se aventaron siete horas en la peluquería? La mejor parte- o peor- es que cuando salen a la calle…… se tapan la cabeza!!!!!! Cuando voltee a la sala y vi a todo el chamaquerío con la nana keniana en control, también entendí que después de estar encerradas tres meses cada quién con sus chamacos, las siete horas en el salón, dejando a la huerquiza en las capaces manos de Winnie fue como una bien merecida vacación. Valemadre lo que pase con el look después, pero quién les quita lo bailado.  Todo el día platicando en santa paz, tomando café, fumoteando shisha. Lo pasaron bomba. Con razón se pintaron el pelo de varios colores, con tal de prolongar la escapada.

            Siguiendo con el tema del arreglo personal, el otro día en Facebook vi una publicación en las que unas chavas decían que esta bien dejarse au naturelle aunque andes en traje de baño, y que el depilarse es una cosa cultural y tal….  Además, con la cuarentena mucha gente anda pasando problemas para mantener su régimen de depilación, luz pulsada o cualquier cosa que normalmente se hacían  y además el estilo relajado de estar en casa  en el que mucha gente ya de plano se tiró  a andar sin zapatos, con las pechugas en libertad y todo lo demás también. Híjole. Si y no con eso de andar naturalitas.  Quieras que no, culturalmente enseñar el pelo púbico no está bien visto. En ninguna cultura actual. Modernas y liberadas pero todavía es algo que produce incomodidad y no solo las mujeres. Una vez en Cancún vi a un ruso con una microtanga que enseñaba mucho más de lo que cualquiera quisiera ver, y la verdad era incomodísimo para todo el mundo, menos para el occiso y su mujer, que se andaban paseando como si tal cosa, enseñando una cantidad de pompas y pelos que nomás de acordarme se me sube la vasca.

Originalmente,  el pelo de las axilas y el pelo púbico están ahí justamente para retener sustancias que huelen. Los animales tienen olor y feromonas y de ese modo otros animales los pueden reconocer y encontrar, pueden marcar su territorio, pueden saber su “termómetro hormonal” y muchas otras cosas. Nosotros hemos evolucionado de manera que esto no es necesario- hablando se entiende la gente-  y si alguien huele a animal, en vez de parecernos cachondo, nos dan ganas de pegarle. Acá en los países árabes se acostumbraba retirar todo el pelo púbico en hombres y todo el pelo del cuerpo en mujeres por cuestión higiénica y siguiendo las prácticas del profeta. Va en gustos y en estilos pero si creo que tiene algo de verdad el que si tienes una selva lacandona, pues hay más posibilidad de alojar bacterias, parásitos y guardar partículas que causen mal olor. Ahora, el ponerse swaroskis pegados en el pubis pelón, tampoco creo que sea una recomendación de la OMS o sea que yo creo que más vale alejarse de cualquier exageración.

 

Mucha gente anda preocupada por su arreglo, con todo y que están guardadas quieren mantener el control de calidad: que si alguien quiere que le vayan a hacer las uñas y la depilación a su casa, con todas las precauciones sanitarias, unas feministas alegando que si uno no debiera tenerse que depilar y que está bien dejarse las matas aunque uses traje de baño escotado, que si las canas o no…….. Aunado todo eso al encierro prolongado en el que estamos viviendo pues la cosa se ha puesto grave. Y no solo mujeres. Hay chavos que traen unos pelos que jamás imaginaron porque no quieren arriesgarse a ir a la peluquería. Acá, muchos de mis amigos van al barbero cada dos días a que los arreglen porque son peludísimos, y en el encierro forzado traían unas barbas como de ZZ top. Alarís, menos mal, tiene unas herramientas súper profesionales y se rasura o sea que no hubo cambios drásticos de apariencia.

Hay gente, como yo comprenderé, que de por sí éramos dadas al poco arreglo, a la uña cortita y natural, a la cara lavada y la cola de caballo y la ropa cómoda pero la cuarentena ha dado lugar a pasar de la pijama a la ropa de ejercicio, a la regadera y de nuevo a la pijama, con el ocasional uso de una T-shirt y zapatos para ir a comprar comida o al banco. Creo que en tres meses me he vestido de verdad a lo mejor ocho veces.

            Creo que como en todo, cada quién tiene derecho a hacer de su vida un papalote y a decidir lo que quiera. Si a ti te hace sentir bien andar entaconada, de uña pintada, maquillada y de pelo secado diario, qué bien. Házlo. Ahora más que nunca, necesitamos ayudarnos a tener el ánimo elevado y claro que si te ves al pasar por el espejo y lo que ves no te gusta pues eso no ayuda. Por mucho que soy muy dada al arreglo naturalito, no creo tampoco que si te ves en el espejo de reojo y te espantas, le haga bien a nadie.

            El arreglo personal, más que para otros, debe ser para cada quién . Si eso además le gusta a tu cadacuál, pues qué feliz, pero no te tienes que arreglar o dejar de hacerlo porque a tu novio o marido le guste o disguste, sino más bien porque tu te sientes contenta y bonita de cierta manera.  Ahora, no revolvamos el suavizante con el thinner, porque la higiene personal si es una cortesía elemental, que si no haces por ti mismo, tienes que hacer por los demás.

 

            A ser felices pues.

            Salam!

             

jueves, 18 de junio de 2020

La Montaña Rusa

            Tres meses. No he escrito nada porque para reflexiones en el espectro de “ya nos cargó la chingada”, el internet está lleno y no está el horno para bollos. La cosa ha estado dificilísima para todos. Unos que si el home office, otras se vuelven locas con las clases online, y la falta de salones de belleza, la gente mayor se deprime por la falta de contacto, y todos en general nos volvemos locos por el encierro. Sumándole a todo eso el columpio emocional del TOC de lavar y desinfectar toooodo por el miedo al contagio, al día siguiente pensar que tal vez sería mejor contagiarse de una buena vez ya que el futuro- si lo hay- está de un color que ya no es negro, si no lo que le sigue, y cada día hay una novedad para echarle más leña al fuego.


            En general, me fue de maravilla. En Jordania la verdad el gobierno se rifó. La cuarentena militarizada estuvo perrísima, el encierro no fue opcional, todos para su casa, so pena de arresto, multa y ley fuga al que se ponga tonto. Mandaron comida y hasta cigarros a las casas para tener a la gente tranquila, ya que aquí el porcentaje de adictos a la nicotina es altísimo. Luego dieron permiso de salir caminando, para que no pudieras ir muy lejos, ciertos días, y solo pocas horas al día, solamente a supermercados, panaderías y farmacias, todas supervisadas por policías y. militares para ver que todo mundo obedeciera las instrucciones de usar tapabocas y guantes, guardar distancia y que no hubiera abusos en precios ni gente que comprara tooodo el papel de baño, por decir un ejemplo.

            De repente había desabasto, colas muy largas, porque avisaban que los fines de semana la gente se iba a guardar por completo, entonces entraba el pánico y las colas en las panaderías eran enormes. No sé porque la gente no compraba su pan el miércoles y lo congelaba. Los jueves había colas de dos cuadras, con los dos metros entre cada persona.  La gente iba con carriolas de bebé para traer las cosas a su casa, se desempolvaron las bicis- que si estaban permitidas y así nos la llevamos un par de meses. Para acabarla, vino el Ramadán. El mes de ayuno de los musulmanes, en el que no se permite comer ni beber desde la hora de la primera oración, hasta la hora de la penúltima oración. Dependiendo de la fecha en la que caiga el evento, que como la Semana Santa, se mueve de un año a otro, dependiendo del calendario lunar, es el número de horas de ayuno. Este año fue de tres y pico de la mañana a casi ocho de la noche. Nada de comida, nada de agua, cigarro ni nada de nada. Como este año no estábamos trabajando, en ese sentido fue mucho más fácil. Podíamos dormir hasta tarde, haciendo más corto- al menos psicológicamente- el ayuno, y quedarnos despiertos hasta muy noche, comiendo fruta y tomando agua. Eso estuvo bien. Otros años, como había que levantarse a las 6, pues había que dormirse a horas decentes, poner el despertador a las 3, comerse algo y tomar agua y tratar de volverse a dormir y luego a lo mejor, aventarnos un tour de 10 horas en Petra, a 40 grados, sin tomar agua. Nada facilito, pero en cambio, teníamos los “desayunos”,  es decir, la hora de romper el ayuno en la noche, siempre en compañía, con amigos, con familia, compartiendo, que es parte del espíritu del Ramadán. Este año, cada quién en su casa guardado. Hacia el final del Ramadán empezaron a dejar salir en coche, unos días placas nones, otros días pares, en una especie de NO CIRCULA medio loco, porque nunca se sabía bien a bien a quién le tocaba, y un amigo nos consiguió un permiso de carretera. Pues nos lanzamos al pueblo, donde la cuarentena les valió muchísimas madres y la vida seguía como si nada.

