sábado, 4 de enero de 2020

El 2020 viene con todo!


            Finalmente un poco de paz. Las fiestas de fin de año trajeron mucho que agradecer en todos los sentidos, pero una cantidad de chamba que nos dejó como trapos viejos. Alarís y yo abrimos nuestra nueva oficina en Ammán, muy linda y dejamos de trabajar desde nuestra casa. Dimos el brinco de ser una mini-empresa a algo un poco más respetable. Justamente, la aprobación de nuestro nuevo nombre, nuestro registro fiscal de modo que el sistema hacendario Hashemita nos pueda hacer la vida difícil, pero que a la vez nos dará respetabilidad y nos permitirá deducir gastos, llegó al mismo tiempo que nuestra temporada más ocupada.

            Cerramos con broche de oro, dejando en el aeropuerto en la noche y mañana al último grupo en partes, y tenemos todavía gente en Egipto.
            La merricrismas y el año nuevo nos trajeron a 7 grupos VIP que ya teníamos reservados, algunos de los cuales hicieron además viajes en Israel, Egipto y Líbano organizados por nosotros y mientras estábamos en eso, tomamos un par de grupos grandes espontáneos y Alhamdullilah, como dicen aquí, gracias a Dios, todo salió de maravilla. Ya tenemos una plantilla de gente que trabaja para nosotros todos buenos y profesionales, que saben responder como los grandes.
            En la oficina, el gobierno nos obliga a tener un mínimo de metraje, un  teléfono fijo, y un director que no sea pariente y que no sea ninguno de nosotros. Esa parte a mi en lo personal me asustaba mucho, pues los socios que tuvimos antes me salieron bien mulas y nadie te puede garantizar que la persona en cuestión no te vaya a salir un rejijo. Pues por gran suerte, un ex-compañero Godín de mis tiempos en la primera agencia de viajes en la que trabajé acá en Jordania, estaba descontento con su chamba porque le ofrecieron una cosa y luego no le cumplieron, como había pasado donde trabajamos juntos. Le ofrecimos Alarís y yo venirse con nosotros y no solo emplearlo, sino darle una participación en el negocio. Se encantó y es un tipazo. Trabaja sin cesar y con mucho gusto. Para acabarla reza en la oficina muchísimo también, cosa que no sobra. Me siento hasta protegida y me entran ataques de risa cuando lo vienen a buscar y abro la puerta, me preguntan por él y le digo al visitante, “Pues mírelo nadamás”, y está aquel en su tapetito haciendo sus caravanas. La visita se sienta hasta que termine.

            Haciendo un balance positivo, pude encontrarme en algún momento u otro con todos mis clientes, además de que cada uno tuvo su guía particular y su chofer. Todos estuvieron contentos y salieron sorprendidos y maravillados de lo que encontraron en nuestro país, con todo y que el clima y la luz no son los mejores.
            Hasta en ese sentido salimos favorecidos, ya que el pronóstico decía que iba a haber nieve los últimos días del año en el sur de Jordania, cuando la mayoría de los grupos iban a andar por ahí. Petra se ve preciosa nevada, pero la verdad no dan ganas de caminar seis horas con un frío de Pastorela y los pies mojados. La nieve se retrasó y hasta hoy la vimos o sea que todo bien.
            Hubo un par de contratiempos, una pareja iba a cruzar el Mar Rojo en Ferry. Fue un circo conseguirles los boletos porque que si no había, que si esto o lo otro, los Egipcios un tanto latosos. Pues cuando fue hora del cruce, había oleaje peligroso por el mal clima y se canceló el cruce. Ellos solo tenían dos días para Jordania, y nos entendimos con su chofer, que no hablaba inglés, para que los llevara por tierra a la frontera con Israel. Alarís los recibió en Jordania y se rescató la situación . Estuvieron felices en su viaje lleno de cosas inesperadas, pero capoteadas con buen humor y con muy buenos resultados.
            La noche de Año Nuevo, Alarís y yo estábamos tan trabajados, que nos quedamos dormidos a las 10.30, ni siquiera esperamos la media noche. En la mañana, como los romanos, que adaptaban todas las costumbres y supersticiones, para no dejar, salí a la calle con las maletas, con las bolsas llenas de dinero y estrenando ropa, para cubrir todas las bases. Esa noche, con menos peloteras, y un poco más descansados, salimos a cenar a un restaurante Yemení. Yo nunca había ido a uno y estuvo cotorra la experiencia. Tienen mesas normales y cubículos, afuera de los que hay zapateras. Están alfombrados y hay posabrazos, para sentarse estilo árabe. Quise sentarnos ahí, para probar la experiencia como es.  La comida, arabesca, pero distinta, unos panes deliciosos, unas salsas picosísimas. Yemén es de donde vienen todas las culturas árabes. Ahora está muy revuelto políticamente, pero tiene que ser muy interesante y está en mi lista en cuánto se pueda ir.

