viernes, 15 de junio de 2018

EL EID Y EL MUNDIAL
Desperté a las 6 am y oí por las ventanas, que había dejado abiertas anoche, porque hice chiles toreados para la cena, un cántico que no paraba que decía, Dios es grande, Dios es único, Bendito sea Dios y otra vez. Esto, me dijo Alarís, desde el primer rezo de las 4 haasta las 7 y media, hora en que se lee el Corán y la gente va a la mezquita y comienzan las felicitaciones.¡ Finalmente desayuné mi café! Me cuesta mucho trabajo el no tomar agua, al ayuno como quiera te acostumbras, unos días cuesta más que otros, pero no es nada imposible, pero para mí que soy cafetera empedernida, pasar treinta días sin tomar café, de verdad fue un sacrificio importante. Sirve de detox y lo que tu quieras, pero gocé hoy en la maána mi café como nunca.
            Alarís y yo salimos como a las 7.20, teníamos que llevar al aeropuerto a dos viajeros mexicanos y nos tocó ver todo el movimiento de la gente saliendo de las mezquitas, dándose de besos y abrazos. Si todo el Ramadán es un ambiente de fiesta y conviviencia, el final, que se llama Eid al Fitr, es la verdadera fiesta. 

            El año pasado llegué el segundo día, o sea que no me tocó ver esto y este año me lo iba a volver a perder porque después de dejar a estos turistas, iba a tenerme que regresar volada al sur a recoger a unas señoras mexicanas que iban a cruzar la frontera de Israel por Eliat y llevarlas al desierto y a Petra, pero nunca confirmaron y entonces Alaris y yo nos fuimos a la casa a emperifollarnos y nos vamos al pueblo con la familia a la visita de las siete casas y la fiesta.
            La gente acostumbra comprarse ropa nueva, como los judíos para las fiestas, muchos también se cortan el pelo, las peluquerías anoche no cerraron ni las tiendas del centro. El centro se cerró al tráfico vehicular, por la cantidad de gente, pues además se acostumbra que los empleados reciban una especie de aguinaldo que gastan en comprar su ropa y a lo mejor dulces o regalos para las visitas que se hacen en estos días.
            Más que regalos como tal, se acostumbra dar dinero. Los niños están esperando salir de la mezquita hoy en la mañana para correr a casa de cada tío, de los abuelos, porque todos les dan un poquito de dinero de regalo. Se lo gastan generalmente en dulces y papitas. Juntan una lana, si tuvieran un poco más de visión les alcanzaría para comprarse a lo mejor una bici pero se acostumbra que se lo gasten en antojos. Se acostumbra también regalar a las mujeres, a los hombres no. Que suerte! Jajajaja. A las hermanas, a la mamá, a las cuñadas se les da un dinerito también para que se compren algo, a los hermanos y los papás solamente se les dice Kul Antum Gher, que es que recibas todas las bendiciones. Si vas a alguna casa además puede ser que lleves algún regalito como dulces, chocolates o dátiles para las visitas y lo mismo se acostumbra darle a tus vecinos un detallito de ese tipo si tienes buena relación y yo tengo la suerte de tener unos vecinos monísimos. No son de estos con los que hay que convivir intensamente, pero cuando me los encuentro son muy amables y si podemos nos echamos la mano siempre, entonces si les regalé chocolates.
            El Ramadán me dejó muchas experiencias lindas. Para empezar me quité un par de kilos necios que traía desde hace como seis meses y eso ya es ganancia, me metí al orden en cuanto a la comida, dejé la cafeína un mes, que disfruto inmensamente, pero creo que de vez en cuando también es bueno descansar, me dio oportunidad de meditar  cada día sobre lo afortunada que he sido siempre en que no me falte que comer o beber, a mi y a los míos, de meditar y tratar de poner en práctica varias virtudes para tratar de ser mejor persona y de convivir con mis nuevos paisanos a otro nivel, que estaban asombrados y contentos de que me uniera a sus prácticas y costumbres. Hace un par de días, después de haber hecho un tour en Petra con unos viajeros  increíbles, porque entroncísimos se quisieron subir hasta la última piedra y lo pasamos padrísimo, tomamos unas fotos espectaculares, pero si estuvo cansado y sin comer ni beber, yo ya andaba de verdad pensando en pandearme, pero me aguanté como las machas. Los fuimos a dejar al Mar Muerto y salimos Alarís y yo para Amman para dormir en nuestra casa. La hora del Iftar, de romper el ayuno nos tocó por el camino. Antes de que me pudiera yo bajar a comprar una botella de agua, que era lo que más me urgía  (Alarís ese día no ayunó, con eso de que si viajas más de 80 km de tu casa puedes tener dispensa, según tu criterio, pero yo si ayuné, para regocijo de mi suegro que dijo que ahora la azteca salió más Shatra- buena chica-, que “algunos” musulmanes, echándole ojos a su jijo), en un cruce de calles, unos chavos estaban regalando aguas. Les recibí una feliz y me dijeron “Que Dios te bendiga y por favor, reza por mí, que estoy por acabar prepa”. Me dio risa, dije “Hecho”. Pero pensé, si no estudias, mi chava, no creo que mi rezo te sirva de gran ayuda, con todo y tu buena intención. Igual es un gesto lindo. Había también tiendas, como carpas temporales con mesas, junto a la carretera, a la entrada de Amman, donde te podías parar a cenar si quisieras, porque hay gente que ofrece cenas como obra de caridad o para reponer días que no ayunó. Para los traileros, por ejemplo es un aliviane buenísimo, porque les dan una comida casera, rica, en compañía y para acabarla es gratis. Yo ya me esperé y llegué a preparar en mi casa unos omelettes gigantes y a recalentar varias cosas que tenía en el refri para cenar.