Yo con bastante resquemor de contagiar a alguien, no quise tocar a nadie y me veían como bicho raro. Ahí diario había visitas en casa de Ummi y Baba, y todo mundo saludándose de beso, como si lo que pasó en el mundo fuera una película. Yo solo les decía, de lejos, de lejos.  Pues nos quedamos ahí para el Eid, el final del Ramadán. Mucho más apagado que otros años, por supuesto. Menos visitas, menos fiesta para los niños, las mezquitas cerradas todavía, pero después del Eid, se suponía que la cuarentena iba a terminar.

Pues bastante atolito con el dedo, porque la fueron levantando de a poquito. Recorrieron la hora del toque de queda, de las 6 pm a las 7, en vez de viernes y sábado de encierro total, solo los viernes, y eventualmente lo recorrieron hasta media noche y finalmente dejaron los fines de semana y abrieron mezquitas e iglesias, restaurantes y todos los negocios salvo escuelas, salones de bodas y sitios con mucha gente. También las fronteras y aeropuertos siguen cerrados y por supuesto, todos los negocios de turismo, por falta de quorum, siguen sin funcionar. Se ven tristísimos los hoteles, apagados, pues no hay gente que vaya y muchos negocios han cerrado por lo mismo, pues no han aguantado. Chicos y grandes. Las agencias de tours más grandes ya no pueden, porque pagando dinerales mensuales de sueldos y sin ingresos, no hay manera.

            Las reglas están rarísimas. Hay que ir con tapabocas y ponerse guantes en los comercios, pero la gente, empezando por los policías, casi siempre los traen de adorno, como casi todos son narizones y/o fuman, pues o bien se les sale la nariz o se ponen el tapabocas en la barba para poderse echar su cigarrito. Pues así debe de servir un chorro. Luego, mucho tapabocas y distancia para pagar, pero, por ejemplo, la gente se arremolina para pedir el pan, o hasta helados, que despacha un compadre con el tapabocas mal puesto, o sea, mejor que ni se ponga, y la cosa es como antes.

            Ahora, yo creo que aquí el COVID pegó antes de que se declarara la pandemia. Por ahí de Diciembre y Enero hubo una serie de neumonías y gripas gravísimas y muy contagiosas. Toda la familia de Alarís estuvieron malísimos. La familia del Beduino volador también, con varios en el hospital. O sea que quién sabe.

            Me pone mal, ver tapabocas y guantes tirados en la calle. ¿Que chihuahuas la gente no ha aprendido nada? ¿En vez de hacer menos basura y menos plástico ahora vamos a hacer más? ¡Me lleva la fregada!

            No debería quejarme porque como quiera tengo casa, no me ha faltado qué comer, y sigo sana, pero la verdad es que esto ha sido como una montaña rusa de emociones pinches. El susto, la incertidumbre. Tuve que cerrar mi oficina, ver sin trabajo a todos mis eventuales, dejar sin chamba a Ibra, mi asistente. He llorado muchísimo. Tengo la esperanza que para como está la cosa, pueda recuperarla en algún momento, porque le dejé los muebles al casero con instrucciones de que si la renta, venda los muebles al nuevo inquilino. Pero yo quisiera ser ese nuevo inquilino cuando la cosa mejore. Inshallah, como dicen por acá.  Le he tenido que regresar dinero a todo mundo y su perro porque teníamos el calendario lleno de viajes. Gente que tenía viajes familiares, lunas de miel- que son los que me dan más tristeza-; el último viaje antes de tener bebé, cada uno una historia, todos pagados y organizados y ZAS!, se nos vino esto encima y he trabajado mucho más que antes, para perder dinero en vez de ganarlo, porque pues no puedo cobrar esas chambas. Encima de volverme loca y no dormir en lo que peleo con líneas aéreas (yo no vendo boletos y la gente compró en sitios de internet recónditos y yo tengo que ahora ver si les ayudo a recuperar su lana), con hoteles que están al borde de la quiebra y no quieren regresar dinero, con tours, y voy devolviendo dinero, muchas veces completando yo de mi propia bolsa y de todas maneras, la gente no está contenta.  Nadie está contento ahorita, yo sé, pero es de lo más frustrante.

            El hecho de no saber cuando puedo ir a ver a mi gente, me aterra. Sé que gracias a Dios mis hijos, mis hermanos, mi familia muégano y mis papás están bien, y que, aunque estuvieran abiertas las fronteras, ahorita es una locura ir. Me arriesgaría yo y los arriesgaría a ellos. Mis papás llevan tres meses encerrados como para que les lleve yo bichos de Medio Oriente, de aeropuerto y demás. Ni hablar del peluquín, pero me duele cañón. Ya la ausencia se hizo bien larga y si bien hablamos por whatsapp y por zoom y demás, se me queman las habas por ir y por otro lado me da pavor ir sin Alarís y quedarme varada por allá o traerle alguna “sorpresita” en forma de un bicho horroroso, pero estando cortos de lana y con tanta bronca y tanto tiempo de ausencia, quedamos en que es mejor que cuando se pueda, vaya yo sola.

            Para acabarla, el banco aquí estuvo cerrado mucho tiempo. Cuando abrieron, lo hicieron con horarios muy restringidos, y la parte de cuentas corporativas de nuestro banco, no tenía banca electrónica, por lo que pasé el dinero de la cuenta de la empresa a mi cuenta personal, para poder devolver los dineros que necesitaba. Mientras fueron devoluciones a cuentas personales, no hubo broncas, pero tuve que hacer una devolución grande a una cuenta corporativa y que se me ponen rejegos. Primero me suspendieron la transferencia nomás así y sin avisar. Luego me dijeron que necesitaban pruebas de mi relación con la gente a la que le estaba mandando el dinero. Pues va foto del depósito original, de la factura del viaje, de los cupones de los hoteles que no devolvieron lana para justificar la diferencia de la cantidad, etc. Ah, ya les quedó claro, pero ahora no les gusta que sea de mi cuenta personal. Tiene que ser de la de la empresa. Mtamadre. Pues va todo de vuelta. Lana a la cuenta de la empresa, de ahí a la empresa del cliente, y ahora si, ¿no quieren que cante también? Estoy pensando en escribir un libro intitulado, “De la banca y la madre que la parió”, porque la cosa no para ahí. En México se cuecen habas y más grandes. Resulta que tengo mi dinerito en México en un banco. Tenía mi cuenta con tarjeta de débito y de crédito. Pues el año pasado me empieza a faltar dinero. Aunque tenía mis tarjetas bloqueadas con la aplicación y no me habían llegado avisos, al meterme a ver, tenía muchísimos cargos chiquititos a mi tarjeta de débito y de poquito en poquito, pues era mucho dinero. Le llaman robo hormiga. Pues cancelé la tarjeta y cuando fui a México me dieron otra. Solo activarla, misma historia. Pues la cancelé y me quedé sin ella. A la fregada, porque me dijeron que “no podían garantizar mi seguridad”. Así nomás. Abrí una cuenta en otro banco, de volada porque ya me iba. Me dijeron que su banca online era chipocludísima y que me iba a funcionar rebién. Menos mal, no pasé todo el dinero y cancelé la otra porque la chipocludísima resulta que tiene una app que no funciona con los nuevos iphones. Así nomás. No funciona con cuentas de iTunes que no son mexicas. Y no funciona con líneas de teléfono extranjeras, porque poseo un Android para mi línea jordana. O sea que ni echándole todas las ganas hay manera de hacer nada. Ni metiéndole la tarjeta sim de mi número mexicano.  AGGHHHHHHHH! Pues con dos cuentas de banco relativamente inútiles, me regreso a mi pueblo.

En Abril, me cancela el banco uno mi tarjeta de crédito, que vencía hasta el 2024. Por sus pistolas. Así nomás. Que me pase por la sucursal para que me den una nueva. Les dije, híjole, pues está medio difícil oiga. Cuando vaya a México vemos. Acto seguido en Mayo, me cancelan los accesos a la banca online. Ahora no puedo ni ver mi estado de cuenta, ni hacer una transferencia, ni nada de nada, y que solamente yendo en persona a sucursal me lo pueden arreglar. Que es un error de sistema y que “comprenden la molestia que me ocasionan” pero hasta que vaya, no lo pueden arreglar. Increíble la incompetencia de Banco Santander.  Ya les eché pleito, con abogado y todo, ya me quejé con la CONDUSEF, ya mandé una carta poder, ya les rogué, lloré y supliqué, ya pedí ayuda por todos lados y una amiga que se va a ir al cielo con todo y tennis me echó la mano y a lo mejor se va a destrabar la cosa.  Pero es una shulada, porque no es que yo necesite comprar pulseritas, tengo que pagar impuestos cada mes, y administración de edificio, teléfono celular, etc.  Mis hijos, mi hermano me han ayudado y pobres, no es su bronca.