            El 2020 está lleno de posibilidades. Gracias infinitas a la vida......

martes, 17 de diciembre de 2019

¡Claro que me pega!


¡Claro que me pega!

¿Que dijiste? A esta babosa le gusta la mala vida. Para nada, ni de broma. No me refiero a golpes, me refiero a las cosas que me mueven el tapete.
            No había escrito porque anduve ocupadísima. Haciendo todo y nada. Llenándome de abrazos extrañados de mi niño, de mis papás y hermanos, de mis amigas que ahora me doy a la tarea de ver cada vez que puedo y antes daba por hecho que ahí estaban. He aprendido a valorar mucho más los cariños, ahora que los tengo lejos. Igual que llego a México a comer queso Oaxaca y fruta diario, con más ganas me doy a la tarea de llenarme de cariño y con ese fin, unas veces voy sola a México, para tener toda mi atención para mi gente.

            Iba aterrada de encontrar un México con una inseguridad completamente desbocada. Era peor en mi imaginación. Si bien lo que el PPP está haciendo con mi país no tiene abuela, lo que había imaginado de lejos era peor, o bien una vez que te metes en el ajo, te acostumbras a todo, como la gente que está allá. Más bien creo que es esto último. Tuve suerte  de que no me tocara ningún suceso horroroso en persona, pero si supe de una balacera en una calle a plena luz del día, cuando caminé por ahí diez minutos antes, tuve que cerrar mi cuenta de banco por fraude repetido, la calle de mis papás extremó medidas de seguridad por un intento de robo..... Entonces, pues si, está mucho peor la cosa. Si bien no me tuve que rifar a balazos con nadie, la situación está de la tuna.
            Encontré muchísimo. Mi familia muégano como siempre me cobijó como si nunca me hubiera ido. Me dieron cariño y risas, me invitaron y apapacharon. Juntos en buenas y malas, me tocó estar en todo y no tengo como agradecerle a la vida la oportunidad. La gente dice, ojalá nos viéramos en ocasiones más felices. También, pero también es bueno estar en las tristes. Compartir las penas con los que quieres, porque son parte de la vida que compartes por gusto.
 Mi niño hizo enormes esfuerzos para darme tiempo aunque estaba en exámenes y yo gocé cada segundo para cargar batería para cuando tengamos que apapacharnos de lejos, me tenga que platicar por whatsapp o Messenger sus aventuras y yo solo invente que lo abrazo. La otra, pasó como cometa, una fuerza de la naturaleza, divina , pero fugaz. A estas alturas, lo que sea es bueno.
            Mis amigas se hicieron tiempo en sus agendas ocupadas, robamos ratos a todas horas y lo poco o mucho que vi a cada una, para mí es muy importante.
Para acabarla, aproveché para trabajar y mis papás me echaron la mano con todo, desde prestarme coche, aconsejarme cosas, prestarme su internet, diseñarme inmuebles y dejar que Juanita y Carmen me dieran una vida de artista. Una gozada.
            Me tocó estar en las orillas de un festejo importante en la vida de alguien que fue protagonista en la mía y ya no es. Me hablaron sin cesar del asunto, por todos lados y desde todos los ángulos.  Gente que no supera que yo ya no sea parte de ese mundo, gente que tiene curiosidad morbosa por saber si me importa, gente que cree que necesito que me digan que no son parte, que opinan, como ven, gente que no sabe de qué otra cosa platicar cuando me tiene enfrente. Eso sí no me pega. Tengo asumidísima la baja y de corazón le deseo lo mejor a quien me dio tanto y fue tan importante para mí, pero, como alguien me preguntó: ¿No extrañas esa vida? Híjole, me lo pregunto hasta el fondo de mi corazón y digo mil veces que no. Aún sabiendo lo que sí me pega y el precio tan alto que pagué, no en lo material, sino en el corazón, sé que si tuviera que tomar la decisión hoy, volvería a tomar la misma. Quizá con más cuidado porque hoy sé que lastimé mucho a los que más quiero de forma inadvertida, haría las cosas un poco distintas en forma, asegurándome de dejar todo claro siempre y a cada paso. Aún así, se que la gente ve lo que quiere ver, pero con más razón si se deja espacio para interpretaciones.
            El viaje de regreso estuvo tremendo. Salí muy triste de México, preocupada por dejarlo tan roto, extrañando desde ya a los míos, pero el viaje mismo fue buenísimo. Me documentaron la maleta de mano sin pagar, y pesaba como maleta extra, cosa que mi maltrecha espalda agradecerá infinitamente a Iberia y al universo. En Madrid me escapé del aeropuerto en la escala para ir a ver a mi Nana y a mi casihermana, que hacía tiempo no veía y quiero muchísimo. En Tel Aviv, tuve chance de ver amigos, hacer negocios y finalmente llegué a mi casa que es el abrazo de Alarís.
            No importa que en mi mente la decisión de ir sola a México sea la adecuada, para dedicarme realmente a mi gente, para hacer lo que tengo que hacer, que el estaba ocupado, que...... Ese señor me llena la vida y me da paz con solo tenerlo cerca. Ahora extraño a los otros.
             Siempre quedan pendientes. Aquí y allá. Que si la ficha del predial no salió, la aplicación del banco nuevo es una basura en el extranjero y con mi modelo de celular, que no pude ver a gente que me es importantísima....... Ya será para la próxima. Pretextos para volver pronto.
            Claro que me pega, ¿ves?

