miércoles, 15 de enero de 2025

El Ridículum

 Cualquiera que por casualidad lea esto y tenga alguna injerencia en la programación académica de alguna escuela, haga favor, por vida suyita, de tomarlo en cuenta. 



Estaba el otro día planchando o intentando planchar y estaba pensando como carambas no aprendí nunca a hacerlo bien.  Y ahora, a 8 años de vivir sola, sigo haciéndolo fatal porque nunca me he dado el tiempo de aprenderlo bien.  O a lo mejor, de verdad hay maderas que no agarran barniz. La suerte enorme que tengo es que Alarís lo hace muy bien, y cuando le da insomnio, además de levantarse a comer cacahuates, le da por planchar. Entonces todavía yo de vaga y mal hecha, me despierto y veo una torre de ropa planchada.  Que mas es posible? 

Cuando fui al colegio menté muchísimas madres porque me enseñaron mecanografía, diciendo que si yo no iba a ser secretaria para qué demonios quería escribir a máquina a velocidades vertiginosas y sin ver. Pues hete aquí que esa ha sido una herramienta que me ha servido muchísimo en la vida. Desde hacerme un elemento valioso en un equipo en la universidad porque si yo escribía, terminábamos antes, hasta hacer traducciones de cientos de páginas al vuelo, escribir programas de viajes igual y muchísimas cosas.  Es algo que me enseñaron tan bien, que me sale en automático y de hecho puedo escribir whatsapps desde un teclado muchísimo más rápido que desde un teléfono y escribir así mucho mejor, y por supuesto muchísimo más legible que cuando escribo a mano, que por pensar más rápido de lo que escribo, lo que resulta es incomprensible, a veces hasta para mí misma. 

A cocinar y a coser, tejer si aprendí. No porque me enseñaran en el colegio sino porque la primera me interesó y me gustaba, las otras porque me enseñaron gentes muy queridas y que lo hacían muy bien. No es que sepa yo hacer un vestido desde cero, pero muy dignamente puedo coser botones, subir dobladillos, bordar nombres, componer alguna cosa, hacer zurcidos para tapar hoyitos,  tejer cosas básicas y si eso, seguir instrucciones para hacer cosas más complejas. Creo que es básico que todo el mundo sepa por lo menos pegar un botón, enhebrar una aguja y hacer un arreglo de emergencia. Cuantas veces en un viaje no se te rompe un dobladillo, en una boda un zipper de un vestido y hay que ver como compones. No llego al extremo de la tía Alilí que hizo que sus hijos hombres aprendieran a tejer para una emergencia. No veo en que caso viene un meteorito hacia la tierra y uno teje en fa una bufanda de punto de arroz y salva el asunto....

Por otro lado, en mi ranga vida he necesitado balancear una ecuación por el método redox y mira que trabajé en un laboratorio, ni encontrar la tangente de una curva. Nunca, never.

En cambio las cosas básicas del día a día, las que todos y todas vamos a necesitar en algún momento, nadie me las enseñó y creo que serían valiosísimas. Las escuelas te deberían de enseñar a manejar y a resolver las emergencias básicas de tráfico como cambiar una llanta, poner gasolina al coche, etc.  En las clases de "Civismo" en vez de aprenderte como perico los 28 primeros artículos de la constitución , sería muy bueno aprender a conducirse como persona, que suena como algo básico pero cuánta gente no se porta como burro así sin más nada. No solo hablo de etiqueta, sino del simple trato cívico que uno debe de tener en todas las circunstancias de una vida normal. Como plaza Sésamo: en la oficina, en el aeropuerto, en la oficina gubernamental, cuando maneja, cuando se estaciona.... Como contratar y liquidar a un empleado.  Como obtener y administrar una cuenta de banco y una tarjeta de crédito, una hipoteca, como navegar la burocracia del día a dia:  contratación de servicios, cancelación de los mismos, etc. Creo que eso es muchísimo más útil  que hacer modelos de plastilina de una mano o cientos de láminas de dibujo con líneas paralelas a dos milímetros una de otra.....  En vez de problemas complejos de física - que si hombre, te enseñan a pensar y tal - saber cambiar fusibles y focos, manejar dignamente un taladro y clavo y martillo no estaría de más, la verdad. 

He visto mamás de mis amigas y sus contemporáneas que se divorcian o se quedan viudas y no saben hacer absolutamente NADA porque todo lo hacía el hombre o su secre. No saben pagar el gas, la luz, sus tarjetas, sus seguros. Se meten en unos líos de deudas terribles porque como el hombre les pagaba la tarjeta, creen que es mágico o algo en lo que no se debe de pensar y cuando van a ver los hijos, deben millones en intereses. 