            Entre todas estas maromas, me dio un dolor de cabeza que me empezó un día y no se me quitó en 10, y sigue sin quitárseme. A los 5 días, después de inyecciones, vómitos y demás, Alarís me llevó al hospital de plano. Un neurólogo me vio y después de una resonancia y no se que tanta revisión decidió que es tensional. Que tengo los músculos de la cabeza hechos nudo, y eso me está dando dolor de cabeza. Me mandó unas drogas que yo creo que son ilegales en varios países porque estoy pachequísima, y lo peor es que a ratos siento el dolor de cabeza, pero como que me vale muchísimas madres, o sea no me duele, nomás lo siento, como cuando estás anestesiada con un bloqueo, que sientes que te hacen cosas, pero no te duele; pero a ratos si me duele mucho de todos modos y nomás ando caminando como La Patita, que se va meneando y siento que no me puedo despertar y que estoy como leeeenta y atarugada. No sé en qué va a parar la cosa.

            Alarís se ha rifado. También está agobiado por la situación, pero lo lleva bastante mejor que yo y todavía se da el lujo de consentirme y apapacharme. Me vio un día llorando como la muñeca fea en un rincón y me dijo: ¿Qué haces? Le dije, perdón, es que se me juntaron las penas. Ahorita me compongo. Me dijo, “Ya sabes que odio verte llorar, pero si te hace falta, hazlo acá” y se tocó un hombro. No bueno, pues al pobre le cayeron las Cataratas del Niágara con todo y explicaciones que solo oyeron los perros.  

            Con todo y que se hace el que “No pasa nada”, como el bebé de Mati, está en los huesos y no canta todo el día. El canta siempre porque está contento. Ahora a lo mejor pasan días y no canta y ahí se le nota que se lo está llevando la fregada también, aunque a mi me dice que todo va a estar bien.

            Lo que tiene de bueno tocar fondo es que solo hay para arriba. Poco a poco el mundo se está reabriendo, parece que ya hay mejor comprensión del méndigo bicho y hay mejores tratamientos…. Estamos bien lejos de estar como antes de que se nos quitara el tapete de debajo de los pies, pero como que ya que estamos completamente desarmados, nos podemos empezar a reconstruir y ver que sale.

            Que sea lo mejor para todos.

            Salam!

 

 

 

sábado, 4 de abril de 2020

El viaje "coronado"

Ya que medio me volvió el alma al cuerpo (a lo mejor justo a tiempo para su próxima salida, para como está la cosa), te voy a platicar la odisea del viaje, que con muy poco criterio hicimos tu charra y Alarís en tiempos de coronavirus.


Hete aquí que volvimos del viaje de trabajo a Qatar vía Kuwait el 4 de Marzo. Ya el aeropuerto de Kuwait parecía algo de un libro de Robin Cook (si no sabes de que hablo, no es momento, que no está el horno para bollos, pero es el autor de Contagio). Volamos por supuesto, por la línea de bajo costo de Kuwait, Jazeera, que tiene su propia terminal macuarra, la que usan por supuesto todos los trabajadores migrantes en los países ricotes. Entonces la terminal estaba optudimóder de hindús, bangladeshís, pakistanís, egipcios y cualquier cantidad de orientales y arabitos con tapabocas, en general casi todos mal colocados- en la barba, con la nariz de fuera….- con guantes, pero todos apachurrados juntos. Del terror. Alarís, Ibra y yo, nos buscamos un rincón para sentarnos más menos lejitos de la gente y esperamos nuestra conexión. Cuando llegó la hora de abordar el avión, vi que por supuesto nos iban a subir a un camioncito. Otra vez, a apachurrar a toda la gente como sardinas. Le dije a mi banda que porque no nos esperábamos y en efecto el primer camioncito se llenó y nos fuimos en el segundo, con espacio y nos subimos al avión sin apretujones.
            Llegamos pues a Ammán. Alarís y yo teníamos un viaje en la madrugada del día 6, planeado desde hacía tiempo, parte de chamba y parte por gusto nadamás, a España, y originalmente, de regreso íbamos a volar a Venecia, ir en tren a Roma y volar de Roma a Ammán. Cuando la epidemia se desató en Italia, cambié el vuelo a Venecia por un vuelo a Praga y empecé a tratar de razonar con Air France, esto fue desde Febrero. Quién me manda a comprar un boleto de AF. Los aborrezco. Son la peor línea aérea del mundo. En efecto, se hicieron los sordos y nunca me dieron oportunidad de cancelar mi regreso de Roma, o de cambiarlo por otra cosa, dejarlo abierto, o algo. Todavía un día antes de mi regreso, me avisan que obviamente está cancelado, que me ofrecen una ruta alternativa Roma- Amsterdam- Amman. Aggggghhh!!! Los odio con todas mis fuerzas.
            Lo comentamos Alarís y yo, que si sería prudente o no ir, que se estaba poniendo fea la cosa, que tal vez no era solo un catarro, que qué hacíamos. Como la cosa era inminente y muy nueva, íbamos a perder todo el dinero del viaje, la oportunidad de viajar y para Alarís no es fácil por cuestiones de visado, tenía la visa para ir a Europa ESOS días, no era cuestión de, ah bueno, si no voy el mes que viene. Pues total, que muy imprudentemente, decidimos lanzarnos.


            Salimos en la noche del 5, ya madrugada del 6, haciendo escala en París de volada y llegamos a Madrid. Fuimos de volada a recorrer la parte del centro, de la puerta del Sol, el casco antiguo, a comer rico, a babosear y nos quedamos en un hotel al ladito de la estación de Atocha porque teníamos boletos de tren bien temprano al día siguiente para irnos a Sevilla.
            Alarís nunca había viajado en tren y le pareció algo muy lindo. A mí también me lo parece. Esto de no tener la monserga de los aeropuertos de estar horas antes, de tener que pesar el equipaje y todas esas incomodidades te las ahorras, te puedes pasear por el tren, ir a tomar un cafecito y ver algo del paisaje, pues la verdad que está de lujo, y con los trenes rápidos de Europa, entre las esperas de antes y del equipaje y tal, haces el mismo tiempo en tren. Pues llegamos a Sevilla.
            Yo tenía desde hace años muchísimas ganas de conocer y no había encontrado quién me hiciera segunda. Que si hace un calor infernal, que si en otra ocasión, que luego, que a Chuchita la bolsearon. Alarís es súper jalador y todo le pareció muy bien. También tenía ilusión por conocer Andalucía y pues allá vamos. Dejamos las maletas en unos lockers en la estación de Santa Justa en Sevilla, tomamos un autobús para el centro y fuimos a conocer. No me desilusionó. Me enamoré del olor a flores de naranjo, de las fachadas antiguas, de la Giralda que es la gemela del minarete de la Kitoubia en Marrakesh, pero acá quedó como campanario de la Catedral, de la misma Catedral a la que solo entramos por un lado, porque la entrada principal tenía unas colas de terror y algo de prudencia si nos quedaba en no querernos apachurrar con mucha gente. Nos tomamos un café en una terraza, fuimos al mercado central, paseamos un rato y volvimos en autobús a la estación, donde teníamos reservado un cochecito para recorrer el sur de España.
Resulta que el cochecito que pedimos, “no estaba disponible” y por el mismo precio nos dieron uno un poquito más grande. De todos modos no importaba mucho. Habíamos pedido el chiquitito porque igual solo éramos nosotros dos y llevábamos poquito equipaje, dónde que las aerolíneas son pesadísimas, íbamos con la maleta hecha como Mary Kondo y cada quién llevaba solo un carry-on.  Pues salimos hacia Granada, porque tuve que comprar un boleto para la Alhambra con un tour de la mañana. Me parece terrible eso que hacen en la Alhambra. Está muy bien que limiten el número de boletos y los escalonen para que no se llene muchisísimo y sea un desorden, pero por lo mismo, los boletos para entrar solo, como hijo de vecino, que valen 14.5 € son pocos y con todo y que los compré un par de meses antes, al ser fín de semana, ya no había. Tuve que comprar uno con tour grupal que me costó un dineral. Qué poca madre! Ni hablar. Pues por el camino, le digo a Alarís, ¿oye, y si vamos a Málaga? ¡Vamos! Y fuimos.  ¡Qué belleza! Yo había estado en Málaga de pasada muchísimas veces, para ir a Marbella, pero nunca tuve chance de ver Málaga. Me encantó. El castillo, la catedral, la zona de playas, el centro, las ruinas romanas. Cenamos en el centro, que estaba engalanado por el festival de Cine, una chulada. Ya tarde nos fuimos a Granada. El hotel, muy bien localizado, pero no me gustó. Tourist trap, las fotos de internet nada que ver con lo que era y un lío para estacionar el cochecito, pero Alarís fue y encontró un lugar y yo crucé los dedos porque a la mañana siguiente no encontráramos el coche con un cepo y una multa. Pues lo hizo muy bien.


