martes, 28 de mayo de 2019

Me debes una canasta

¿Ahora con quién me voy a ir al asilo a jugar canasta?

Llevo toda la mañana llorando porque desperté con un mensaje de una amiga que me da a entender que la Flaca ya no está.  Para acabarla, en México no son horas de que nadie me de razón y me estoy tronando los dedos hasta que pueda preguntarle a alguien.
            Ella siempre me decía Flaca, cosa que le agradezco infinitamente, porque me he pasado la vida peleando por serlo, no siempre con éxito. Lo que más me llamaba la atención de ella era su sonrisa de paz y sus enormes ojos azules.
            La conocí como parte de una familia linda que eran amigas de mi ex-familia. Tías y primas nos veíamos ocasionalmente en bodas, comuniones, misas y ese tipo de eventos. Más tarde tuvimos dos hijas que fueron juntas al colegio, jugaron juntas en varios equipos y se quisieron y entonces tuvimos oportunidad de hacernos más amigas y querernos más.
Mi hija por ese entonces carecía completamente de filtro y a cada rato me metía en broncas. A lo mejor porque me daba risa y a veces la tenía que regañar es que ahora es tan hermética y no dice nada, pero por entonces, lo que oía lo repetía siempre. Llegó con tres años del kínder a preguntarme porqué la mamá de su amiga hablaba raro, refiriéndose a la Flaca. Le dije que yo creía que no oía bien. Que no me constaba, pero que su manera suave de hablar comiéndose algunas consonantes es muy de gente con algún grado de sordera. La próxima vez que nos vimos, la Flaquita me preguntó como sabía que era sorda, ya que mi hija le había ido a preguntar si había yo atinado o no en mi diagnóstico. ¡Demonio de mocosa! Como esa me hizo varias, le dijo a su “Miss” que si tenía 30 años en cada pata, por ejemplo y varias shuladas del estilo, hasta que aprendí a amenazarla después de haber dicho cualquier barbaridad de las mías delante de ella. Siempre seguirlas con un: pero no se dice, eh??  Total solo nos dio risa, porque si en efecto, atiné. Era chistosísima. Íbamos a fiestas infantiles y partidos de básquet o fut de las niñas y muchas veces estaba sonriendo viendo el partido, con el teléfono en la mano sonando y había que avisarle, porque claro que no lo oía. Volada se ponía el aparato para la sordera para contestar y luego decía muerta de risa: Ay Flaca, es que imagínate, en un salón de fiesta infantil con esta cosa puesta, oyes doscientos gritos DENTRO de tu cabeza y de todos modos, de la conversación no te enteras. Mejor lo meto a la bolsa, ¿no crees?
Inventó que deberíamos de comprar unos departamentos contiguos en un asilo mono, para que de grandes tuviéramos con quién jugar baraja. Yo le decía, ay mujer, ¿y los maridos? Y decía, ellos se entretienen si es que nos duran... Me prestó a su niña infinidad de veces y yo le presté a la mía para ir a Malinalco y a dormir a su casa, nos vimos en mil fiestas, juntas, y partidos y siempre la quise mucho.
            La última vez que estuve en México supe que no estaba bien de salud y por una u otra no pude verla. Ya nos veremos del otro lado para echar esa canasta que nos prometimos.
            No quiero ni pensar el hueco que deja en su familia, en su esposo y sus tres hijas, en su papá para el que era un apoyo, en su hermana, sus cuñadas y sobrinos. Quienes tuvimos la suerte de conocerla y tratarla la quisimos y la queremos.
           Como quisiera poder transportarme en el tiempo y poderme reír con ella otra vez y en el espacio para ir a abrazar a sus hijas y a la mía.

viernes, 3 de mayo de 2019

Crecemos en el pensar?




            Al igual que maduramos en lo físico, creo que el ser humano definitivamente madura en lo intelectual y espiritual. Cuanto más si tiene el espacio y la inclinación. Por supuesto que alguien que constantemente está preocupado correteando la chuleta sin cesar, o que su seguridad está pendiente de un hilito, no tiene tiempo de ahondar en esoterias, pero hoy en día, los que no estamos todo el día en el video juego o en el vicio, y  vivimos en relativa paz, tenemos tiempo, si queremos, de pensar.