            Sumándose al espíritu de fiesta, empezó el mundial ayer. Siguiendo con el tema del Ramadán, casualmente el único equipo que jugó ayer, contra el anfitrión fue Arabia Saudita, en un día en el que todavía les tocaba ayunar por religión y después de 29 días de ayuno. Se me hace una injusticia y viendo todos los grupos, no me parece una casualidad, que el único grupo fácil es el de Rusia, para mí que hubo chanchullo, por no variar. Vi el partido en el canal Saudí y estuvo chistosísimo porque los comentaristas empezaron muy salsas, diciendo que Rusia era un adversario fácil y que por tanto lo iban a castigar bastante y quién sabe que tanta cosa. Después ya ni hablaban los pobres y sospecho que al portero lo van a mandar lapidar porque jugó de la tuna.  Venimos al pueblo cargando con el aparato de la tele de nuestra casa para ver los partidos de hoy y mañana, que van a estar buenos y el domingo ya vamos a estar en Amman, donde invité a todos mis cuates a ver el partido, siempre y cuando no se les ocurra irle a Alemania. Tengo un amigo latosísimo para el futbol, se llama Bah’a. Ya lo sentencié. Me da mucha risa cuando vemos los clásicos de La Liga y se burla sin piedad de otro cuate que le va al Barca, pero ya le dije que esta vez, uno de sus chistecitos puede ser motivo de que le retire el habla para siempre.

            Kul antum gher, que Dios te llene a ti y a los tuyos de todas las bendiciones.
            Salam!

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martes, 12 de junio de 2018

FELICITACIONES A FRANCISCO
            PUM! Mi bebé cumple 18. Oficialmente se hace adulto, si bien desde hace tiempo a veces se porta más adulto que yo (que dicho sea de paso, no soy ningún parámetro), pero con gran regocijo dice que ya no lo van a batear de los antros.