            Salimos a la mañana siguiente bien temprano para la Alhambra, a encontrar al dichoso guía del tour. Mientras lo esperábamos nos tomamos un café y un cuernito y luego ya nos repartieron unos audífonos y salimos en un grupo en el que juntaron a gente que hablaba Alemán e Inglés con un guía que hablaba las dos cosas. ¡Que lindísima es la Alhambra! La conocí hace unos diez años, un día que logré llevar a mi familia desde Marbella, a puro renegar porque hacía un calor de cállate los ojos. Mi hijo metía la cabeza a las acequias para tratar de refrescarse y no me mentó la madre porque estaba chico. Ahora el clima estaba mucho más sereno y además, con todo lo que he aprendido del arte y la historia Árabe, lo disfruté muchísimo más. Al final lo del guía estuvo padre, si bien lo agarramos en varias maromas, dijo unas barbaridades sobre el Islam y sobre unas inscripciones en Árabe en los muros, que Alarís y yo sabemos leer. Alarís fue y en un aparte, le explicó que Mahoma no es dios para el Islam, que es profeta, y le dijo qué decían las letras. No lo evidenció, ni lo echó de cabeza, pero si pasó a educarlo un poco, jajaja.
Como a medio día, por la Medina, el guía empezó a meter a los gringos a unas tienditas y empezaron a babosear y nosotros de plano le devolvimos los audífonos y nos seguimos por nuestra cuenta a terminar de ver el Generalife y los jardines.  Nos fascinó. Nos fuimos después al barrio de Albaecín, la parte antigua de granada, a caminar las callecitas, ver la artesanía y comimos en un restaurante marroquí. Riquísimo. Me sentí como en casa, en España, pero también oyendo a mucha gente hablar Árabe, que ya es también para mi, sonido de casa.
            Dejamos el coche en un estacionamiento público, que costó casi lo que el hotel hasta el día siguiente, y luego fuimos a caminar por el centro, a ver la catedral, nos tocó ver gente bailar flamenco en la plaza, hubo marcha del 9M, no crean que México tuvo la exclusiva, y desgraciadamente vimos varias pintas moradas. Vimos hasta una procesión, sacaron a dar la vuelta a un Cristo de la iglesia. Alarís nomás pelaba ojos, le pareció rarísimo. Caminamos junto al río, disfrutando el olor a naranjo . Pasamos a un supercito a comprar varias cosas para cenar: Pan, jamón, queso, unos jitomates, algo de fruta, y una botellota de agua y nos fuimos al hotel.
            En la mañana, en lo que Alarís recogía sus cosas, se rasuraba y quién sabe que hacía, yo dije, me lanzo a por el coche al estacionamiento, y nos vemos acá abajo. Cuando llegué al estacionamiento subterráneo, que me acuerdo que el coche era de velocidades, jajaja. Mis papás, cuando aprendí a manejar, de púber, me hicieron aprender en stándard, que por si acaso, pero la verdad es que desde los 16 años, he manejado stándard creo que 4 veces como mucho. Pues ahí fue la quinta. Haciendo changuitos, porque además había que salir de subidita a la avenida, y lo hice muy dignamente. El cochecito se portó, sin hacer aspavientos. La última “emergencia” de este tipo, la tuve cuando tuve que llevar a unas señoras que andaban de tour conmigo, de volada a una reserva de spa en el Mar Muerto, mientras el chofer, armado de senda tanga azul-no es cotorreo- chapoteaba en unas cascadas y andaba desaparecido. Ese día no lo hice tan bien, y otro día te cuento la aventura, que ahora me da risa, pero en el momento, cero. Llegué por Alarís, subimos las maletitas, la de él ya estaba a dos de reventar porque había ido comprando cosas como hormiguita por todos lados, jajaja.  De salida de Granada, después de pasar por un cafecito, nos tocó un poquito de tráfico junto los clásicos naranjos andaluces y que me bajo del coche y corto dos naranjas, faltaba más. Vi porqué nadie las corta. Son bonitas y el olor es espectacular, pero no están buenas. Ácidas, amargas, nada ricas.
            Salimos hacia Valencia. Acabábamos de agarrar carretera, cuando le habla a Alarís Ibra  de la oficina, con los chones hechos nudo, porque resulta que teníamos a unos mexicanos que vinieron de Israel a Jordania de fín de semana, y pretendían cruzar la frontera para Jerusalén ese día. Normal. Pues resulta que Israel cerró la frontera ese día. Pues a ver que si la frontera norte, parece que sí, que siempre no. Yo avisándoles a los turistas, ellos nerviosísimos. Les digo que la única opción es volarlos y que si quieren que los vuele a México de una vez. Me dicen que “dejaron sus petacas en Jerusalén” (literal) y que quieren ir para allá. Pues bueno, les conseguí un vuelo a Tel Aviv desde Ammán que es el vuelo de 45 minutos más caro del mundo, mandé al chofer que los iba a esperar en Allenby a Ben Gurión y al final todo se solucionó. En vez de disfrutar la carretera, casi nos da diabetes a los dos, hicimos doscientas mil llamadas llenas de stress, pero sacamos el buey de la barranca.
            A todo esto en el radio oí que en Madrid ya estaban cerrando escuelas y comercios por el Coronavirus, veníamos corriendo de la méndiga enfermedad.
            Llegamos a Valencia, hicimos check-in en el hotel, que estaba ahora sí muy mono y muy bien situado cerca de la parte nueva con el acuario, el palacio de música, el museo de ciencias. Precioso. Tomamos un camión para ir al centro a ver el casco antiguo, el mercado, comimos espectacular en un sitio frente al mercado. Alarís que es bien malo para comer, comió una milanesa y un frito malagueño que eso sí le gustó y yo por supuesto que me comí una paella. Deliciosa. Se nos sentó al lado una pareja, un gringo y una filipina. De estos que platican con todo mundo. Nos platicaron, nos preguntaron de todo y al final hasta la mano nos dieron, yo con la pena, luego luego me puse gel de alcohol. Caras vemos. Las fallas de valencia estaban a nada de empezar, las calles ya estaban engalanadas y nos tocaron unos poquitos cohetes en la noche. Luego supe que las cancelaron por el coronavirus.
Al día siguiente nos fuimos hacia Barcelona. De camino pasamos a Tarragona a ver las ruinas romanas, la rambla vieja, el mercado. En el mercado compramos un pan delicioso, jitomates, quesos, de snack para el camino, antes de llegar a Barcelona.
            Barcelona como siempre, una belleza. Estuvimos poquísimo, pero que bonito es. Habiendo estado por tanto sitio, no quise ni llamarle a nadie, porque no los quise exponer a contagiaderos, pero pues paseamos rico, comimos rico, fuimos por supuesto un poco de tiendas. A la mañana siguiente fuimos a la zona del Port Olimpic y al puerto viejo, que Alarís no conocía, caminamos por ahí un rato. Nuestro vuelo a medio día hacia Praga, bien, todo el orden. Llegando a Praga tomamos el Metro para ir al pueblo antiguo y alcanzar a recorrer algo de Praga, pues llegamos como a las 6 pm, y al día siguiente salíamos a las 11, teníamos solo la noche.  De volada dejamos las cosas en el hotel, que estaba en el mero centro y nos fuimos a ver la plaza, el reloj astronómico, el río, el puente de Carlos, la judería. Cenamos delicioso, típica comida Checa, y Alarís me tuvo que disculpar que me comí un jamón espectacular.  No daba crédito de todas las tiendas que venden mota en todas sus versiones por todos lados. También fuimos después de cenar a la plaza de Wenceslas, aprovechamos bien el tiempo.