            Lo que pensábamos de niños, lo que aceptábamos como realidades inamovibles e incuestionables, a medida que crecemos muchas veces se modifica. No hablo solo de conejas que ponen huevos coloridos y chocolates en las plantitas y mitos similares, que, dicho sea de paso, el hecho de que existan es testimonio fiel de que de niños le creemos a nuestros mayores lo que sea. A veces la creencia se modifica poco a veces mucho. Nuestras escalas de valores pueden dar giros completos. La realidad a medida que ampliamos nuestros conocimientos se modifica y nuestra manera de ver las cosas puede ser que también.

            Cuando yo era niña, por supuesto que tomaba como verdad absoluta lo que oía en mi casa. Mis juicios eran completamente radicales. Las cosas eran buenas o malas. Blancas y negras. No había medias tintas ni escalas de grises. No había atenuantes. Ahora recuerdo muchas conversaciones y “valores” que se me enseñaron entonces y me salen ronchas. Y estoy segura que a algunas de las personas a las que les oí las explicaciones, hoy en día tienen maneras de pensar completamente opuestas, porque también, ya crecieron. El mundo cambió y cambiamos con él.
            Una de ellas iba por algo así: es que esta niña tiene un hermano “malito”. No se dice. Claro que no lo sacan a la calle, porque a mucha gente le da pena y es normal. Hoy en día un comentario así es  merecedor de un linchamiento. Por suerte nos hemos vuelto un mundo más inclusivo en el que el ser diferente no implica vivir escondido, ser no merecedor de ser querido ni de vivir como persona. Que felicidad poder crecer en el pensamiento de esa manera y heredarle a mis hijos un mundo en el que estas cosas ya no existen y si existen, son estas formas de pensar las que dan, o debieran dar vergüenza.
            Mi familia era encantadora, pero viendo para atrás eran algo racistas y hasta puede que fascistas. Si. Así las cosas. Ay que bueno que Estecuate no se casó con Esachava. Es que tenía parientes......shhhh....negros! Imagínate que le sale un hijo negro. Iba a ser el único. No es que seamos racistas. Es por el bien mismo de la criatura, como se iba a sentir..... Eso  no puede ser........ Si señores, neta del planeta.  Hubo algún pariente que peleó en la guerra civil española. Por supuesto que jamás se me ocurrió pensar que no peleó en el bando de “los buenos”. Y el, claramente, pensaba, con la información que tenía, que así era, que estaba defendiendo religión y Patria, tanto como para arriesgar el pellejo. Hoy en día el haber peleado por los franquistas es algo considerado retrógrada. Yo no creo que nadie en su momento haya participado en esas cosas pensando que lo estaba haciendo mal. Siempre su cabecita tenía una gran justificación.
            La intolerancia a los gays, generalizada cuando yo era niña. No hacen falta explicaciones. 
            El ostracismo a todo el que fuera “diferente”. Los hijos de papás divorciados, de madres solteras, de padres alcohólicos. Todos teníamos algo de disfuncional, pero mientras el “status oficial” pareciera correcto, no había problema.  De la puerta para adentro la historia podía ser la que fuera, pero en papel, todo tenía que verse “normal”, todos “gente bien”.
            Las cosas de las que nos reímos los que crecimos en los 70s y 80s: cual cinturón de seguridad, nos subíamos en el coche todos los que cupiéramos haciendo pisos. Igual y nos íbamos cuatro horas en carretera en un coche con los vidrios cerrados, con el tío que manejaba fumándose un puro, y el coche con un par de embarazadas y siete niños y no había bronca.  Si alguien se mareaba, era “muy delicadito”. El manejar con varios alcoholes encima. El tomar y fumar embarazada. Tantos amigos de la familia que tenían "perfumes chistosos" a cualquier hora, porque siempre olían a alcohol, normalazo. Tantas cosas que hoy en día son impensables. 