            Se lleva muy poco con su hermana, por lo que cuando nació yo lo veía chiquitito en comparación. De un día para otro le vi a ella las pompas gigantes, mientras a el lo veía como que le faltaba cocción, que estaba “poco hecho”, aunque casi pesaron lo mismo al nacer, pero a ella le lucía más, el se veía flaquito y lloraba de frío todo el tiempo. Rápido se repuso. Se volvió un gordito cachetón y como su hermana le trataba de decir gordinflón, le empezó a decir Finflón, Finf para los cuadernos.  Aprendió a caminar rapidísimo y a hablar como adulto prontísimo, las dos cosas antes del año.  Le interesaban cosas rarísimas y a mucha profundidad, sobre todo las cosas naturales, los animales, los dinosaurios, las plantas. Los documentales le encantaban, ni alcanzaba a subirse en el sillón bien, pero invitaba a mis hermanas a ver documentales sobre dinosaurios raros y les platicaba de ellos. Se entretenía con cosas chistosísimas, a lo mejor con un exprimidor de limones y un puño de cereal o con un mayate amarrado con un hilito. He de confesar que ahí la culpa no es del indio, sino de quien lo hace compadre. Quien le puso el hilo en la patita al mayate? Yo mera. Se juntaron el hambre con las ganas de comer.
Quiso ir al colegio muy chiquito, por acompañar a su hermana. Pensé que se iba a arrepentir, pero le encantó. Siempre le gustó aprender y lo suyo, lo suyo es so
cializar, o sea que en el colegio estaba como puerco en lodo, aprendiendo cosas, platicando y haciendo amigos por todos lados. Tenía amigos no solo de su clase sino de años más arriba y más abajo porque platicaba con todos en el camión y en el recreo.  Siempre le fue fácil hacer sentir a gusto a los demás. Me acuerdo que cuando pasó a primaria le dije, porfa, el primer día pórtate súper, porque las primeras impresiones se les quedan a las maestras y….. le tiré un choro mareador tremendo. Mucha atención me habrá puesto porque cuando volvió y le pregunté como le había ido me dijo que padrísimo y le pregunté que cómo se llamaba su maestra y me dijo que no se fijó porque había estado ocupado platicando. Así le fue en la feria. La Miss de inglés le agarró un odio jarocho que le costó trabajo quitarse. Al final claro que la conquistó, como a todo el mundo.
            Fuimos al Tae Kwon Do, a clases de Barro y cerámica, a clases de montar, de patinaje en hielo,  a clases de futbol ¿cómo no? que fueron las que más le gustaron y más años le duraron, a clases de paddel y quien sabe de que tantas cosas más.
            Si tuvo muchos amigos que fueron y vinieron pero sus amigos de siempre, sus grandes compadres los mantuvo toda la vida y los nuevos que hizo en secundaria también han sido buenísimos amigos.
            Tuvo conmigo una relación fácil, porque era muy listo. A todo me decía que si y luego hacía lo que le daba la gana, entonces peleábamos poco, porque yo me quedaba tranquila y el también. Nos entendíamos fácil, le puse mil apodos y nombres absurdos que no le necesitaba explicar a el, si bien nadie más los entendía, teníamos nuestra hora del apapacho, dormíamos la siesta juntos cuando le entró la pubertad y a mi los insomnios horribles y por suerte pude cargar pilas de cariño, para ahora que en la distancia lo extraño con cada hueso.
            Se ha vuelto un hombre enorme, el que pensamos que igual no libraba la estatura mínima normal, porque cuando jugaba fut le llegaba a la “Pepsi” a los contrarios siempre. ¿Cómo a la Pepsi? Al letrero que dice Pepsi en la manga, Ma. Además de grandote y guapetón es tipazo y conste que no lo estoy promocionando, ni le hace falta.
            Me siento orgullosísima y bendecida por la vida por haber podido ser su pingüino.

Felicidades panzón!

domingo, 10 de junio de 2018

¿POR QUÉ LE DIGO ALARÍS?
            Has de saber que por supuesto Alarís no se llama así. Está bien que esto se publique en otro idioma y otro país de donde son oriundos muchos de los personajes, pero procuro en la medida de lo posible darles un poquitito de anonimato, aunque una de mis tías dice que balconeo sin piedad a toda mi gente. ¿Y qué crees? Que los escritos que tienen más “alma”, más de personal y de sentimientos involucrados y que son menos parecidos al folleto de una pasta de dientes, son los más leídos. ¿Será casualidad?

Bueno, volviendo al pobre de Alarís, que ese sí me ha autorizado a usar su persona para los fines que a mí convenga y hasta se carcajea cuando vamos a México o vienen mexicanos y lo saludan muy serios pensando que así se llama, no se llama así. Arís significa “novio”, Alarís, “el novio” en una boda. Arús, novia, Ars, casorio o boda, hablando de la fiesta.
            Pocos novios más contentos he visto y más metidos en su papel. Cuando nos íbamos a casar, íbamos a cualquier lado y llegaba y decía “Ana alarís”, yo soy el novio, y todo mundo le hacía fiesta. Hablaba para invitar a alguien y le decía lo mismo. Tanto circo hizo que ya le decían: bienvenido el novio, “hala alarís”.  Mi mamá que vino para la boda le empezó a decir Alarís porque me oyó que yo por cotorrearlo le decía así y entonces cuando empecé a escribir sobre el, así le puse.