En la mañana, bien temprano salimos para ir a ver el castillo y la pared de Lennon, del otro lado del río. Alarís ahora sí venía carajeando porque decidí que nos trajéramos las maletas y tomar el metro ya desde aquel lado. Como era la parte antigua de Praga, el piso no es liso, todas las calles están empedraditas y las maletas venían haciendo una escandalera. No estaba tan contento el míster. Te dije, mejor las hubiéramos dejado y vuelto por ellas, ñiñiñi….. Pos yo pensé que no iba a dar tiempo…. Total, se le pasó la muina cuando vió lo que íbamos a ver, que le gustó y ya tomamos el metro ahí mismo para el aeropuerto. Resulta que no había vuelo directo a Ammán, solamente vía Bucharest y pues, dije, sirve que no conozco. Me hubiera encantado tener tiempo de ir a Bran, a ver el castillo de Drácula en Transilvania, pero está bastante lejos, mejor otra vez, está más cerca de Bulgaria, de hecho, que tampoco conozco y tengo en la lista. O sea que para la próxima.
En el aeropuerto tuve un ajigolotón porque resulta que quise pagar un café con mi tarjeta mexicana y el redrojo que me cobró puso “débito” en la máquina, siendo que la tarjeta es de crédito. Me pidió mi PIN. Le dije, oye, es que es de crédito, no que ponga el Pin. Pos lo pongo. Pues le sale que el cargo está denegado y que me tiene que quitar la tarjeta y le llama a su gerente. Y que me le pongo como loquita. Le dije que de ninguna manera me iba a quitar la tarjeta por su incompetencia, que aquí estaba mi pasaporte, con el mismo nombre, la tarjeta ERA MíA y su empleado se equivocó. Me dijo, pues voy a tener que hablar al banco. Le dije, pues ya vas, Tomás. Mira, aquí atrás de la tarjeta está el número. Llégale. Habló y cuando le contestaron 25 grabadoras, se dio por vencido y me devolvió mi tarjeta. Pensé que ya me la había dejado inutilizada y llegando al hotel en Bucharest, previo autobús, para el que creo que compré el boleto incorrecto, pero llegamos bien, le dije al de recepción que me cobrara ahí el impuesto de turista para ver si jalaba, y si jaló. O sea que bien. El Rumano es el único idioma de Europa del Este que es de la familia de los idiomas latinos, no eslavos. Hablado no les entiendo nada, pero escrito se entiende a todo dar. Nos quedamos en un hotel en el casco viejo y nos dio tiempo de ver muchas cosas: iglesias ortodoxas, mosaicos, edificios antiguos medio góticos, el horror comunista gigantesco que se hizo Ceaceascu como palacio de Gobierno, el jardín botánico. Muchos bares contables en el pueblo viejo, hace feo, no se si las teiboleras sean locales o fuereñas. Mucha gente viejititita, quien sabe como les esté yendo caray. Pues al día siguiente nos dio tiempo de pasear un poco más, fuimos a buscar la vieja sinagoga y ya empezaba a estar todo cerrado, ya se declaraba la pandemia. Los amigos nos llamaban de Ammán ,que si iban a cerrar el aeropuerto, que nos iban a acuartelar, que…. Yo le decía a Alarís, ya ni les contestes. Lo que tenga que ser, será y ni hablar.
Salimos de Bucharest, hicimos escala en Estambul, que dicho sea de paso, qué maravilla de aeropuerto, como hubiéramos querido el nuevo en México. Enorme, eficiente, bonito, con todas las compritas que se te puedan ocurrir desde chácharas hasta de súper lujo, internet, salas para descansar, una maravilla. Pues nos tomaron a todos la temperatura, tanto a la llegada como a la salida y allá vamos para Ammán. Muy nerviosos ya. Llegando a Ammán, tomada de temperatura, llenamos un formulario de dónde habíamos estado, al poli nomás se le iban abriendo los ojos: Qatar, Kuwait, París, España, Chequia, Rumania y Turquía. ¡Madre del amor hermoso! El amigo que iba a ir por nosotros, yo creo que le dio meyo y no fue, mejor fue otro, el de la bruja desinflada (busca el escrito para que te sepas el chisme si no lo sabes). No lo tocamos, el traía tapabocas, gel y alcohol en su coche. Un tipazo en ir por nosotros, además a unas horas de horror.
En la madrugada del día 14 llegamos a la casa. Nos encerramos los 14 días voluntariamente. Yo juré que seguro estábamos enfernos. El onceavo día vinieron un doctor y una enfermera, mandados por el gobierno, disfrazados completamente y nos hicieron la prueba de coronavirus. Negativa. 
El mismo día 14, los vuelos que llegaron a Ammán, fueron llevados a un hotel en el Mar Muerto donde se tuvo a la gente en cuarentena vigilada y al día siguiente Jordania cerró sus aeropuertos hasta nuevo aviso.
A los cuatro días se declaró la cuarentena general. Militarizada. Al que salga sin permiso se le da un año de cárcel y el coche al corralón. El gobierno condonó préstamos e impuestos, dio apoyos, repartió víveres e hizo todo lo posible para que la gente se quede en su casa. Las carreteras están cerradas. A los 5 días, empezó a haber permisos para salir a comprar. Hay que pedirlos por whatsapp o internet para salir en coche, o puedes salir caminando entre 10 am y 6 pm. No más de 5 personas en cada tienda. 2 m de distancia entre la gente. Guantes y tapabocas. A las 6 suena la sirena y el que esté afuera, a la cárcel. Suena rudo, pero la verdad es que ha funcionado bastante bien. Va bien la cosa, pocos casos, y está bastante controlado.
            Llevamos muchos días de encierro. Con cualquier otra gente, ya nos hubiéramos matado, pero la verdad, no puedo buscar mejor compañero de aventuras buenas y malas que Alarís. Ahí la llevamos.
            Fue una locura y una insensatez espectacular, pero ¿quién nos quita lo bailado?
            Esperemos que pronto acabe esto y que podamos volver a abrazarnos y a viajar.
            Besos con tapabocas. Salam!

miércoles, 25 de marzo de 2020

Ahora lo entiendo todo

Así dice alguien que quiero mucho y me acordé hoy cuando por fin tengo algo de humor, porque tiempo si que he tenido de escribir algo.

Tengo ganas de platicar algo ligerito y que distraiga de tanto panorama gris que tenemos por todos lados. No es que sea inconsciente, sino que con toda intención quiero distraer y distraerme.
Pues resulta que el encierro y la situación le ha traido a Alarís el misticismo de regreso. Desde que lo conozco, siempre ha sido muy espiritual, trae a Allah de un lado a otro, pero no reza como los buenos musulmanes cinco veces al día, ni le hace a la gimnasia de tapetito, de hecho solamente lo vi rezar una vez, cuando compró el departamento donde vivimos. Ahí si me dijo, lo primero es lo primero, y antes de ni siquiera meter una cubeta al departamento, trajo su alfombrín y rezó para dar gracias y ofrecer su casa a Dios, cosa que me pareció muy linda. Tenemos en la casa por supuesto dos alfombrines, mismos que las visitas usan seguido, pero Alarís no es muy practicante. 
Pues no se si el ocio o el apocalípsis en ciernes, le han devuelto los ímpetus rezadores y ahí de vez en cuando saca su tapetín y se pone a hacer sus gimnasias. A veces en silencio y a veces en voz alta, porque has de saber que dependiendo la hora, así debe de ser y de hecho lo que se hace en voz alta es mejor si se hace en grupo. Ahí si le fallo y el pobre no tiene quien le haga segunda porque estamos en cuarentena. Donde que por irresponsables y por falta de criterio, anduvimos de viaje de chamba primero y luego de vacaciones por media Europa y volvimos a casa de milagro antes de que cerraran. 
Ya estoy divagando. A lo que voy, es que Alarís nunca ha sido de grandes rezaderas. De repente cuando estamos en el pueblo los viernes acompaña a su papá a la mezquita y tan tan. En cambio, Ibrahim, que trabaja con nosotros, es un profesional de la genuflexión. Tremendo. Reza sin cesar todo el día. Con cada visita que llega. A veces lo vienen a buscar y está rezando y ahí voy yo a abrir la puerta. Me preguntan, que no está el señor F? Si está, mírelo ahí tirado en su tapetín, pásele y en un momentito lo atiende. 
Resulta que no se si sepas, pero los musulmanes tienen que lavarse para rezar. Al lavado se le llama wudoo y consiste en lavarse la cara, las manos y los pies de cierta manera y tener todo el cuerpo completamente limpio de cualquier fluido corporal o excreción, es decir, las pompas y anexas se tienen que lavar cuidadosamente siempre.  Hete aquí que el buen asistonto, me ha hecho tener en la oficina un tapetito en el baño porque dejaba todo el baño encharcado con su lavoteo de pies, mismo al que nunca le di gran importancia, si bien le dije a Alarís que le hiciera saber que la toalla de manos es de MANOS. No se diga más. 
Cuando si pinté mi raya fue cuando le dio por oir cantos religiosos a todas horas en alto. Ahí si, con todo respeto le dije que se pusiera audífonos. Ya me iba a rezongar, porque es de estas gentes que cree que todos lo discriminan, por ser de origen palestino. Le dije, órale, entonces tu pones tu Corán y yo pongo a Morat o cantos gregorianos y entonces nadie trabaja nada, sale? Entendió que no era ánimo chingativo, sino mera paz mental y respeto al derecho ajeno. 
Bueno pues todo esto va a que hoy, terminando de comer, Alarís me dice que va a rezar. Le digo, órale, ahora me quito de aquí, porque donde que el departamento es mini, y que en tiempos del corona, por mero ocio, tuvimos a bien pasar el sillón cama del cuarto de visitas a la sala y viceversa o sea que nos queda poco espacio para que el míster haga sus rezos y una de las pocas limitaciones que tienen en su rezadera es que no debe de haber una persona enfrente, a menos que también esté rezando en la misma dirección.  Goyutunou. Le dije, me quito pues. Y me dijo, no, acaba lo que estás haciendo, que me voy a ir a lavar. Le dije, como así? Si no has tocado a nadie que no debas, ni nada y me dijo, no, es que antes me eché un pun y hay que hacer el wudoo de nuevo..... Me entró un ataque de risa. 
Ahora lo entiendo todo! Méndigo Ibra.....

martes, 3 de marzo de 2020

Futbol de Lujo y Epidemias

            Así como el Amor en los Tiempos del Cólera, el Viajar en tiempos del CoVid, se ha vuelto un folklorito, y más aún, si como yo, tuviste la puntada de besuquear a una bebé con un catarrazo dos días antes y claaaro que lo pesqué. Total que ahí voy, fingiendo total salud, rodeada de gente apanicada. El aeropuerto de Ammán bastante vacío, con gente normal y gente con tapabocas de válvula, guantes de látex y cualquier cantidad de exageraciones.