Esas habilidades seguro, seguro si te van a venir bien en la vida, y cuando demonios vas a tener que calcular la velocidad a la que cae en tiro parabólico una manzana desde la torre de Pisa? Digo yo. 

No están de acuerdo? Creo que el sistema educativo en nuestro país, o por lo menos el que a mi me tocó, estaba muy poco balanceado para la vida real. Aprendí el alfabeto griego, que por supuesto ya olvidé. En Lógica, Ética y Filosofía gasté tres años llenándome la cabeza de teorías de distintas corrientes de pensamiento, aprendí todos los huesos, órganos y músculos del cuerpo humano, la célula y sus vericuetos, que si no te dedicas a eso, cuando vas a necesitar distinguir un liposoma de un aparato de Golgi.  En la Universidad estudié 5 años de Licenciatura, 3 de Maestría y 2 de Doctorado y si, aprendí a pensar muy bien, a hacer muchos amigos, pero aprendí muchas cosas inútiles y las que si usé en la vida laboral fueron contadas y muchas las tuve que aprender sobre la marcha. El llevar dos materias de Administración y una de Economía, solo fueron teorías que no me sirvieron para aprender a manejar el presupuesto de mi casa, ni de mi negocio. Eso lo aprendí a fuerza de ensayo y error, así como otras muchísimas cosas que si me han sido indispensables. Si tomamos en cuenta que fui a la escuela un total de 26 años (no manches!!!!), creo que los pudiera haber aprovechado mejor . En lugar de aprender a tirar con bala y con disco, a hacer monitos de plastilina y a resolver problemas de física completamente incomprensibles e irreales, y a sacar el seno y el coseno de un ángulo, hubiera estado padre aprender algo de economía doméstica, de contabilidad básica y de civismo real, primeros auxilios en lugar de anatomía dura. O no se si soy yo que soy más de cosas prácticas que abstractas.  No te hace más culto, ni más fino el saber solo cosas teóricas elevadas que no sirven en la realidad que saber conducirte en el día a día. No digo que la cultura general esté de más, para nada. Creo que nada sobra, pero si también que hay que administrar bien el tiempo y las capacidades y no llenarse los días y el disco duro de la cabeza con pura cosa inútil que no deja espacio para lo que si funciona. Mi maestra de matemáticas de muchos años, cuando nos le poníamos locas, decía que aprender álgebra o cálculo diferencial aunque no vayas a ser ingeniero, te hace hacer conexiones neuronales y es como gimnasia mental. Vaya y pase, y es hasta entretenido. Leer me parece indispensable y eso sí , te amplia el vocabulario, te expande la imaginación y la creatividad y te mejora la ortografía. La geografía que yo estudié es en su mayoría obsoleta. Mis hermanos no me creían cuando ellos iban en secundaria y me preguntaban por la capital de Latvia y yo les decía que eso no existía cuando yo fui a la escuela. Pero es verdad. No existía, era la URSS y la capital era Moscú y tan tan .  Eso igual te queda algo de cultura general para no ir por la vida como gringo , que a esos si les enseñan economía doméstica y talleres, pero no saben donde está México aunque sea su vecino. Eso es pasarse muchísimo para el otro lado.  Algún balance debe de haber. Ni tanto para un lado ni tan poco para el otro. 


Será que me da por carajear nadamás porque debería de planchar y no puedo ? 

domingo, 5 de enero de 2025

Qué alegre!

 




La gente en México cree que viajar es solo salir del país y prefieren muchas veces ir a Estados Unidos a Target y Walmart  o ir a algún sitio lejos a ver cultura, olvidando lo que tenemos en nuestro país o muy cerca. 





A mi me encanta enseñarle y presumirle mi país a Alarís y he tenido la verdad poco chance, porque o venimos de puras prisas a algún evento y vemos poquito y además hay que administrar el tiempo, o bien, vengo yo sola porque dice el hombre que me quiere dejar disfrutar a mi gente y mis cosas sin llevarlo como mochila. La verdad, si a mi me preguntas prefiero que si venga, pero entiendo que tiene cosas que hacer, sale carísimo venir y muchas veces no entiende nada cuando estoy en pura cotorriza con mi gente. Cada vez entiende más y ya tiene su propia relación con gente por acá  o sea que lo pasa bien y espero tenerlo más seguido en suelo Azteca. 