            Resulta que Alarís viene de una familia en la que todos los hombres son militares por tradición. En la aldea en donde viven sus papás el 90% de los señores han trabajado para el ejercito o alguna de las fuerzas armadas o cuerpos de policía y cuando se jubilan después de 20 años se dedican a algo más, conservando una pensión vitalicia y siendo derechohabientes para siempre a los servicios de salud del ejército. Es rarísimo que de entrada se dediquen a alguna otra cosa, salvo uno que otro doctor por ejemplo y hasta esos la mayoría son militares. Pues Alarís, cuando terminó prepa no quiso ser militar, para disgusto y desmayo de su papá. El hubiera querido ser ingeniero, le encantan las máquinas y tiene muy buena cabeza para la mecánica y los circuitos, pero su papá decidió que iba a mandar a la universidad a las hijas- y les tocó ir a las grandes, a las chicas ya no-, a los hijos no, si querían carrera, al ejército. Pues no quiso. Esos sistemas de disciplina a ciegas no le convencen.  Entró a trabajar a una panadería de un pariente en Amman, donde empezó de ayudante y terminó de gerente y aprendió todos los vericuetos del negocio, pero al ser un negocio familiar, nunca iba a llegar a más y se le antojaba otra cosa. Trabajó un tiempo con un primo-amigo arreglando elevadores hasta que un día casi tienen un accidente y decidió que esto no era lo suyo y nunca más lo volvió a hacer y luego empezó a trabajar para la industria turística que es, además de los minerales, la principal industria en Jordania. Ha hecho de todo, trabajado en cocinas de hoteles, en albercas, y finalmente se instaló en los transportes turísticos. Aprendió inglés viendo películas y con aplicaciones del celular y la verdad lo hace muy bien. No se casó joven porque no tenía el sueldo fijo del militar que esperaban las mujeres de su pueblo como garantía, no lo veían como buen partido y luego se ocupó. Le pesaba porque es una gente muy cariñosa y sumamente niñero. Hace unos años, un primo suyo estaba casado con una mujer jordana, pero se fue a Hong Kong a hacer negocios y allá conoció a una chinita que le gustó más y se divorció de la jordana. Pues esta mujer buscó a Alarís mucho, lo correteo bastante y al final decidieron casarse. Alarís pensó que estaba solo, le encantan los niños y que esta pobre mujer se había quedado sola y estaba bien hacer una vida juntos. Pues hicieron todo como se debía, la llevó a presentar a sus papás al pueblo. Nunca le gustaron sus papás, siempre les tuvo celos y a las hermanas también.  Pues el día de la boda, cuando el salió a despedir a su familia y regresó, ella le había cerrado la puerta y no le abrió. Se divorciaron y el acta de divorcio dice “sin consumación”, o sea nunca vivieron juntos. Le salió más loca que una cabra.
            Total el ya se había hecho a la idea de ser el tío solterón favorito de todos los sobrinos y listo, cuando nos conocimos. Yo por entonces seguía casada y ni me fijé en el, me costó trabajo aprenderme su nombre y no pasó a mayores. Después nos hicimos amigos por whatsapp y por email, pero muy equis y cuando volví a Jordania yo ya separada le avisé que estaba aquí, sobre todo cuando iba a viajar sola, no me fuera a pasar algo y nadie se enterara. Me invitó a un café un día y me preguntó por el exposo y le dije que ya no había tal, se lanzó a decirme que sabía que era algo loquísimo pero que yo le gustaba muchísimo y que le