            Mucha gente dirá, que necesidad de viajar, porqué no te quedaste en tu casa? Por varias razones. La primera es que este pánico escénico me parece una rotunda exageración y una sangronada orquestada con dedicatoria para los chinos y los iraníes que casualmente habían pasado a caerle gordos a ciertos señores que se dedican a armar líos internacionales.  El COVID si es bien contagioso, pero no perdamos de vista que es un catarro. La influenza estacional es muchísimo más letal, esta temporada solamente tuvo 29 millones de casos en Estados Unidos (busquen el artículo nuevo del Journal of the American Medical Association, no me crean) y no veo que a los gringos nadie les prohiba ir a ferias de Telefonía, hacer carnavales o viajar a donde su gana les de. Ahora que el bicho ya está por todos lados, milagrosamente se volverá a la cordura y se encontrará la medicina, vacuna o se caerá en cuenta de que no es tan grave y las cosas van a volver a su cauce. Mientras tanto, ya le desmadraron las lunas de miel, vacaciones y negocios a media humanidad con su histeria, varias personas se van a ir al infierno por estar lucrando con cubrebocas y gel de alcohol y por racistas con los pobres asiáticos, sean de la filiación que sean. Señores, seamos sensatos.

            Esa es la primera razón. Me la paso diciendo que no es grave, nomás faltaba que fuera la primera en sacarle al parche. Somos hombres o payasos. La segunda razón  y esta es la que le va a dar más sustancia a este escrito, es que me invitaron a Qatar a ver la infraestructura asociada al turismo,  el “del diario”, pero lo que a mi me interesaba muchísimo, lo relativo al próximo mundial de futbol. El tan controvertido primer mundial en un país árabe en dónde se ha hablado de corrupción de FIFA por no variar, de que si los horarios no cazan con la tele de “todo” el mundo, cosa que no vi que se armara jaleo con Rusia, Sudáfrica o Japón-Corea, que si el alcohol, ahí si veo un problemón porque la mayoría de los fans del futbol no conciben la idea de ir a un partido sin una cerveza y además las cervezas, son uno de los principales patrocinadores del futbol, entonces, si es un problema...... Pero no nos adelantemos y deja te cuento lo que puede ver.
            Yo estuve en Qatar hace ya 14 años exactamente. No vine a propósito. Resulta que iba de camino a Nueva Delhi y el avión hizo una parada, se perdió la conexión y tuve una visita inesperada a Doha. No me gustó ni poquito. Cuando me invitaron, no quería ni venir. Quería mandar a Alarís y a Ibra, mi secuaz, a que trataran con los chancludos Qatarís, porque cuando vine, siendo mujer no te veían ni siquiera a la cara, no te hablaban directamente, menos te iban a tomar en serio para hacer negocios. Era entonces, no feo, lo que le sigue, si bien ya se veía que estaban construyendo cosas rápidamente porque iban a ser los Juegos Asiáticos ese año. Pues está irreconocible. En físico, en actitud, en muchas cosas y he de decir que el mundial SI va a estar padre, y va a tener muchas cosas espectaculares y nunca vistas.

            Se están terminando de construir ocho estadios, todos ultramodernos, con aire acondicionado. Todos a máximo 2 horas de distancia en coche y a todos se puede llegar en Metro a la mera puerta, por supuesto en un metro espectacular y ultramoderno. Eso dará lugar a que Juan de las Pitayas, fan futbolero, pueda ir por ejemplo, a dos partidos el mismo día, por decir, cosa que en Brasil o en Rusia, o en Norte América próximamente será físicamente imposible.  O sea que por ahí, muy bien.
Otra cosa padrísima, es que Qatar, siendo un país ultramillonetas como lo es, pero generoso y buena onda, sabe que no necesita ocho estadios para sus 2 millones y pico de pobladores. Para que no queden vacíos y en abandono después, los está construyendo en bloques, que después se van a poder trepar con grúas en barcos y llevar a sitios donde no tienen para regalarlos. ¿Qué tal?  ¿ Como le caería a un país como Liberia o Ruanda un estadio de esos? Me parece un detallazo.
            El actual Emir de Qatar se ha puesto las pilas fuertísmo desde hace años para llevar a su país a la modernidad, a la cultura, al turismo internacional.  Es el país con el mayor ingreso per capita del mundo,  y se nota, pero es un poco diferente que varios de sus vecinos también ultra-ricos. Por ejemplo, en los Emiratos, la riqueza se ostenta en todos sitios, pero hay unas diferencias brutales entre los Emiratíes y los no Emiratíes, en como se les aplica la ley, en cuánto dinero ganan, etc. En Qatar, los qataríes y los residentes tienen los mismos derechos y si bien la familia real es dueña de la mayor parte de los negocios, la población entera se beneficia de la riqueza del país: nadie paga impuestos- no hacen falta, el gobierno millonario patrocina obras públicas de magnífica calidad sin pedirle nada a la ciudadanía (OMG!!!), hay una medicina social excelente, buenísima educación, por supuesto el gas es casi regalado, los combustibles muy baratos, se ofrecen visas fáciles para trabajadores calificados de muchas nacionalidades y su calidad de vida es muy buena.

            Qatar ha sufrido muchas renovaciones y transformaciones a lo largo de la historia. Tradicionalmente su gente eran tribus que se dedicaban en verano a bucear perlas en el golfo pérsico y a fabricar tintes con conchas marinas y en invierno a pastorear camellos en el desierto. Su principal socio comercial de toda la vida fue Persia, ahora Irán.  Por su riqueza y posición geográfica, fue objeto de varias conquistas y pleitos: los portugueses lo hicieron colonia, los otomanes, los ingleses, Bahrain, Omán, hubo guerras entre las mismas tribus Qatarís. “Generosamente” los ingleses, lo hicieron su protectorado a principios del siglo pasado a cambio de poder explotar sus combustibles. La British Petroleum hizo de las suyas como quiso hasta 1971 cuando Qatar se independizó finalmente. No quiso unirse a los Emiratos y su tendencia a “mandarse solo” le ha costado varios disgustos. Tan recientemente como 2017,  Arabia Saudita, los Emiratos y Egipto, presionados por Estados Unidos, quisieron forzar a Qatar a cumplir con una lista de “demandas” entre ellas cortar relaciones con Irán, desmantelar sus canales de noticias y prensa, compensar económicamente a esos países  (pooor?), limitar el trabajo a ciertas nacionalidades como ellos quisieran y varias otras necedades bajo la bandera de que era alentar al terrorismo. Mmmm, yo creo que si, vender su petróleo y su gas a quien su gana les de sin pedirle permiso al copetón y contratar a gente de Kazajastán y Kyrgistán para trabajar en hotelería es seriamente peligroso.... No manches. El Emir se montó en su macho y dijo que de ninguna manera iba a mandar nadie más que el en su casa. Los países vecinos decidieron cerrarles sus fronteras y hacerle a Qatar un embargo.
La cosa es que esas técnicas de bullying sirven con los débiles. Con un país tan rico como Qatar, les salió el tiro por la culata. Ah, que los Saudis no nos venden leche? Al día siguiente volaron miles de vacas de Nueva Zelanda y hoy Qatar es autosuficiente. Que no quieren volar sus líneas a Doha? Venga, tienen un aeropuerto espectacular y una línea aérea que vuela a muchos sitios. No tienen ni medio conflicto.  Lo único que hicieron fue forzar a Qatar a contratar gente de otros países, volverse más abierto y más internacional.
            El Doha que yo conocí era feo , con intenciones de ponerse bonito a fuerza de billetes. Y pues sí lo han ido logrando. Como lo que sobra es dinero, acá cada tanto tiran todo y lo vuelven a construir desde cero. La tierra no se vende para siempre, se concesiona por 100 años o sea que en cualquier “cambio de tercio” la ciudad se puede volver a hacer nuevecita, o el emir puede mandar comprar todo lo que quiera para hacer un paso a desnivel, un parque, un estadio o lo que haga falta, total, para eso es la lana.
            La bahía de Doha tiene un azul parecido al del caribe, por el fondo de arena blanca, muy lindo. Tiene un muelle lleno de Dhows, las barcas de madera que se usaban antes para bucear perlas y ahora se usan para dar la vuelta. Tiene un malecón para correr o andar en bici, un muelle para cruceros, un muelle para catamaranes para ir a Banana Island que es un resort que está enfrente, que ellos dicen que son sus Maldivas (not, tiene vista al aeropuerto de Doha, que no manchen y si las Maldivas estuvieran en Epcot, pue que), pero el Malecón esta padre.