Conoce ya más que muchos mexicanos: San Luis, Querétaro, Guanajuato, Hidalgo, Tlaxcala, Edo-Mex, mucho del Defectuoso y anexas, Puebla, Oaxaca, Yucatán y Quintana Roo. Esta vez que vinimos a México teníamos en la mira a Chiapas. Uno, porque yo fui hace años con mis hijos y amigos de ellos y me fascinó. Se lo había contado como uno de mis grandes favoritos, y creo que es de los sitios a los que si se puede ir hoy en día en México. Además, tuvimos el gustazo y la enorme suerte de conocer a unas señoras de Chiapas a las que acompañamos a conocer Barcelona y les decimos nuestras tías de Chiapas porque si bien las vimos un solo día, nos escribimos con ellas seguido y les tenemos mucho cariño. Ya con eso entre ceja y oreja, coincidió que nos han pedido mucho viajes a Centro América recientemente, y no conocemos. Vimos un documental sobre Guatemala y hemos tenido varios clientes Guates y todos son gente lindísima, entonces, pues también le traíamos ganas.  Hicimos varios cálculos difíciles para cuadrar fechas y organizar compromisos y lo logramos . 




Aún cuando Chiapas y Guatemala colindan y son muy parecidos, nos salía más complicado, tardado y caro ir y volver por tierra que volar de vuelta a CDMX y volver a volar a Guate y entonces así lo hicimos, aprovechando para pasar año nuevo en México. 

Cuando fui a Chiapas solo fui al lado occidental porque no me dieron los días para llegar hasta el lado más cercano al Golfo. Ahora, como iba solo con mi cómplice de aventuras y no tenía que arrear adolescentes, que si bien fueron jaladores y contentos, necesitan dormir más y se saturan de sitios arqueológicos y carreteras, si nos dio tiempo de ver de todo. 





Palenque está impresionante. Habíamos visto en el Museo Nacional de Antropología la expo de la tumba de Pakal, pero ver el lugar en físico, rodeado de la selva, con las enormes ceibas y hules, los saraguatos de música de fondo, y la amabilidad de la gente local, no tiene comparación. Llevamos un guía bastante ducho, que nos explicó de todo.  Los moscos hicieron con nosotros lo que quisieron. No fuimos listos y no trajimos un veneno marca diablo, sino que compramos ahí una chiva naturista, de citronela que los mosquitos ven como aderezo de ensalada, porque nos comieron aún a través de la ropa.  






Visitamos también Yaxchilán y Bonampak. Vimos a los Lacandones en la selva, vimos las estelas, los templos y fuimos en lancha por el Usumacinta que tanto me hicieron dibujar en la primaria. 

Vimos las cascadas de Mi-sol-ha en donde casi me muero de risa porque una señora le dijo a Alarís: oiga Jóv... digo, Señor! Me lo traje de bajada todo el día con que ya no le pueden decir jóven con cara seria.  Nos seguimos a Agua Azul en donde caímos en la trampa de un Tzeltal industrioso que nos dijo que nos iba a llevar a nadar a unos sitios especiales. Puro cuento, nos llevó a donde bien podíamos ir solos, pero estuvo cotorro porque nos compartió un columpio donde había varios niños mayitas que nos hicieron carcajearnos mientras nos demostraban como tirarnos como tarzán. 





Fuimos a Comitán que es un sitio donde los turistas casi no van, dicen los locales que van los Guatemaltecos de compras a un Liverpool porque hoy día el Quetzal es mucho más fuerte que el peso. Nos gustó la ciudad, con su típico zócalo, hasta el cepillo de luces navideñas. Comimos elotes por la calle, helados. Dormimos en un hotelito mono, tomamos un café delicioso. 

De ahí ya me tocaron sitios repes, es decir, que ya conocía. No por eso menos bonitos.




De las miles de cascadas, lagos y lagunas que hay en Chiapas, vimos además el Chiflón, que son unas cascadas altísimas que bajan un cerro en varios brincos más y menos largos y te puedes tirar por unas tirolesas en distintos tramos. Subimos hasta arriba como cabras, corriendo porque el chofer nos dio poco tiempo- y ya arriba, Alarís me dijo, mira no siempre estamos acá o sea que nos espere, vamos a sentarnos a sentir solamente. Padrísimo. Fuimos a los lagos de Montebello que ya había yo visto con mis niños solo uno. Esta vez vimos cinco, incluyendo uno que tiene un cable colgado a la mitad porque mitad está en México y Mitad en Guatemala. Pisamos suelo Guatemalteco de una vez, pero increíblemente, fue más fácil no seguir por ahí ni por las otras fronteras porque entre el narco, la burocracia y los migrantes, los cruces son un lío. 