            Los cambios que hoy considero avances grandes en la ideología general, me dan a pensar también que no estamos exentos de estar cometiendo errores grandes de juicio ahora, que después vamos a ver como cosas gravísimas. Tal vez las cosas hoy consideramos correctas y bien hechas y que tal vez en veinte o cuarenta años serán abominaciones. El haber vivido tales cambios de pensamiento me hacen no cantar victoria, no dármelas de la muy-muy. Muy evolucionada y muy pensante. Seguramente estoy cometiendo sendas barbaridades.  ¿Cual será el parámetro para equivocarnos lo menos posible? Se me hace que el regirnos por el respeto a todos como seres humanos, al planeta, al Universo. A los valores de bien absoluto sin importar quien los predica: no dañar a otros, respetar que lo que otros quieren es seguramente lo mismo que yo quiero y necesito, que el amor siempre está por arriba de todo, que lo que hagas tiene consecuencias, que no dejes que otros arreglen lo que tu hiciste, que somos siempre más iguales que diferentes. Y como dicen por ahí, portarse bien como en el kínder: si llegas, saludas; si tiras, recoges; si ofendes, pides perdón; no pego, no corro, no grito, no empujo; cada quién tiene sus cosas, pero se comparte y toooodos pueden jugar. ¿A poco no?
¿Será?


domingo, 14 de abril de 2019

EL QUE ES PERICO...


           
   Cuando era chica, en casa de mi mamá trabajaba una mujer que yo creo que se educó con Torquemada. Sus remedios caseros eran terroríficos. Te curabas porque te curabas, aunque fuera por el miedo a repetir la dosis. Que tienes tos, un jitomate asado bien caliente en el pecho, cubierto con un “pañal” de franela. Que se te infectaron las orejas por los aretes, un tomate asado también bien caliente, que queme. No importa la quemadura de tercer grado, pero a que ya se te quitó la infección. Que tienes una perrilla, un chile verde ardiendo directo al ojo. No estoy cotorreando. Obviamente esta señora, que por cierto se llamaba Ángeles, y considerando que Lucifer fue un ángel, le sentaba el nombrecito como anillo al dedo, decía que a los pericos había que darles mucho chile para soltarles la lengua.

            Bueno, pues no se si fue el habanero que le fascina a Alarís, pero finalmente parece que ya, mi cerebro y mi lengua han decidido dejarse ir con el árabe y ya hablo con fluidez, si bien con un acento sospechosísimo. Quiero pensar que no voy a ser como el padre Welch y en cuarenta años seguir hablando raro, pero por lo menos: ya soy perico verde, aquí también. Y ya se me está desocupando el disco duro para volver a chapurrear italiano y francés que hablaba un poco, pero estuve bastante ajigolotonada y mientras que nunca dejé de entenderlos bien, hablarlos me costaba mucho trabajo, me venían a la mente las palabras en árabe.
            Las idas a la escuela por supuesto en algo habrán ayudado, pero no sentí que realmente progresara mucho, las aplicaciones en el celular, las lecturas, el ver Iftahya Simsim (Plaza Sésamo en árabe) mientras hago el quehacer, todo ayudó. Lo que más me sirvió en realidad fue jugar con los niños de mis cuñadas y mis amigas que me hablan hasta que me salen ampollas en las orejas e insisten hasta que entienda. La familia de Alarís que son encantadores, pero casi ninguno habla nada más que árabe también me han ayudado muchísimo. Sobre todo cuando voy de visita sin mi intérprete de cabecera. Cuando voy sin Alarís no me queda de otra más que tratar de hacerme entender y Ummi es lo más platicador del mundo y una nimiedad como el hecho de que no hablemos un idioma común, no la detiene. Me platica de todo y me lo repite hasta que entienda o crea que entendí. En Amman la gente es tan amable que me trata de hablar siempre en inglés, y luego con esta cara, pues no me ayuda. Debería de conseguirme una burqa. También me han ayudado mucho los nuevos “elementos” que tenemos en el negocio. Tuve que quitar a un chofer por apestoso. Le pedí por favor que lavara su ropa y se lavara los dientes y me dijo, así sin más que no. Entonces pues le tuve que decir que no podía trabajar con nosotros, por más que maneja muy bien y habla bien inglés. En temporada alta, estamos muy necesitados de gente y la gente que habla inglés ya tiene chamba. Total que contraté a un chavito joven, muy bueno para manejar, con muy buena actitud de servicio y presentación, que hizo un curso de español con buenas calificaciones, pero la verdad es que a la hora de la verdad no lo habla ni lo entiende, de corrido. Por tanto, cuando viajo con el, me tengo que entender con él en árabe si o si. O sea que mis viajes se han convertido en cursos intensivos y él, según el cliente que traigamos, está aprendiendo español e inglés a marchas forzadas, porque le ha tocado trabajar con americanos, ingleses y mexicanos. Otros dos choferes con el que trabajo a veces solo habla árabe, o sea que también me tocan lecciones. Se agradecen.