Ahí cerca está el mejor hotel de Doha, el Ritz Carlton Sharq Village. Espectacular, puras villas con patios interiores en las que hay cuartos y suites rodeando los patios, playa, albercas, restaurantes buenazos y un spa de miedo.  Enfrente, el museo Nacional de Qatar, que está padrísimo, en forma de una rosa del desierto y con exposiciones interactivas para niños, videos y proyecciones en los muros y muy buena museografía sobre la historia y tradiciones del país. También sobre el malecón hay parques públicos muy lindos y el Museo de Arte Islámico, que como edificio es una pasada y el contenido y forma de exhibirlo, espectacular. Son piezas compradas a distintos países, pero es una colección muy buena de arte de países árabes.
            Una zona muy padre para hospedarse es la zona del Souq el Wakef, el antiguo mercado, hoy convertido en un centro turístico, lleno de restaurantes, tiendas, pero todavía con callejones de tiendas, las caballerizas reales, las tiendas de cetrería, un sitio para perderse horas. Varios edificios tienen hoteles boutique dentro del mercado, y hay muy cerca también hoteles buenísimos como el AlWadi, el Mandarin Oriental, el Banyan Tree.
            Del otro lado de la bahía, está el centro financiero y de negocios de Doha y muchos hoteles para gente que trabaja, así como muchos departamentos. Esa parte se llama West Bay. Sus edificios altos recuerdan un poco los de los Emiratos o de Shanghai, porque están iluminados en la noche.  Hay también hoteles muy padres.
            Cerca hay una zona que se llama The Pearl. Una isla artificial, como la palmera de Dubai, pero hecha en forma de perla por la tradición Qatarí. En este lugar, al no ser tierra “real” es el único sitio donde se puede comprar la tierra de verdad. Esta lleno de departamentos, un puerto para yates lleno de tiendas de lujo y restaurantes que se llama Porto Arabia, una Venecia completamente falsa de departamentos llena de canalitos y vaporetos. Aquí está otro de los mejores hoteles de Qatar, el Kempinski The Pearl. Precioso, con vistas al mar por todos lados, ya que se hizo una isla para construirlo, con los mejores restaurantes de Qatar, eso que la competencia es difícil.
            Otra zona linda para visitar, pero que no tiene hoteles, se llama Katara. En Katara hay galerías de arte, un anfiteatro grandísimo al aire libre, un mal de super lujo de Galerías Lafayette y unas mezquitas decoradas de modo impresionante. Vale la pena darse una vuelta.

            En los hoteles, si son de cadena internacional, se sirve alcohol, en algunos, si pertenecen a la familia real como Banana Island, no se sirve alcohol.
            Hay una “ciudad deportiva” a las afueras de Doha, donde está el único estadio del 2006 que se va a usar en el mundial. El hotel The Torch, está muy padre, con cuartos todos inteligentes, una alberca volada a 85 metros de altura arriba del estadio y una decoración modernísima.
            Fui también al tour del desierto, que viviendo en Jordania y haciendo tours de desierto día sí y día también cualquiera pensaría que no me llamaría la atención. Pero a mi no hay que invitarme a ningún sitio, porque me apunto hasta a un bombardeo. Padrísimo y muy diferente. El desierto en Jordania no tiene dunas, porque las rocas cortan el viento. Acá hay unas dunas gigantescas, como montañas blancas, a veces sentía como que iba esquiando casi, si no fuera porque me venía dando pánico la forma de manejar las Landrovers que tiene la gente que da los tours, se avientan como el borras desde dunas altísimas, coleando los coches. Se siente padrísimo, pero si da algo de susto, como no, y yo que me he vuelto súper coyona, nomás pensaba en mi pobre espalda hecha chicharrón.
            De pronto entre las dunas, se ven pedazos del mar azulísimo, y de hecho te llevan a comer a un campamento que es un club de playa. Está muy padre la cosa. Y todo a una hora de Doha.  Curiosamente, en Doha, el cielo siempre se ve gris por el polvo del desierto. Lo de Amman  o Torreón es bobo, acá   el terregal en el aire es tremendo. Lo chistoso es que en el desierto, el cielo se ve más azul.
            Mi sensei me dijo, ve con el corazón y la mente abierta, no busques lo que viste antes, verás que encuentras algo bueno, y como siempre, tuvo razón.
            Si vas a Doha en crucero, en escala para volar a oriente o a India, si vas al golfo pérsico y quieres conocer y, claro, si vas al mundial, pregúntame. 
            Salám!

sábado, 15 de febrero de 2020

La Mafia, el volcán y el chocolate barroco


Puff! Ahora si me la volé. La semana se me fue no sé a donde y no tuve tiempo de nada.  Se dejó venir un clima de asco, que resultó en nuestro primer accidente, que Alhamdulillah, como dicen aquí- y Gracias a Dios, diría mi mamá- , no tuvo ninguna consecuencia grave, salvo un sustazo, una camioneta como buñuelo y que ahora, como se acostumbra aquí, tengo que ir a visitar a una chava que se lastimó un poco con la bolsa de aire en el otro coche.
Resulta que teníamos unos turistas que iban a Little Petra. La carretera está súper de bajada y llega a una curva bien pronunciada, porque si sigues derecho hay un barranco de cállate los ojos. Por suerte, o por burros, había gente parada en la curva, dos coches, viendo y jugando con la nieve. En parte, esto causó el accidente, ya que hacía un friazo y había hielo en la carretera, y nuestro conductor ,al querer evitar un problema con los coches detenidos, patinó y hubo una gran carambola, pero en parte, de haberse patinado en la curva, sin haber coches ahí, quien sabe que hubiera pasado. No quiero ni pensar. La cosa es qué en nuestro coche, hubo magulladuras de fierros y focos, pero nada que lamentar, el guía reaccionó súper bien, tomó a unos beduinos que llevaran a los turistas con el a Little Petra y dejó al chofer a ver que resultaba del desastre. Mientras tanto Alarís se lanzó al sur a ver al ministerio público, al seguro y demás, dejándome a mi preocupadísima porque al avanzar la tarde, la temperatura ya iba llegando a -16 grados  en la zona del accidente, y tenía yo pánico de otro percance. Por suerte todo se solucionó perfecto.
            El mismo día, otro amigo tuvo un accidente en el que era mi coche antes y lo dejó para billetera. Total, muchos sobresaltos.
            En cuanto a la visita, cuando yo tuve un accidente hace tiempo, el hombrecito que me atropelló estuvo muy al pendiente y pretendió irme a visitar con su esposa a mi casa. Yo hasta me indigné: “No se confunda buen hombre. No vamos a ser amigos. Esto fue un infortunio y una vez que todos los trámites se terminen y usted prometa no ir whatsappeando y manejando, yo no quiero volverlo a ver en mi ranga vida”. Pues resulta que aquí así se acostumbra y ahora, como dueña del armatoste causante del problema, tengo que ir a visitar y llevarle galletitas a la chava que estaba dentro del coche detenido. Ni hablar. Imagínate las ganas que tengo. Que cosa tan incómoda y luego con mi mal árabe y mi poco conocimiento de los usos y costumbres, pues todavía peor. Ni hablar. A morderme una oreja y comprar galletitas.
Había yo quedado muy formalita de platicar de Sicilia. Ahí voy pues. La promesa venía a cuento porque ahora que fui a Malta (si no leíste sobre Malta, busca en el blog la entrada anterior, es un destino turístico padrísimo), un día me lancé a Sicilia en ferry porque está cerquitita y por argüendera, ya sabes que me fascina viajar.