encantaría quererme. Por más que le di todas las razones por las que sería una pésima idea: la distancia, la cultura, el idioma, la falta de hijos y muchísimas más. El nunca dejó de decir que lo importante es lo de adentro, que me quiere a mí y lo demás es lo de menos, que yo le basto y le sobro y le importa muy poco todo lo demás. Que ya veríamos si vivir aquí, allá o en otro lado distinto, lo importante era estar juntos. En un principio me sentí muy sorprendida, muy agradecida, yo no estaba acostumbrada a que me trataran tan lindo, a que me quisieran tanto, pero jamás pensé que esto fuera a trascender pero decidí por una vez en la vida no decidir por lo que “debe ser”, por lo que quisieran los demás que no me había funcionado y al final, después de un tiempo y de un montón de circunstancias,  le dije que sí.
            Las cosas aquí funcionan muy distinto. Lo que para mí y mi familia fue rapidísimo aquí les pareció que nos tardamos muchísimo en “formalizar”, más aún que empezamos a vivir juntos antes de casarnos y había que contarle cuentos a sus papás que les hubiera dado un infarto, aunque yo creo que nosotros se los contábamos y ellos se los “creían”. 
            La boda fue todo un tema. Acá las bodas se organizan de sopetón, muy rápido, te invitan de una semana para la otra y listo, nada de “save the date” y mandar invitaciones meses antes y tal. Se arma la pachanga rápido y ya está. Pero en la aldea de los papás de Alarís se acostumbra que las bodas sean segregadas. Las mujeres en un salón, los hombres en otro y el novio se pasea de un salón a otro a ratos. Yo dije que si la cosa iba a ser así, yo no iba a asistir, muchas gracias. Sin conocer a mucha gente, sin hablar mucho el idioma, sin saber de que iba la cosa, además me choca ser el centro de atención y la niña de la fiesta y por las bodas a las que he ido aquí la novia se viste de novia de pastel y es el centro de la fiesta de las mujeres que le cantan y le bailan, y de pronto viene el novio a bailar con ella y luego se va y así la cosa, viene el pueblo entero. Ni de broma. Iba a ir a una boda, mi boda, no a mi gusto y en la que ni siquiera iba a estar mi novio? Ni hablar.  Los papás de Alarís decían que como así, que si no era de esa forma no podía ser, que qué iba a decir la gente, que….. Les dije, me da mucha pena, pero ustedes tienen 10 hijos, a los que han casado a su estilo, incluyendo a este. En atención a que esta vez se casa con una novia distinta, la boda va a ser distinta. Si en el pueblo se paran de pestañas porque sea diferente, vamos haciéndola en otra parte, sirve que a mi me hace ilusión el desierto rojo, y yo nunca dije que me fuera a casar en el pueblo. Medio necearon que entonces hiciéramos dos fiestas, una en el pueblo y otra en el desierto, nos hicimos los locos. Los invitamos a todos con mucho amor, pero el que quisiera venir que viniera y el que no, que no viniera. Me dijeron que nadie iba a ir, que si estaba muy lejos, que qué raro, que qué complicado, que la manga del chaleco. Les dije que así iba a ser. Charteamos un autobús grandote para que saliera de la aldea y se subiera quien quisiera y cupiera y fui a ver toooooodos los campamentos beduinos de Wadi Rum para ver donde quedaría padre la fiesta. Al final todos fueron, todos lo pasaron bien y todos siguen hablando de la boda en el desierto, porque aquí no se acostumbra eso de las bodas fuera, pero ya les gustó.