San Cristobal de las Casas estaba que no cabía una persona más. Llenísimo todo, pero siempre es bonito. El zócalo lleno de artesanía, los andadores llenos de tiendas y de hippies, Santo Domingo y su mercado, el arco del Carmen. Muy cerca de San Cris hay poblaciones indígenas que vale muchísimo la pena conocer: San Juan Chamula y Zinacatán. Cuando fuí con mis hijos a Chamula entramos a la iglesia y viendo los rituales que unen lo cristiano y lo pagano, les dije a mis hijos: si no quieren ver como matan a ese gallo, volteen para allá. Me dijeron, con ojos de huevo, que soy una cuentera. Tres, dos, uno y: Ma! le retorcieron el pescuezo al gallo ! Pues se los dije ! Ya no sabía si carcajearme o que. Alarís iba aleccionadísimo pero en vez de eso, por ser el 30 de diciembre, nos tocó ver los cambios de mayordomos y un mercado llenísimo donde se vendían trajes típicos, pirotécnia, ingredientes para la cena de fin de año y las ofrendas. La iglesia estaba a reventar de procesiones con el mayordomo entrante y saliente de cada cofradía con toda su comitiva, sus esposas, sus veladoras. Fue una experiencia distinta y muy interesante. En Zinacatán fuimos a una de las tantas casas donde se hacen textiles con telar de cintura. También tenían montada una cocina tradicional donde nos invitaron unas tortillas recién hechas y un ponche- que es muy diferente que el de CDMX, clarito, con piña, sin cañas ni tropiezos grandes sino con fruta picadita y el que quiera le puede echar piquete con pox, el aguardiente local. 



Teníamos ganas de ver a las tías de Chiapas pero no pudo ser. Los horarios de los vuelos nos tocaron bastante tempranones y tuvimos que salir volados de San Cris, muy temprano para llegar al vuelo y poder pasar al Cañón del Sumidero, y ya no pasamos a Tuxtla.  La buena fue que fuimos de los primeros en entrar al cañón y nos tocó entonces como si hubieran puesto a los animales a actuar: cocodrilos enormes, pelícanos, zopilotes, cormoranes, monos arañas, vimos de todo, espectacular. 




 Chiapas es una mezcla impresionante de herencia cultural, artesanía preciosa y muy variada, pueblos mayas diferentes con distintas lenguas y tradiciones, ruinas impresionantes, belleza natural de todos tipos, con cañones, selvas, bosques de pinos, pantanos. Suelos ricos para la agricultura, comida que yo recordaba como equis, pero tienen cosas buenísimas, hasta petróleo e hidroeléctricas tienen..... peeeero tienen también a los rateros más grandes que se han dedicado a saquear a este pueblo sin cesar y los tienen en el más completo abandono con carreteras malísimas, salud pésima, educación casi nula y tienen toda la razón y más para protestar. Que protesten, vivan los zapatistas y ojalá y se tome conciencia de el atropello de que son objeto los pueblos indígenas, que son tan mexicanos como el que más. Por un lado me da muchísimo orgullo enseñar lo bonito que es mi México, y lo linda que es la gente, por otro me da vergüenza que esta gente viva como vive y que los mexicanos lo solapemos.  Ve a Chiapas si no conoces. Es precioso. Déjales dinero, ayúdales dándoles trabajo y te vas a llevar a cambio muchísimo más porque de verdad es un paraíso lo que hay ahí. 

En cuanto a los servicios, siendo que nos dedicamos a los viajes, bien podíamos haberlo hecho solos pero decidí pedírselo al amigo agente local que me había organizado el viaje hace muchos años, por decencia. Se me hizo gacho brincármelo. Fue un gravísimo error.  Habíamos contratado servicios privados y le dije que los hoteles no tenían que ser lujosos, que no somos nada melindrosos, con que fuera limpio y digno. Un día nos mandaron en un autobús infame con mucha gente, que estuvo en parte divertido, pero el bus incomodísimo y sobre todo, ese no era el plan. Otro día, el día que el chofer nos correteó, fue también porque traía más gente, no nos cumplió con las tirolesas que teníamos contratadas y pagadas y no fue el dinero, fue que no nos dio tiempo de hacer lo que queríamos. Los hoteles, de mal en peor. El último de plano lo cancelamos y nos cambiamos a otro por nuestra cuenta que si nos gustó. Cuando le dije: oye, que pasó, no era así la cosa, me da pena molestarte, pero fíjate que tal y cual... todavía me regañó, me dijo que su encargada en Chiapas era una pen... sadora, y medio me gritoneó. Increíble. Yo tan orgullosa de la amabilidad mexicana y del servicio de mi tierra y no estuvo nada padre la cosa. Valiosa lección. Nunca más. Nada más de pensar en mandar al tipo de gente que son mis clientes y que les vaya como me fue a mi, me quiero morir.  Lo bueno es que Alarís y yo somos bastante todoterreno y no nos amargamos.  Por eso también nos gusta siempre probar las cosas nosotros mismos y es importante hacerlo seguido porque este señor me hizo a mi  un viaje hace 12 años  y muy bien, le pedí un viaje a Yucatán hace como 7 años cuando llevé a Alarís y muy bien pero ahora si se la voló. Y si le he mandado gente. Me lleva. 