            El tour estuvo por demás folklórico. Era una cosa de día completo porque quería yo aprovechar el tiempo al máximo. Me recogieron a las 5.20 de la mañana para llevarme a la terminal de Ferry y tomar el barquito de las 6 am. En el barco, aproveché para trabajar un poquito y mientras lo hacía y tomaba café, vi a un señor canoso que estaba tomando el desayuno de los campeones: tomando vino a las 6 am. Mi madre!  No sé si lo has notado, pero tengo un problemita personal con el alcoholismo. No era mi pariente, ni le estaba yo pagando la cuenta, pero me cuesta mucho trabajo mantener mi opinión imparcial ,aunque sea para mis adentros ,cuando veo este tipo de cosas, porque me ha tocado en la vida ver muchos destrozos a causa del alcohol.  Me paré al baño, con todo y computadora, mochila, etc. y cuando volví me senté en un lugar diferente para ver la llegada a Sicilia.
            Sicilia está a 4 km de la isla de Gozo en Malta y a 80 de Malta, de donde yo salí, o sea que el cruce tarda como 1 hora o poco más, dependiendo del clima.  Pues donde me senté había otro hombre extrañísimo también. Platicando a voz en cuello a todo el mundo que quisiera o no escucharlo, de donde venía (de Polonia) a donde iba, que había hecho y que iba a hacer. Parecía un poco un niño que como dicen en canal cinco “padece de sus facultades mentales”.  Pues total, llegamos, bajaron primero las personas con coche, que si no eres muy hacha, no me quiero imaginar la confusión, ya que en Malta se maneja a la inglesa por la izquierda y en Italia por la derecha. Había un par de chinos con coche rentado (si señores, era el año nuevo chino, en pleno apogeo del coronavirus y había muchos chinitos de viaje, sin problema, que no panda el cúnico), a los que no quiero pensar como les fue con la manejadera. Hace años estuve en Nueva Zelanda y un chofer amabilísimo me platicó que los chinos rentan remolques/casa para ir de vacaciones, que no saben manejar y qué aunque traen un letrerote en el tablero que dice por donde debe uno ir- y el volante está del otro lado, que debiera ser su primera pista- causan unos accidentes terribles. Yo lo entiendo. Nunca he querido manejar en uno de estos países porque de por si no soy muy ducha al volante y además, creo que en una emergencia, por instinto tiraría para donde siempre lo hago,  eso puede terminar en un desaguisado terrible. Una vez ya me pasó, a pie en Tailandia, tiré a un local de una Vespa porque no hallábamos para donde hacernos. Pero esa es otra historia.

Total, nos bajamos, y cada quien agarró su taxito, su coche, o su tour en mi caso y claaaro que era el tour de los raros. Me incluyo. La señora sola con su cámara y su computadora. El señor borrachito, el otro loquito, que luego vi que también era borrachín y varios diferentes retazos de distintos países. En la torre. El Ferry llega al sur de Sicilia al puerto de Pozzallo en la provincia de Ragusa. Sicilia es la más grande de las islas del Mediterráneo y aunque tiene un área bastante chica realmente, es una zona muy rica en agricultura y en historia. Tiene muchas ciudades griegas y romanas, historia árabe, estuvo bajo el dominio español durante un tiempo y es el origen de la Mafia, desde la edad media. Es un sitio interesantísimo y con mucho que ver.

            Hace muchos años estuve en el norte, en Palermo, la capital y en Messina, la parte más pegadita a Italia.   En el norte, actualmente Cefalú es una de las mejores zonas para hacer base, pues está en medio de las dos ciudades importantes, tiene unas playas y vistas preciosas y tiene cerca las islas Eolias.
            Siendo una isla bastante chica, tiene muchos puertos, tanto comerciales como turísticos y tiene ¡3! aeropuertos, o sea que está perfectamente comunicada.
            Sicilia fue la primera colonia de Roma fuera de Italia y lo que podemos ver por ejemplo en Messina o Taormina,  es completamente espectacular. Tiene también muchas ciudades medievales, muy barrocas, campos muy ricos en donde se cultivan olivos traídos por los griegos, uvas, almendras, carobo, cítricos y por supuesto se hacen licores con casi todos los productos. De milagro de la aceituna solo se hace aceite.  Tiene uno de los volcanes activos del sur de Italia, el Monte Etna, que se puede visitar y mi visita de este día, precisamente era al Monte Etna y a Módica, una ciudad barroca.

            Pozallo está en la región de Ragusa, seguimos por Siracusa, teniendo oportunidad de ver algunas de las cuevas en donde vivieron los primeros pobladores de Sicilia y siguiendo hasta Catania, que es la provincia en donde se encuentra el Monte Etnia. El puerto de Catania, en una gran bahía, recibe en la actualidad muchos cruceros. El Monte Etna hizo erupción tan recientemente como 2002. Tiene muchísimos cráteres, pero de momento, no está peligroso, por lo que se puede subir. Arriba, hay varios albergues. Después de la última erupción grande, ya no permitieron reabrir hoteles arriba de 1500 metros, pero hay sitios para comer y un teleférico para subir al cráter más alto y se puede esquiar cuando hay suficiente nieve. Este año fue malo para la esquiada,  porque fui en Enero y había poquísima nieve. Las vistas desde arriba son espectaculares.
            Mis compañeritos de tour se desperdigaron todos, unos subieron en teleférico, otros caminaron, otros subieron un pedazo y cada quién hizo lo que quiso. La guía aconsejó comer ahí y yo tontamente pensé en hacerlo después. Se me olvidó que en Italia los restaurantes cierran a las 2 y no vuelven a abrir hasta las 7.
            Caminé un rato, subí a los cráteres, tomé fotos y luego tomé el sol y esperé a la gente.
Salimos para Módica, una ciudad barroca, cercana al puerto, que es famosa por su chocolate, herencia española. Es un chocolate que se parece al chocolate Abuelita, granuloso, con el azúcar sin disolver y saborizado con diferentes cosas. Cuando nos volvimos a subir al camión, el señor del desayuno de campeones, venía sentado, claro, junto a mi. Tenía una mochilita y a cada rato sacaba botellitas de vino rosado espumoso e iba bebiéndolas a discreción. No daba lata, salvo que, claro, necesitó parar al baño, pero iba tranquilo. El compañero polaco, también venía ya zarazo y traía buen relajo. Solo a mi me pasan esas cosas.

            Módica está cerquita ya de Pozallo, en Ragusa. La guía nos enseñó la calle principal, nos llevó a probar el chocolate y luego nos dijo que teníamos un par de horas para ver la ciudad solos. Me alcanzó sola y me dijo que me recomendaba ver las callecitas, subir a los sitios altos para tomar fotos, porque veía que el grupo era un poco especial. Una manera muy mona de decir que ya había notado que la mitad venían fundidos y que se iban a instalar en un bar a acabar de acomodarse el estoque.
            De hecho, eso hice. Compré una empanada porque no había restaurantes abiertos y quería aprovechar la luz. Módica es un valle, tiene dos montañas a los lados de una calle central. Tiene calles chiquititas, medievales y edificios rococós con techos de teja roja, toda cubierta de líquenes. Una verdadera belleza. Para ser un pueblo relativamente chico, en una provincia, además tiene buena vida cultural, tiene un buen conservatorio de música y es un pueblo lindo. Compré un helado y un pedazo de queso parecido al parmesano para acabar de comer y recorrí la ciudad tomando fotos mientras duró la luz. Cuando se hizo de noche, entré a las verdulerías y salumerías a ver que venden además del famoso chocolate que venden por todos lados.

            Volvimos al puerto y mi vecino de asiento ya venía platicador. Me contó que venía en un viaje en el que iba a darle la vuelta al mundo. Que cosa. Solo y borrachín, lo noto complicado, pero pues así le iba a hacer, de Malta iba a Singapur, luego a la Polinesia Francesa, a Australia y a San Francisco y finalmente de regreso a Suiza donde vivía, si bien era Alemán. Me pareció una vuelta medio extraña, pero cada quién su gusto.
            Fue una visita demasiado cortita y muy extraña, pero es para lo que tenía tiempo y como también venía sola, pues no tenía mucha opción. Sicilia es un destino lindísimo. Se puede llegar por barco o por avión. Hay vuelos bien baratos desde distintas ciudades de Italia e incluso de otras partes de Europa y fácilmente lo puedes pasar bien varios días. Hay muchísimo que ver y hacer en un territorio relativamente chico.
            Otra vez, ¿y la comida? Deliciosa. La comida siciliana tiene obviamente fuerte influencia italiana pero hay ciertos platos muy típicos de  Sicilia como el arancini que son unas “croquetas” de risotto de distintos tipos, como un keppe de bola (se me nota de que pierna cojeo, verdad?) pero relleno de arroz con mariscos, con tinta de calamar, con queso……. Y la pasta al ricci, en la que la carne de erizo de mar se mezcla con pasta larga recién cocida muy caiente y así se cuece. El resultado es espectacular.  Los licores, que mis compañeros hicieron favor de catar van desde el famoso vino de Marsala hasta el Limoncello, Licore de Mandorla (de almendra, pero me gusta la palabrita en italiano), licor de chocolate.

            Me quedé con ganas de más por supuesto. Cuando no. Ya bien dice mi papá que yo no tengo llenadera y para los viajes a sitios bonitos, menos, pero ya habrá tiempo de volver con más calmita y con Alarís.
            Ahora en Sicilia hay, como en el resto de Italia, muchos agriturismos, además de unas villas espectaculares que se rentan por semana si no quieres quedarte en hotel y es un lugar padrísimo para pasar unos días. Tengo que volver.
            Ma Salame!
             


           



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