            Y si, extraño a mi México y a mi gente, sobre todo a mis hijos, pero ya los extrañaba, ya no vivían conmigo de todos modos. Extraño la fruta y los helados, extraño a mis amigas, pero vivo feliz, vivo en paz, tengo una pareja que me llena la vida de risas, que en verdad es mi pareja “pareja” porque somos un equipo para todo, todo lo hablamos y lo decidimos en conjunto, en todo nos apoyamos mutuamente y en buena onda y nos respetamos las diferencias.  Hasta trabajamos juntos a veces y en verdad lo pasamos muy bien cuando lo hacemos, para mí es salir de viaje con mi mejor amigo y llevar gente a conocer lugares increíbles y el dice que termina el cuádruple de cansado que cuando va con cualquier otro guía porque soy un culo inquieto que siempre ando inventando más cosas que hacer con los viajeros, pero que lo pasa mucho mejor también.
            El va al desierto rojo por lo menos una vez por semana con turistas y cada que llega Alarís, lo reciben los camelleros, meseros y toda la gente con “Hala Alarís”, porque es el novio de la famosísima boda del desierto, por eso se llama Alarís.


Salam!

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domingo, 3 de junio de 2018

RAMADAN MUBARAK


            El Ramadán es el mes de fiesta del Islam. Es un mes que se mueve según el calendario lunar, como la Semana Santa cristiana o la Pascua judía.  Yo tenía idea de que siempre caía por ahí del verano porque es cuando me ha tocado verlo al estar de vacaciones, pero dice Alaris que a veces es en invierno, cosa que resulta mejor porque hace menos calor y las horas sin luna, las horas de ayuno, son menos. Para los creyentes en el Islam es un mes durante el cual se ayuna completamente desde la primera oración de la mañana (alrededor de las 4 -5 am, dependiendo el país, hasta la penúltima oración o Maghreb, sobre las 7-8 pm). No se come nada, no se bebe ni siquiera agua, no se ingiere nada por vía oral, no se fuma y no se tienen relaciones sexuales.  La idea es, ponerse en el lugar de aquellos que no tienen nada, sentir lo que sienten los que tienen hambre y ejercitar la voluntad al negarse voluntariamente los placeres físicos. Así mismo, se medita cada día sobre una virtud. Se ayuna de alguna cosa en particular, por ejemplo de criticar a los demás, de ser impaciente, de ser egoísta y se “nutre” el espíritu con la virtud opuesta, la paciencia, la caridad, el dar a los demás.  Se cree que se toman más en cuenta las buenas obras que haga la gente durante el Ramadán, o sea que si das algo, te será multiplicado. Yo no se que tanto, pero si sé que creas en lo que creas, se acumula buen Karma y el dar a los demás es siempre enriquecedor no solo para el que recibe, sino para el que da. Si 26 millones de personas al mismo tiempo están en este canal, se vive un ambiente muy padre. Todo mundo es mas amable.

            Me había tocado verlo como turista un par de veces en otros países, una vez en Turquía, varias en Andalucía, donde los árabes que allí veranean normalmente se regresan a sus países para el Ramadán y el año pasado, que ya tenía mis queveres con Alaris, me uní por solidaridad al ayuno, pero yo sola en México.  Éste año, me tocó ver los preparativos como local.
            A mi mentalidad de mexicana, comelona, el decir, viene un mes de ayuno no suena a festejo. Pues aquí ven venir el Ramadán con regocijo. Los supermercados y tiendas se empiezan a ver llenos de decoraciones como en otros países para la merricrismas y se empiezan a vender productos de especialidad. La gente habla del Ramadán que viene como un parteaguas: “Después del Ramadán”,  “Acabemos esto antes del Ramadán…”. Se venden luces como para navidad, la gente pone foquitos en sus casas, de colores y con lunas y estrellas y se planean riquísimos menús para las treinta noches cuando se rompa el ayuno. La cena de Ramadán o Iftar es todo un evento. Ftur o ftar significa romper el ayuno o desayunar literalmente (futur es desayuno). El iftar o cena de ramadán es todo un evento en el que se acostumbra invitar a todo el mundo a comer, es un honor poder invitar a otros y compartir y en los pueblos no es inusual ver mesas al aire libre para quien quiera cenar. Cristianos ponen mesas para los musulmanes y en general se hace un ambiente muy lindo de convivencia. Se acostumbra que el jefe invite a todos sus godines al menos una vez, que los hermanos se inviten unos a otros, que los patrones le inviten la cena a los empleados o la compartan…

            Este Ramadán otra vez me tocó empezarlo en México con los consecuentes comentarios de todo el mundo. Algunos de curiosidad, otros de juicio y hasta como de burla o hasta de lástima, como si me obligara alguien a hacerlo. Hubo quien dijo que qué cosa tan difícil, que si mi esposo me obliga a hacerlo, que pobre de mí, gente que dijo que es una idiotez y una trampa porque en la noche si se vale comer o sea que no cuesta ningún trabajo…. Ya sabes, todo mundo tiene una opinión. La verdad es que yo no soy musulmana, a mi no me obliga el Ramadán y lo hago por gusto y por solidaridad. No es nada imposible de hacer. No es fácil, la verdad. Si cuesta. A mi sobre todo me cuesta el no tomar agua. Hago ejercicio y siento como si hubiera comido un kilo de algodón Zuum con un bote de Resistol blanco y cuesta trabajo dominarse y no hacer las cosas cuando quieras, no comer cuando se te antoja, no beber cuando tienes sed, pero se puede, claro que se puede y no es grave. Y la sed horrible te mantiene todo el día acordándote de porque lo estas haciendo y tratar de pensar en practicar la virtud correcta. A veces es mucho más fácil pasar quince horas de hambre y sed que aguantar sin perder la paciencia con un Masiosare burócrata. Mucho más fácil.