Salam!
  

domingo, 1 de diciembre de 2019

El Muro


El Muro


            Hete aquí que mi visa para ir a Estados Unidos iba a caducar el año que entra y como soy ligeramente TOC, me dio por anticipar el suceso y empezar a preguntar desde antes. Me acerqué a la Embajada Americana en Jordania a preguntar qué procedería y me dijeron que tenía yo que renovar mi visa en México al ser ciudadana Mexicana. Al cabo que tenía tiempo y planee mi visita a México con algo de anticipación, decidí pedir mi cita para renovar el méndigo papelito.
            Primer obstáculo, que seguramente, si tienes varios retoños, un marido o ex-marido, empleador o similar, relativamente inútil y anexas, a la hora que trato de acceder al sistema con mi correo electrónico resulta que me aparece la cuenta de la visa de estudiante de la hija futbolista. Pues a hacer una nueva cuenta con un nuevo correo para mi, porque MI propio correo está copado por alguien más. Lo hago, hago cuenta, pido cita, la tengo y listo. Un circo para que alguien me haga favor de hacer el pago en ventanilla en México y demás y cuando lo quiero dar de alta, como resulta que usé el correo de contacto de mi negocio, algo se ajigolotona en la página de la embajada y mi cuenta se bloquea. Pido ayuda y finalmente una persona física se contacta conmigo y me ayuda a destrabar el asunto con otro correo. En esas estaba, cuando platico con alguien de la embajada americana en Ammán, por correo y le explico mi caso.
Le digo, oiga, neta, “ Le parece de personas normales el que yo tenga que viajar al otro lado del mundo, pagar mi cuota en ventanilla, a distancia y no hay opción online, quien sabe si pretendan que espere la visa y el pasaporte un tiempo indeterminado, cuando yo tengo que regresar porque tengo acá un trabajo....? No es que vine de vacaciones, me sobraron días y vi que acá había menos cola y decidí aprovechar. Vivo aquí y está muy poco conveniente hacer estas cosas. Yo sé que el perfil no me ayuda: Mexicana, para ustedes es sinónimo de narcotraficante o mojada o las dos cosas y casada con un árabe, pues seguro terrorista o algo parecido a sabiendas o no, a lo mejor el marido le esconde explosivos en los calcetines sin que la tarada se de color, pero fíjese, que ustedes, siendo como son, saben a través de mi Global Entry hasta mi talla de plantillas, desde cuándo usé paladar y saben que soy una señora decente que lleva viajando a Estados Unidos seguido y sin ninguna intención de causar broncas y mucho menos quedarse a vivir, desde 1978. No fastidie. “ Le dio risa y admitió que en efecto, se la estaban volando. Me dijo que si ya tenía la cita, que viniera a hacerlo en México. Que por protocolo tiene que ser donde uno tenga más arraigo. Le dije, pues si vivo aquí, trabajo aquí y tengo un marido aquí, tengo bastante arraigo también aunque nací y crecí en México, ¿no cree? Que les dijera como estaba la cosa, que yo me tenía que regresar, con o sin visa, que no me urgía y que si no cooperaban, luego volviera a hacer el trámite en Ammán (tras otra corta feria, verdad?).  Pues así decidí hacerle, ya había pagado, ya tenía la cita, ya qué.
Se llegó el día y la cosa se complicó todavía más. Yo había planeado mi visita a México sobre Thanksgiving pensando en que mi hija tendría vacaciones, pero el futbol, los exámenes y las circunstancias quisieron que no viniera a México y entonces, yo quería viajar a verla. Le ofrecí ir al día siguiente de que llegué a México a Los Ángeles, porque estaba jugando allá y me dijo que no, que ni iba a tener tiempo y que la distraigo. Pues bueno. Yo pensé todavía que la veía después. Resulta que mi oportunidad era irla a ver entre el 2 y el 5 de Diciembre y entonces ahora sí la visa me urgía.