            En el Centro-Sur de Jordania hay un pueblito que se llama Dana. Está en el borde de un valle, del mismo nombre, que es una reserva ecológica. El pueblito es una cosa monísima. Una antigua aldea otomana de edificitos de adobe en medio de unos huertos de frutales regados por un manantial en medio desierto y bajo la sombra de unos prismas basálticos, restos de una erupción volcánica hace millones de años.  El valle,  tiene unas diferencias de altitud importantes que hacen que el ecosistema cambie mucho y entonces la flora y la fauna son diferentes a medida que bajas. Pasas de bosque templado a un ambiente semi-árido con hienas, íbex y algunos pájaros, y al final el ambiente es completamente desértico con solo algunos roedores, reptiles y una que otra ave rapaz. Hay muchos caminos para hacer senderismo e incluso se puede llegar hasta Petra desde ahí, con burros para llevar el equipaje y con guías locales que llevan tiendas y cuerdas para bajar a rappel en ciertos lugares. Una cosa espectacular para los aventureros atrabancados. Divago, como siempre. A lo que iba, es que ahí en Dana hay un hotelito bastante cuco, con vista al valle en el que trabaja Alí, el mejor intérprete que conozco. La cosa está en que Alí no habla ningún idioma. Es sordomudo.  Es la viva prueba de que el que es perico donde quiera es verde y que querer es poder.
Cuando abrieron el hotel, que pertenece a la Royal Society for the Conservation of Nature, una oficina del gobierno que se encarga de los parques nacionales, se apersonó a pedir trabajo. Me lo mandaron por las bibsis (las cocas, acá así les dicen, porque la Pepsi entró primero al país y la P y la E no existen en árabe), con el cuento de que como iban a darle empleo a un sordomudo. Porque Ali no quería ser camarero, el quería interactuar con la gente.
            Pues el no se dejó amilanar. Todos los días se apersonaba en el hotel bien temprano, muy lavadito y peinadito y se ofrecía a ayudar en lo que fuera. Pronto la gente del hotel se dio cuenta de que es un elementazo. No solo por lo entrón y servicial, sino porque al no poder hablar como todos, se da a entender impresionantemente bien, y no importa la nacionalidad de la gente, ni su idioma de origen. Ali se comunica perfecto a base de gestos caras y ciertos sonidos guturales, risas y “ojitos”. Es un encanto y te puede tener una hora partido de risa.
            En una ocasión llevé a unos mexicanos, uno de ellos cazador y gran fan de los animales. Traía una cámara de visión nocturna y la quería poner en la barranca para ver la fauna en la noche. Ali le dijo que el lo llevaba a ponerla. Salió el cazador. Pues, Ali lo mandó de regreso a por unos zapatos decentes, que porque se iba a desbarrancar con los flip-flops que traía. Total, fueron. Cuando regresaron, se acercó con la esposa del cazador y le dijo que estuviera abusada, que su señor había puesto la cámara hacia las regaderas del hotel (que todas son con pared de cristal para que te bañes viendo hacia el valle) para ver a las señoras encueradas. Nos moríamos de risa.
En otro viaje, me quedé en otro hotel mucho más sencillito en el pueblo. La gente de Dana es encantadora y es lindo convivir. Pues había una turista japonesa, que muy animada se había lanzado sola y su alma a Jordania sin hablar ni media palabra de otra cosa que no fuera japonés. No sabemos como llegó a Dana ni quien la trajo y quería hacer algo al día siguiente que nadie entendía. Le dije al dueño del hotel que me diera dos minutos y se alistara para dar una propina. Fui corriendo a por Ali y claro que se solucionó el lío. Vino y discurrió con la japonesa y todos entendimos que la señora quería caminar al día siguiente un par de horas, ir al Castillo de Shobak y luego ir a Petra. Y todo se organizó.
Hace unos pocos días, venía de Petra con una pareja de mexicanos y atravesamos el pueblo de Nueva Dana, la parte moderna que está sobre la carretera. Al pasar por el pueblito de pronto vi a un señor con cara conocida que venía de comprar pan. Como venía distraída, platicándole a mi gente, pensé que tendría el míster una cara muy común porque no conozco a nadie ahí. A los dos minutos me cayó el veinte que era Ali. Le quise llamar la atención para saludarlo, pero ya lo habíamos pasado y aunque le toque el claxon, pues no me iba a oír, ni de broma.
Igual me dio gusto verlo. Me recordó que si el puede, yo tengo que poder. !El que es perico donde quiera es verde!