  Hay varias razones por las que puedes estar dispensado de ayunar. Si estás muy enfermo, las mujeres embarazadas, los niños chicos (empiezan haciendo medio día, y alargándolo a medida que crecen) y la gente que viaja o que tiene que hacer trabajo físico pesado- a su criterio. O a veces cambian los hábitos del todo. Baba y Ummi se están construyendo una casa y los albañiles ahora están trabajando en la noche, cuando pueden comer y beber agua. Los musulmanes piadosos, si rompen el ayuno por alguna razón, están obligados a reponer el día y a alimentar a 10 personas hambrientas. Por ejemplo, si viajo un día, puedo comer y luego hacer el ayuno otro día, o si tengo un partido de futbol, lo mismo.  Yo preferí echármelo de jalón y el día que viajé desde México, entre el cambio de horario, la poco agua que sirven en los aviones de por sí y el ayuno, pues pasé bastante sed y hambre pero al final no fue grave y llegué y Alaris me recibió con la casa llena de comida, fruta, agua y de todo, y ahora sí, oí la llamada del muezzín a las 3.52 que significa “ya merito”, me bebí el último vaso de agua y a las 4 am se cerró definitivamente la posibilidad de comer o beber hasta la noche.
Las calles se ven más vacías durante el día. La gente se queda despierta en la noche, haciendo chorcha, comiendo y bebiendo. Mi gimnasio por ejemplo cambio la mayoría de las clases a la noche, para que la gente haga ejercicio después de cenar, hay clases a media noche.  En las oficinas, la gente anda como gallinas apaleadas, como medio atarugados y cansados, pero se nota un ambiente de fiesta también. Muchos negocios cambian sus horarios. Si vas a media tarde igual los encuentras cerrados porque todo mundo está cansado o cocinando para el iftar y mejor cierran y abren después del Iftar, en la noche. Sirven y regalan comida. Dulces especiales del Ramadán. Se llaman Ketaief y son como unos hot cakes que doblan como quesadillas, rellenándolos de queso crema o nuez, bañándolos con el almíbar típico de los dulces árabes y espolvoreándolos con pistaches o alguna nuez. Aparte, para que no se despedacen, antes de bañarlos con el almíbar, los fríen. Deben ser sanísimos.Te comes dos y te dan descuento en la diálisis, jajaja.