Fui primero a la cita en el CAS para las huellas y la foto, en la Zona Rosa. Una chulada. No más de tres minutos, personal amabilísimo, todo muy ordenadito, solamente apague su celular y listo. Ahí me dijeron, que no era necesario acudir a la entrevista, que por mi historial mi visa estaba aprobada de ya, y que me llegaría por correo en dos a cuatro semanas. Ahí estaba el detalle. Le expliqué que yo me tenía que ir, que la visa en todo caso la podían recoger mis papás, porque no la necesitaba pero que tenía muchas ganas de ir a ver a mi niña. Me dijo que entonces si fuera a ver al cónsul al día siguiente y que le explicara y que pudiera ser que me dieran un sello ese mismo día o bien en dos o tres días y así podría viajar.  Ya hasta me había entusiasmado y pensaba también pasar a ver a mi hermana.
Así le hice.
La experiencia sigue siendo pésima. Llegué a la embajada, nada está claro. Me acerqué a preguntarle a una mujer en la entrada le expliqué lo que me habían dicho y de entrada le caí mal: su visa no puede estar ya aprobada, tiene que tener una entrevista y espérese a la hora de su cita ahí en la banqueta. De pronto, le pregunto a otro poli y me dice que si entro por la esquina, ya puedo entrar  por la hora de mi cita. Pinche vieja. Traía celular, porque me fui en Uber y ya no tienen ellos lockers para dejarlos. Hay que dejarlos afuera en sitios que te los cuidan. Pues lo dejo con la bendición. No te dicen si hay que dejar algo más.
Entro y la gente de seguridad de ahí, mexicanos, te tratan con la punta del pie. A todos. Ancianitos en silla de ruedas, los malmodean, les gritonean, gente muy fea. Había un video que decía que bolsas de más de 45 cm no entran. Le pregunté al poli. Me gritó que al rato me decía.  Al rato, le grita a los de mi fila que se quiten suéteres y cinturones, que abran sus bolsas y que cualquier líquido hay que tirarlo o dejarlo ..... Abrí mi bolsa y resulta que traía una pasta de dientes chiquitita de viaje. Me dice el poli: eso no pasa. Le digo, OK, lo tiro. Me dice, si pero lo tiene que salir a tirar a la esquina y tiene que volver a hacer toda la fila y la bolsa no sé si pasa. Era el mismo poli al que le pregunté 40 minutos antes. Ufffffff. Me tuve que salir, ir a dejar la bolsa entera a donde dejé el celular y volver a hacer toooooda la fila. Jijos de su madre. Finalmente, ya adentro, muy rápido y muy amables te toman huellas y escanean tu pasaporte, pasas un arco de seguridad  y me tocó detrás de un señor que tenía una prótesis de rodilla por lo que me tardé una hora. Luego a hacer más filas a ver con qué cónsul te toca.
            Me tocó un hombre muy amable que me dijo que mi visa estaba aprobada de antemano, que porqué estaba ahí. Le expliqué que vivo fuera, que no quería dejar mi visa aquí y que si fuera posible quería ir a ver a mi niña. Me dijo que la impresora ese día no estaba sirviendo y que por lo tanto no me la podía hacer ese mismo día. Que al día siguiente no trabajaban por ser Thanksgiving, pero que lo mejor que podía hacer era que fuera yo a recoger mi pasaporte al CAS en tres o cuatro días hábiles. Escogí esa opción. Muy rifada porque a lo mejor no me da tiempo de ir. Pero la otra opción era rechazar la visa, usar la vieja, y volver a hacer todo el proceso, pero como no me tocara la cónsul amable en Jordania y tuviera que volver a venir, me iba a costar un boleto de avión transatlántico, un tiempo que no tengo y si se vence la visa entonces si es un problema renovarla. Me aconsejó que lo hiciera así. Pues así lo hicimos.
Ahora no me queda más que esperar a ver que pasa. Espero los cónsules hayan disfrutado su pavo de Thanksgiving y trabajen con enjundia para entregar mi pasaporte veloces para poder correr a abrazar a mi hija aunque sea un ratito.
            A mi me parece una cosa dificilísima y terrible, pero difícil o no, latoso o no, tengo la mentada visa. A mucha gente que vi, hicieron la cola, el esfuerzo, los maltrataron, faltaron a trabajar, pagaron un dineral y no se las dieron.
            A ver que cosa pasa, con mucha ilusión el viernes me metí al sistema a ver si ya estaba y por supuesto que no.
            Lo único bueno derivado de este asunto es que puedo ir a la marcha de hoy, a decir que no estoy Feliz, Feliz. Que quiero un México seguro y con paz para mi gente.

Salam!


lunes, 25 de noviembre de 2019

Shalom!