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viernes, 29 de marzo de 2019

Lo Extraordinario en lo Ordinario


LO EXTRAORDINARIO EN LO ORDINARIO



Ayer tuve un día lleno de cosas extraordinarias, dentro de un día que cualquiera pudiera llamar “equis”. Sé que mi umbral de asombro es muchas veces bajito y me enloquezco con cosas que muchas personas ven como poco dignas de llamar su atención. Pienso que la vida se hace feliz así, buscando los pequeños y grandes detalles extraordinarios y no necesariamente en los gestos grandiosos.  Ayer se me juntaron los dos, sin quererlo. Vamos en orden, que si no, ni yo me entiendo.
            Llevaba un par de días medio de mal humor porque Alarís había tenido mucho trabajo sin mí, es la temporada más alta de turismo en Medio Oriente, y yo tenía mucho trabajo de oficina, pero había tenido poco trabajo de campo y me había quedado más bien guardada en la casa con mi computadora.

            Antes de ayer le dije que me iba a lanzar a caminar un pedazo del Jordan trail, que ahora en primavera está divino, y para estar lista y tenerlo fresco por si alguien qusiera que lo lleve. El Jordan Trail es un camino que va de Umm Qais, en la frontera con Siria, hasta Ajloun y se puede caminar en tres días. Yo no iba a hacerlo todo, por supuesto, solo un pedacito de un par de horas en el bosque de encinos cerca de Ajloun, un castillo cruzado que está muy cerquita de Amman, donde vive tu charra. Haz de cuenta que fuera a ir a caminar a La Pila desde México, o a La Marquesa.  Rápidamente paró la oreja como perro de cacería y me dijo: ¿Cómo? Vamos juntos. Le dije, no, me dijiste que tenías cosas que hacer y yo no tengo ganas de seguir guardada en la casa.  Rápidamente se entusiasmó. Tenía trabajo muy temprano, tenía que llevar a unos ingleses del Mar Muerto al aeropuerto, volvió, desayunó como pelón de hospicio y partimos, yo creí que a Ajloun. De salida me dijo, está mejor hacer otra parte del camino, está más bonita. Yo pensé, OK; total, a Ajloun sé llegar perfecto y me gusta conocer nuevos lugares.  Fuimos a un parque ecológico que se llama Sharhabil Bin Hassneh y está al ladito del cruce de frontera norte con Israel. Hay tres puntos donde puedes cruzar la frontera entre Jordania e Israel: en el Norte, en el Sur y a la altura de Jerusalén y Ammán. Este es por mucho el punto más bonito, el cruce fronterizo mejor, pero si está más lejos de todo.
Bueno, total que de repente, por el camino le digo a Alarís: Para, para. ¿Poooor? Las flores! El iris negro!