En cualquier otro momento, las mezquitas se llenan mucho sobre todo los viernes a medio día. Durante el Ramadán la gente va a la mezquita mucho a la última oración del día, a las nueve y pico de la noche, en familia, con mujeres, niños y niñas y compran a la salida, jugos, comida y de todo. Durante todo el día ves a señores exprimiendo jugos naturales en la calle y poniéndolos en botellines para vender, para la hora del iftar y hacen su Agosto a la salida de la mezquita.
Hay miles de cosas distintas por el Ramadán. Ofertas en miles de cosas. Hasta en el banco, iba a poner un dinero a plazo y me dijo el señor de allí que el me aconsejaba que después del Ramadán, pues rifan 20 mil dinares diarios durante el Ramadán y por cada mil que tengas en tu cuenta corriente es un “boleto” o sea que me convenía esperarme. Siendo que en Jordania nadie se roba ni un chicle, no tienes bronca en dejar tu dinero en la chequera, salvo que te da mas intereses de la otra forma, pero pues si está bueno el ofertón. Los coches tienen ofertas, el super, en el gimnasio puedes renovar tu membresía a mitad de precio, todo mundo tiene alguna oferta y alguna cosa por el Ramadán. Todos hacen negocio y todos andan contentos.
Me quedan todavía días de Ramadán como local. Ya fui al pueblo y comí los menús de Ummi. Un exceso de todo. Riquísimo. En general aquí no se acostumbra comer sopa. Tal vez en invierno lentejas, pero ahora por el ramadán ponen sopa, para reponer el agua, ensalada, arroz, carne, algún otro guisado, dátiles. Al rato sale el té, los dulces, café, fruta. La gente acostumbra quedarse despierta casi toda la noche. A las tres de la mañana se sirve el desayuno, se toma mucho agua y ahora si, todo mundo se va a dormir. Claro que al día siguiente se levantan tarde.
Un día me tocó invitar a mi. En casa de Ummi, pero Alaris y yo de anfitriones. Hicimos tortillas a mano, compramos carne para asar, hicimos una salsa mexárabe que le queda de aplauso a Alaris. Como no hay tomate verde es salsa roja, pero le pone especias de acá y menta además de chile, ajo y cebolla, limón y queda buenísima.  Hicimos arroz, kebabs, tabouleh, rajas con crema y queso, ketaief para media noche, trajimos duraznos y sandía e invitamos a todos los hermanos y hermanas de Alaris con todos sus escuincles. Estuvo padre. Al día siguiente le tocó a otra hermana, que trajo la comida de su casa. Se la voló. Trajo pollo al horno con papas, rollitos de parra-que causaron controversia-, kufta que es como keppe de charola, keppe de bola, ensalada, moras de su árbol y sopa de cebada. Terminando nos regresamos a Amman, pero nos invitaron el fin que entra a casa de otra hermana por las dichosas hojas de parra. Se me ocurrió decirle a Sahar que todas hacen unas hojas de parra espectaculares pero que definitivamente las suyas son mis favoritas. Pone mucho pollo en la olla donde las cuece y le pone mucha menta a la mezcla del relleno y le quedan deliciosas. Samar, la hermana mas grande, que se precia de ser la que cocina mejor, rápidamente me dijo que lo que pasa es que no he comido hojas de parra en su casa y que nomás faltaba, el fin que entra me invita. Me dijo que cuando se pone fuerte la subida es cuando se ve quien tiene más grandes horsepowers, jajajajajaa. Yo feliz de ir, y apenada de haber causado conflicto, pero todos lo tomaron a risa. Una vez hecha la invitación, Sajja, mi concuña nos invitó al día siguiente o sea que ya tenemos plan otra vez para todo el fin. Hoy en la noche tengo el iftar de mi oficina, con todos los Godínez en un restaurant.

En México pongo despertador un poco antes de la hora de la oración primera para poder tomar mucho agua, desayunar algo, tomarme un licuado de proteína y luego me vuelvo a dormir y en la noche espero con el reloj el minuto en el que pueda tomar agua y comer algo. Aquí es distinto. La gente se queda despierta casi toda la noche, come y bebe según tenga ganas y en la noche, no ven el reloj, esperan la llamada del muezzín y entonces es cuando se sientan al Iftar. Yo entre la paliza del viaje y que no tengo costumbre de desvelarme así, hoy me desperté casi a la una. Me fui a la cama como a las dos. Me paré tres y media a tomar agua como náufrago antes de que se cerrara la ventana de posibilidad y me volví a dormir. Me desperté varias veces pero no me levanté hasta bien tarde. Me fui al gimnasio y así y todo, no veo la hora de que pueda tomar agua, jajaja.
Me va a tocar guiar un par de viajes así, habrá que entrarle al café desde temprano porque si no, no me veo escalando todos los rincones de Petra sin comida ni agua y habiéndome parado a las 3.00 am jajajaja., aunque Alarís insiste en que me lo puedo dispensar, pero ya le dije que somos hombres, no payasos y que yo no me rajo. Igual que el manejó 6 horas el día de Navidad para cenar conmigo porque sabía que para mí era importante, aunque para el no signifique nada, yo se que para el esto tiene un significado muy profundo, no solo en lo espiritual, sino en la tradición y en el recuerdo y por eso para mi es un gusto compartirlo. Lo que opine la demás gente me tiene sin ningún cuidado, pero si te pregunta todo el mundo. El director de la agencia de viajes, el primer día que me presenté después de preguntar qué tal México me preguntó si estaba ayunando como todo el mundo. Le dije que no era asunto suyo, pero que si, ya que le tenía con apuración. Rápidamente me invitó a la cena con los compañeritos, habiendo cuenta de que soy como los demás.
Es una costumbre linda en cuanto al significado y al convivio. El no tomar café un mes y la desvelada no me acaba de convencer, me siento baja de pilas y atarugada y con los horarios todos cuatrapeados, pero así están todos. Mal de muchos….
Salam!

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