            Extrañaba como perro a mis hijos y mis hermanos, a mis papás, moría por ir a abrazar a Alilí, porque me apapacharan mis tías y tenía varias diligencias que hacer en México de la variedad poco divertida: prediales, visas, bancos, doctores, seguros, abogados y demás fregaderas. Entonces programé viajar a México a fines de Noviembre y principios de Diciembre para librar una temporada menos ocupada de chamba, que los niños tuvieran vacaciones pero sin que se los llevaran lejos, en fin, combinación afortunada de eventos. Buscando boletos vi que volar desde Israel me salía muchísimo más barato que desde Ammán. ¡El indio alegre y le dan maracas!  Aprovechando este dato, di en planear que la diferencia de precio me la iba a gastar en un viaje de “investigación” a Israel a conocer cosas que no conocía, a ver hoteles nuevos y viejos, a ver cosas que recomendar, a que Alarís conociera, que no conoce.

            Israel pide que la gente que requiere visa- mexicanos NO-, la pida con dos meses de anticipación a través de un Centro de Atención al Solicitante. Allá va Alarís con todos los papelotes necesarios y la pide muy a tiempo, pero donde que se atraviesa Yom Kippur, Rosh Hashana, Sukkot y demás y llegó la fecha y nada limonada o sea que cancelé la gira artística en la esperanza de que para cuando regrese de México lo podamos hacer juntos.
            Como mi vuelo salía de Ben Gurión, Tel Aviv de madrugada, de todos modos en el Aniv de la Rev, fecha significativa para mi también porque es mi segundo cumpleaños, cumpleaños de que me atropellaron-, crucé la frontera temprano el día anterior, para tener tiempito, ya conozco como se las gastan mis paisanos y mis vecinos en la frontera y pues si me di una paseadita en Jerusalén y Tel Aviv en poco menos de 24 horas.
            ¡Que lindo es Israel!
            La aventura comenzó con Alarís listo a la hora acordada, yo nerviosa la noche anterior le dije que quería salir temprano para cruzar en el primer camión de la frontera a las 8.30. Claro que el estuvo listo y yo, entre que contesté unos mails, imprimí mi pase de abordar que luego hice favor de perder, y quien sabe qué más, no estuve lista y llegamos cuando el primer camión ya se había ido. Para el segundo camión fui la primera en  subirme, pues me quería sentar hasta adelante.  No sé si has tenido el susto de cruzar la frontera entre Jordania e Israel, particularmente a la altura de Jerusalén y Ammán. Es una frontera militarizada que cruza territorio Palestino y es un reverendo despapaye. Los camiones que cruzan están a cargo de mis paisanos y mandan uno que va y vuelve en lugar de poner varios. Hay otros, aparte que cruzan llenos de palestinos, desde una parte separada de la terminal y los grupos grandes pueden cruzar en su propio camión pero toooodo el mundo tiene que sellar un papelito, el pasaporte y pagar un impuesto en el mismo lugar. Para tal efecto hay tres burócratas uno en cada ventanilla. Solo uno por ventanilla. Si se va a por un café, a hacer pipí, a por un sándwich, pues ya torció la puerca el rabo y hay que esperar. Y normalmente hay muchos turistas ajigolotonados que no saben que hacer, unos con sus guías, guías que traen montones de pasaportes de gente que va a cruzar en su camión...... Una vez solucionada esa parte, esperas el camión, te trepas, trepas tus maletas si es el caso, y sobre el camión sube un cobrador preguntando cuántas personas y cuántas maletas en carga y así te cobra. Porqué no hay otra ventanilla donde uno haga eso mientras espera el camión. ¡Ahhh no! Entonces entiéndete con la china que no quiere pagar, que se hace mensa porque le parece caro y pretende llevar en sus piernas la maleta de 45 kilos que trae. Que si el señor no trae cambio más que en Dinares, que en Israel y el resto del mundo no te van a servir para nada, que si........ Luego, cuentan cabezas y que nos faltaba un señorcito que decidió irse al Duty Free a comprar cigarros y se tardó 35 minutos. ¡Y lo esperaron! A puro carajear, pero lo esperaron. Sin importar que no solo retrasó a las 40 personas que estábamos sobre el autobús pero a las otras tantas que esperaban el autobús del lado Israelí y el camote consecuente que se va haciendo con todo el horario del día, por eso me gusta agarrar el primer cruce.
            Total, cruzamos. Hay que enseñar el pasaporte otra vez, entrando a la zona fronteriza, se sube un militar arabito, pone cara de entendido y dice: buen viaje. Entrando a la zona Israelí se suben un par de Israelíes armados hasta los dientes y misma historia. Llegas a la terminal. No se bajen hasta que bajen todas las maletas- aunque no traigas. Va. Te bajas. Todos los cargadores son palestinos y les dicen piropos en árabe a todas las mujeres. Se sorprendieron cañón cuando les contesté que no era yo su alma ni mucho menos y que calladitos se veían más bonitos.