            Has de saber que la flor nacional de Jordania es el iris negro. Es una flor que crece silvestre solamente en Jordania y Siria, muy bonita y elegante y solamente florea en primavera en ciertos lugares, en el valle del Jordán, en la zona de Iraq al Amir, en Karak.  Si no estás abusado no l a ves y ya perdiste tu oportunidad hasta el año que entra. Hete aquí que había un macizo de iris al lado de la carretera junto a un changarrito de lámina donde vendían café, que son muy comunes acá en mi tierra. Nos paramos y le preguntamos al hombrecito si le importaba que le tomáramos unas fotos a sus flores. Nos dijo que faltaba más, nos preparó café (que para ser su oficio, le quedó bastante pinza) y nos regaló dos bulbos de iris, que nos llevamos felicísimos y espero poder mantener vivos en mi casa.
            Primer hecho extraordinario, haber encontrado el primer macizo de iris en flor y todavía de pilón llevarme dos flores vivas.
            Llegamos al eco-parque, hablamos con  la gente de ahí para ver como está la jugada cuando traes gente, que opciones de caminatas hay, escogimos hacer la más larga, de 4 horas para conocer, apalabramos un guía, Alarís se fue a cambiar porque venía vestido muy cuco. Yo ya venía en traje de carácter con hiking boots, pantalón de explorador, mi consabida gorrota y todo el kit. Mientras el se cambiaba yo me quedé en una zona con unas mesas de picnic y como lo mío es la curiosidad me puse a ver a un grupo de gente muy rara que había ahí. Había un fotógrafo, vestido muy “de ciudad”, unos señores muy trajeados, con una señora también muy elegante, un  juez de la corte sharia, un señor con una abbaya elegantísima de seda, un señor italiano panzón y fachosón, con coleta de caballo, desfajado y sin calcetines, pero al que todos le rendían y que traía una intérprete porque todos los demás hablaban árabe, la señora elegante y los trajeados, algo de inglés y la intérprete le traducía de inglés a italiano. Oí que le agradecían mucho y que mañana iba para Petra, que le decían nos vemos luego.... Me pareció rarísimo. ¿Un director de documentales? ¿Un inversionista en algún asunto ambiental? Me encanta hacerme historias en la cabeza y como medio entiendo todos los idiomas que hablaban pues oí todo el cuento, pero sin antecedentes.

            Total, llegó Alarís, llegó el guía, llegó un chofer con flamante pick-up que nos iba a llevar primero a casa del guía a por sus tiliches y luego nos iba a dejar a donde el aire da la vuelta para empezar a caminar. El guía y el chofer solo hablaban árabe. En mi tropezado árabe les comenté lo raro del personaje italiano y su corte de admiradores y ellos me platicaron lo que estaba pasando.
            Cuántas películas de superhéroes no he visto en la vida: Ironman, Superman, el Hombre Araña. Pues esté barrigón coletudo era un superhéroe de verdad. Resulta que es un pescador italiano que vio como se hundía un barco lleno de sirios que venían huyendo de la guerra, con 500 personas a bordo, pues el solito, con su barca, sacó a todos los que pudo y los llevó a tierra. No pudo con todos. Fue una tragedia y se ahogó mucha gente, pero este señor salvó a 47 personas y les dio una oportunidad. El pueblo Sirio le estaba haciendo un homenaje de agradecimiento. Lo que no entiendo de ninguna manera es porqué ahí. El lugar es precioso, pero muy sencillito. Está muy cerca de la frontera Siria, del campamento de refugiados de AlZatari, y probablemente había ido allá primero, a lo mejor iba a pasar el día en Israel, no lo sé, no sé cual era la dinámica o porqué estaban precisamente en ese lugar, no era el sitio como para una ceremonia así, o para una cita de ese tipo, pero pues la casualidad quiso que yo lo viera.
            Segundo hecho extraordinario.

            Luego fuimos a la casa del guía, se bajó de la pick up, trajo una mochilita donde metió su agua y su manzana, se calzó una gorra y nos dejaron en un camino en la montaña. Eso es lo más extraordinario de todo. Las montañas de esa zona en esta época están cubiertas de trigo, de garbanzos,  de amapolas, de margaritas, de manzanilla. Es una verdadera belleza. Caminamos como una hora y de pronto el guía empezó a gritar “Ayman! Ayman! Mata a un animal, tenemos invitados!”   Como si viniera con el hijo pródigo y hubiera que matar al ternero cebado. Se nos acercó su hijo Ayman, que andaba pastoreando ovejas y cabras por ahí, con una tetera. Y entonces dijo, si no Ayman, Raed! Raed! Otro pastor andaba por ahí. Tomamos un té con ellos. Hicimos fotos con drone, espantando a las borregas y maravillando a los pastores a la sombra de un avellano. Los pastores por acá siempre tienen burros y el burro es “el jefe” del rebaño, a donde va el burro, van todas las ovejas. Esto lo logran porque cuando destetan a los borreguitos les dan de comer siempre debajo de un burro. Como no son animalitos muy brillantes, creen entonces que el burro es su mamá, y lo siguen a todos lados. Le ponen al burro un cencerro y santas pascuas. El burro les lleva el agua, la comida y para acabarla, les cuida las borregas. Si son muchas, a lo mejor traen uno o dos perros para ayudar a arrearlas, si no, así nada más. Seguimos y pasamos por una granja de peces. Si. En el norte del valle del Jordán, una granja de peces, parecidos a las mojarras en unas alberquitas divididos por tamaños y rodeadas de varios perros para cuidar, que mucho no cuidarán porque estaban encadenados, pobrecitos.