            Esperaba que me la súper armaran de tos en migración: por mexicana, por venir sola, por tener sendos sellotes de Líbano en mi pasaporte, por no tener equipaje más que de mano, por no tener reservación de hotel. Pues nada: pásele y que se divierta. Depende al final del criterio de quién te toque.  Desde que llegué me sorprendió como siempre la diversidad en la gente de Israel: jóvenes de todos colores en seguridad, gente leyendo la torá con Kippa y filacterias en pasaportes y con cara de salami (blaaancos blaaancos y pecositos), palestinos y árabes, de todo un poco.
            Como no me iba a gastar lo que me ahorré en el vuelo en taxis o transportes de turista cara, me fui a donde se van los arabitos, a la vuelta de la terminal a tomar un Sherut o taxi colectivo a Jerusalén.  Lo único malo de esto es que tienes que esperar a que se llene. Me subí y ya había una pareja de alemanes arriba. Me dijeron que cruzaron en el primer camión, que se les fue el sherut lleno porque a ella la pararon en seguridad porque traía un brassiere de varilla que sonaba y la tuvieron media hora dando vueltas y que llevaban una hora ahí. Total les dije que yo creía que si íbamos a ajustar, porque venían varias señoras árabes en mi autobús y seguro venían a Jerusalén en Sherut. De repente algo pasó. Salieron corriendo muchos chavos de seguridad afuera. La alemana justo decidió que se iba a bajar a preguntar si faltaría mucho y le dijeron que no se moviera. Salió un cuate con una metralletota y todos los viajeros desaparecieron. Me preguntaron si esto sería normal. Le dije que ¿El qué? La espera si, el despliegue de seguridad, armas y que todos los viajeros y civiles estuvieran desaparecidos y nosotros encerrados en el coche. No, no mucho. Algo estaba pasando. Al cabo de unos minutos empezaron otra vez a circular coches, personas, el propietario de una mochila que había en el minibús volvió del baño y nos dijo que habían encontrado un arma en la terminal y que por eso se había armado la que se armó, pero que ya todo estaba bajo control. Un arma puede ser algún turista baboso que compró una espada árabe por ejemplo, pero cerraron la frontera, armaron un liazo. Total entonces salieron de la terminal varios turistas a la vez y llenaron nuestro camioncito y allá vamos para Jerusalén. El Sherut cuesta 47 Shekels por persona, o sea unos 15 dólares, no está nada mal.  Hace otra parada para saludar a oootros militares al salir de territorio Palestino, cuando tienes que tener tu pasaporte en la mano y llega a la puerta de Damasco. Una de las señoras árabes pidió que la dejaran antes, que porque su marido la iba a recoger no se dónde. Cuando se bajó una china la armó de tos, que no se fuera a llevar su maleta. Ni quien quiera sus cosas, vieja ridícula. Total llegamos. Me bajé antes de la estación, frente mismo a la puerta, donde otro local se quiso bajar. No traía mucho equipaje, una maletita de mano con rueditas llena de dulces árabes para mi familia y mi bolsa llena con mis papeles, mi compu, mis celulares y listo. Suena a poquito pero cargarlos todo el día estuvo medio de flojera,  ni modo.
            Aprovechando que ya estaba ahí, entré a Jerusalén a tomar unas fotos y dar una vuelta.
            La puerta de Damasco está del lado árabe de Jerusalén, o sea que me sentía como en mi casa. Entra al mercado que está detrás del Santo Sepulcro. Me dieron flojera las colas y aglomeraciones del Santo Sepulcro, pero si me caminé las callecitas, la Vía Dolorosa. Fuí al Kotel, al muro de los lamentos, en donde ha aumentado mucho la seguridad desde la última vez que estuve. Para entrar a la plaza ahora hay que pasar un control con rayos equis y yo con mis maletas. Ni modo. Venden boletos para ver los túneles hasmóneos. Eso exactamente era lo que yo quería ver. No los vi cuando estuve antes. Estos son unos túneles que están debajo del muro. Cuando se encontraron los manuscritos del Mar Muerto o Manuscritos del Qumran, se encontraron partes del Antiguo Testamento escritas en papiro y en pergamino en tinajas, pero también se encontraron unos manuscritos escritos en cobre. Esos los tenemos en Ammán, en el Museo Jordano y resulta que esos no tienen parte de las escrituras. Lo que tienen escrito es como un “mapa del tesoro”. Es la ubicación de varias cosas que los hebreos escondieron en distintos lugares. En su gran mayoría estos tesoros fueron encontrados y robados en tiempos de Tito, pero gracias a estas indicaciones se encontraron estos túneles y se cree que el Arca de la Alianza pudiera estar escondida por ahí, debajo de lo que hoy es el Domo de la Roca, lo que ha causado controversia. Los árabes no quieren que se excave, los arqueólogos y los Israelíes si quieren excavar. A ver que resulta.

            Pues, yo quería ver los túneles. Quise comprar mi boleto y me dicen que no, que tiene que ser con tour y que el próximo tour es a las 6 de la tarde, eran como las 11, y yo me quería ir a buena hora a Tel Aviv. Ya ni modo. De pronto decidí volver a preguntarle al hombre de la taquilla como era la cosa, los horarios, si la gente trae su propio guía puede entrar...... Dejé mi maleta a dos pasos mientras preguntaba. Uuuy. Cuando voltee ya había un cuate de seguridad que cuando le dije que era mía, me hizo jetota, que como se me ocurre, que..... La paranoia de esta gente está muy picuda. Me acaba de revisar su amigo a diez metros. La maleta por tanto no puede tener una bomba, estoy haciendo una pregunta. Me da pereza que vivan acongojados y transmitiéndole a sus hijos ese pánico.
            Total, ya que estaba ahí, fui a ver el muro, tomé unas fotos, me tocó ver a unos niños de una escuela israelí que venían en una procesión tocando música con los cuernos, los tambores y flautas, muy padre. Me atarugué, y en vez de tratar de entrar a la explanada de AlAqsa por ahí, por un como puente peatonal de madera que hay. Cuando me di cuenta del error, que tendría que volver a entrar a la plaza para tomar el puente y vi la cola, me dio pereza y pensé mejor hacerlo por el otro lado. Segundo error.
Vi la parte hundida de la ciudad antigua, rodee los muros, me tocó ver un entierro tradicional en el cementerio que hay entre la ciudad amurallada y el huerto de los olivos, subí a la puerta de Leones y entrando quise pasar a Al Aqsa. No me dejaron, que solo musulmanes hoy. Me lleva. Cero y van dos.  Encontré un carrito de golf que ando cazando para un turista mayor que va a fines de mes. Lo venía manejando un árabe joven. Le dije: Hola, me das tu teléfono. Me vio como si estuviera loca, y me dijo que estaba ocupado. Me dio risa que pensó que había ligado yo creo. Baboso, yo me quería apalabrar con el porque mi turista va a visitar en sábado y por tanto necesito el carrito árabe, pues mi amigo Alan tiene el contacto del carrito Judío, que no funciona en Shabbat. Que lata.

            Decidí dejar Jerusalén y sus peloteras para cuando vuelva con Alarís y me fui a buscar mi Sherut. Pasando por el mercado frente a la estación vi fruta que en Jordania ni de broma vemos y me compré una pera asiática deliciosa. Me atropelló un diablito y finalmente  llegué rayando a un Sherut que estaba a punto de salir para Tel Aviv. 26 shekels, me parece una súper ganga, y aproximadamente una hora a la estación central de Tel Aviv.
De salida, pasamos por el barrio ortodoxo judío, muy interesante. Me fijé en las diferencias de vestido de la gente aun siendo todos ortodoxos. Vi a uno que parecía entre judío y llanero solitario, con la fedora de piel y más parecida a un Stetson, con botas como vaqueras, unos con caireles muy grandes, me llamaron la atención otros con batas brillosas, pantalones de brinca charcos y zapatos como de mudito. Pensé que tenía que preguntar. Al rato le pregunté a Alan y me explicó que son de una región en particular. Me parecieron curiosísimos.

            De camino, la carretera muy buena, muchos asentamientos beduinos paupérrimos, muchísima más vegetación que en Jordania, muchísima menos basura.
            Llegué y decidí ir caminando al mercado HaCarmel. Lo malo es que no caminé en la dirección correcta y después de un rato entre puro inmigrante Sudanés, y sorprendentemente varias carnicerías llenas de puerco me desesperé y tomé un taxi. Claro que el primero que se paró me dijo que si no iba a Ben Gurión no le quedaba. Méndigos taxis son iguales en todos lados. El segundo si se paró, venía hablando por teléfono, me dijo que sin taxímetro y que si 10 shekels me parecía bien. Le dije que si. Cuando llegamos quiso 40. Le dije que estaba borracho y le daban calambres. Me lo repitió en árabe. Le dije que ni de broma. Le di 20 porque no tenía cambio y le azoté la puerta. Viejo baboso. ODIO a los taxistas del mundo.