            Me encontré un costal vacío y empecé con mi maña de recoger basura. El guía me veía como si estuviera loca, pero al rato ya andaba como yo, recogiendo si encontraba bolsas de papas y botellas de agua. Mientras más cerca estás de donde hay gente, más mugre encuentras. Me da mucho coraje. Pasamos junto a una gran tienda beduina. Los beduinos son grupos de gente nómada, dedicada al pastoreo que se extienden desde Siria hasta Arabia y se han movido hasta el Norte de África y hablan un dialecto conocido como bedawi.  Viven de los animales de pastoreo y de las estaciones, y les gusta moverse siguiendo los ciclos naturales. El guía nos dijo que quería saludar, que si queríamos tomar café con ellos. ¿Porqué no? Había una gran tienda hechiza, un corral lleno de borregos, dos tanquecitos de agua afuera y “pasamos”. La tienda estaba sostenida por palos y cuerdas, sobre unas esteras y alfombras pero abierta. O sea que pasar era agacharte bajo los extremos de la lona, quitarte los zapatos y pasar a la “sala”, una alfombra con unos cojines para recostarse como le gusta a la gente de aquí. La tienda tenía un librero con una tele, “neta”, funcionando. Yo creo que estaban colgados de la luz de la calle, que estaba más o menos cerca. Había una lona dividiendo otra parte de la tienda, supongo la cocina, y el sitio de las mujeres, que nunca vimos, pero se oían niños chiquitos, y un par de niños iban y venían. Nos ofrecieron café al estilo de acá: café árabe en un termo, con la misma taza para todos. Ni hablar, no era cosa de hacer la grosería y pues tomé babas ajenas al parejo. Platicamos muy a gusto, de todo y de nada, nos dieron también un té de manzanilla silvestre muy rico, nos invitaron a volver cuando quisiéramos (falta ver cuánto tiempo van a estar ahí), nos dieron su teléfono, de pronto uno desapareció y volvió muy elegante con un dishdash muy planchado y pidió una foto. Antes traía unos pants y una playera, se puso guapetón para la foto, muy simpático.

            La sencillez de esta gente, su hospitalidad y su gran generosidad es otro hecho extraordinario.
            Seguimos caminando, pasamos frente al puesto fronterizo, vimos un autobús abandonado en un trigal, llegamos a un pueblito rodeado de limoneros- donde pudimos tirar el costal lleno de basura- y al final el mismo hombrecito de la pick up nos recogió para devolvernos al eco-parque.  Agradecimos, nos lavamos las manos y nos regresamos volados y hambreados a Amman, porque no habíamos comido y nos había hablado un amigo de Alarís que está casado con una mujer sueca, de padre tunecino, para ir a cenar juntos, porque el papá estaba de visita.

Nos bañamos en fa, nos pusimos presentables y nos fuimos a un restaurant grande y muy típico donde a Alarís lo reciben como jefe de Estado. Nos dieron la mejor mesa, nos atendieron súper, lo pasamos muy bien con los amigos. Quedé de llevar a esta niña a cenar sushi, que le encanta, pero su marido detesta, quedó de hacerme un plug-in en sueco para mi página, quedamos de salir a caminar en la aldea, pues va todos los fines de semana y no termina de hallarse, a pesar de que habla árabe perfecto. Me encontré con otra amiga, sin buscarla.

            Al final, me fui a dormir con la cabeza llena de imágenes preciosas, el corazón crecido por haber visto gente tan valiosa como el italiano y tan generosa como los beduinos, con una nueva amiga y  con una maceta llena de las flores que representan la primavera en mi país. No me fue nada mal.

Sorpresas y Regalos

      Entre las cosas que me ha regalado esta vida, es tener relación con mucha gente por temas de trabajo y entre esas gentes, hay varias c...