            El Mercado es una maravilla. Artesanía, textiles, joyería, comida, una belleza. Caminé, compré una pulsera, vi de todo, disfruté, comí. Pero luego, acordándome que tenía pocas horas de luz salí volada hacia Jaffa, caminando por el Malecón. Vi varios hoteles que tenía en mi lista. Vi gente de todas formas, edades, adhesiones filosóficas en scooters: par de viejitos, una mujer de hijab detrás de un chavo, una pareja en una patineta eléctrica, gente surfeando, nadando, padrísimo.
Jaffa está precioso. Edificios antiguos, mercado árabe con antigüedades y edificios de mucho sabor, pero también tiene muchos restaurantes, cafés, tiendas de ropa, está lindísimo. Mi hotel favorito ahí es el Market House, y sigue estando precioso. El Setai por supuesto, una maravilla también.


            Luego caminé de regreso hacia Tel Aviv, pasando por el distrito de moda, padre. Tel Aviv es chiquito pero muy cosmopolita, muy ocupado, muy  inclusivo, hay de todo, muy lindo. Había un tráfico tremendo. Había quedado de buscar a Alan a eso de las 6 en un hotel. Tomé un taxi porque no iba a llegar. Ahora sí muy amable peeeero me dejó en el lugar incorrecto. La calle correcta, pero el número 196 y yo buscaba el 1. Pues a caminar otra vez como 20 cuadras. Sirve que vi muchas cosas y llegué. El hotel lindísimo, súper servicio y muy zen. Platicamos rico, le pagué unos dineros que traía de unos turistas que vamos a atender en conjunto pronto y el se tuvo que ir a dar un tour de noche. Yo me fui ahora a conocer Sarona. Es una zona nueva, con un parque exterior con varios restaurantes y negocios y un mall cubierto tipo Eataly o Chelsea Market, lleno de sitios para comer: hindú, marroquí, sushi, chino, mariscos, carnes espectaculares, dulces, verdura, de todo. Todo muy bien puesto y muy lindo. Hasta un Max Brenner hay, que es un lugar dedicado al chocolate.  Todavía no tenía hambre y tenía ganas de ir a Goocha, un sitio de mariscos delicioso.

Me fui otra vez caminando, pasando por la parte Bauhaus, el Tel Aviv moderno, visité varios de los hoteles que me gustan para checarlos, y llegué a Goocha. Cené espectacular, aproveché el internet un rato y Alan me mandó un mensaje que había terminado su tour y que estaba en la plaza Rabín, muy cerca, que si tomábamos café. Ahí voy. Por supuesto me desubiqué y fui primero a la playa, y luego ya llegué a Rabín. Me dió el tour y la explicación del asesinato de Rabín, no por nada es el mejor guía de Israel- y ya luego nos sentamos a tomar un café y platicar rico. Me dio pena quitarle más tiempo pues tenía tour temprano y yo no tenía que hacer. Me fui caminando otra vez a Sarona, a la estación de tren para tomar el tren a Ben Gurión. Llegué y ya estaba cerrado. Tuve que tomar otro taxi, ni modo, al aeropuerto. Llegué a barrer. Imaginé encontrar una seguridad tremenda. Bastante light, bastante ordenado. Antes de pasar a salas, si hay que pasar por una estación de seguridad donde te hacen preguntas, me vieron rara, me preguntaron cosas, llamaron a un supervisor, me volvió a preguntar, ya al final me dejó pasar y me fui a las salas a esperar mi vuelo. Muy bien internet, muy lindo aeropuerto. Al abordar el avión otra vez, que porque mi boleto tenía regreso a Tel Aviv: oiga no está usted para saberlo, pero es que yo vivo con Las Cucarachas de Junto y si, en efecto, vuelvo por acá. Ah, es que es raro. Que paranoia. 

            Israel es una maravilla. Tenía tiempo de no venir y me fascina. Haram que teniéndolo tan cerca no vaya más seguido porque está de sueño. Ahora que vuelva me quiero dar una vueltita por el norte y espero que Alarís pueda venir a recibirme para que conozca y si no ya programaremos otro viaje. No se lo puede perder. Viniendo de la cultura que viene, nunca había tenido ganas. Los educan a que Israel es “malo”, los judíos también. Y viceversa. A través de mí y de clientes que hemos tenido judíos mexicanos, americanos y amigos como Alan, le ha cambiado completamente la idea, se ha dado cuenta que las ideas de los demás no tienes porqué hacerlas tuyas si son prejuicios. Hay que conocer . Lo mismo le ha pasado a mis clientes: "Me habían dicho que en Jordania se trataba mal a los paisanos...." Y lo pasan increíble, se van felices. Al final, todos somos gente y tanto en un sitio como en el otro hay maravillas que ver y la gente es increíblemente amable.  Ven a conocer! 
Shalom!


Sorpresas y Regalos

      Entre las cosas que me ha regalado esta vida, es tener relación con mucha gente por temas de trabajo y entre esas gentes, hay varias c...