Volvimos a México a pasar año nuevo, con la suerte de que una de mis hermanas vino de sorpresa con una de las sobrinas y tuvimos ese regalo. 

Al día siguiente nos fuimos a Guatemala, sin saber si la experiencia iba a ser igual agridulce. La salida de México tropezada, no se si por ser día primero, cuando toda la gente anda creda. En seguridad en el AICM había una señora  que le dio una cotorriza a Alarís, le dijo hermoso, que tuviera contenta a la hermosa, que si anduvo tomando ayer, que que onda con el pasaporte Hermoso, que que nombre tan raro pero hermoso, nos moríamos de risa. Al entrar a la terminal dos, no vi para donde pasar migración, e íbamos a salir del país. Ya cuando apareció la gente de la aerolínea, pregunté y me dijo la señorita que si el hombre es extranjero si tenía que ir al módulo de migración que resulta que es un escritorio pedorrísimo junto al duty free. Pues ahí vamos y que si la residencia y la entrada y no se que y que si yo de donde, no yo Azteca oiga, no me ve el nopal en la frente, ah pues usted así sale sin más. Ok. Volvemos y cuando llaman al vuelo dicen que toda la gente necesita un QR para hacienda para entrar a Guatemala. Todos los turistas queriendo buscar wifi para llenar la formita. Un desmadre. Total ya todos con papelitos en orden, formas migratorias y demás, dicen que torre de control informa que o salimos en 20 minutos o esperamos dos horas, entonces todos los pasajeros corriendo ajigolotonados a subirnos, dejando maletas de mano para más rápido y nos fuimos. 






La pista del aeropuerto de La Aurora es cortita, entre volcanes por lo que los aviones aceleran y se dejan caer como sapos en pantano y luego clavan los frenos. Muy Jumanji el asunto, pero así tiene que ser.  El aeropuerto es chiquito, como el país, y está bastante mal organizado. Es mi única queja de Guatemala. Los aeropuertos y aviones. Pero ahí voy.  Teníamos un vuelo de conexión a Flores para empezar con el Tikal, el sitio arqueológico Maya más importante de Mesoamérica y por supuesto de Guatemala. Había que pasar migración. Alarís necesita visa hasta para ir al baño. Si la embajada de México en Ammán es completamente inútil y solo sirve para hacer fiestas, la de Guatemala ni siquiera disimula que hace algo. Cuando preguntó en el consulado por la visa le dijeron uuum está difícil. Dijo, soy residente de México y voy a entrar desde México. Ah, pues pida la visa allá, más fácil. Hicimos la cita en México, hubo que llevar algunos papelotes por supuesto pero fue un asunto de 20 minutos y salió con su flamante visa. Al llegar a Cd de Guatemala en migración lo mandaron a una oficinita especial donde cotejaron el número de visa con quien sabe que cosa en la computadora, apuntaron en un papelito y volvimos con el vista que muy amable nos selló y nos dejó entrar.  Recogimos las maletas de mano que habíamos checado y como el vuelo a Flores era con otra aerolínea, Tag, la de Guate, pues había que salir.  Había un sitio para cambiar moneda, antes de salir de la terminal que por supuesto daba un tipo de cambio podrido, queriendo verle la cara al turista. Pasamos. Saliendo hay una oficina de un banco normal y ahí el cambio si estaba bueno, cambiamos unos dolaritos y nos volvimos a meter, al cabo ya estábamos documentados.  Segundo punto extraño del aeropuerto es que para ir a las salas hay un letrerote de VUELOS INTERNACIONALES y no dice nada de nacionales. Preguntas y te ven como si estuvieras loco. Que es para el mismo lugar pero luego para la derecha. Ah, pues para saber. Pasas seguridad y entras a una sala donde no hay NADA. Pocas sillas, un baño y una máquina de refrescos y tan tan. Nos dio hambre y el vuelo era tres horas después y venía una hora y media tarde o sea que tiempo había. Vamos para afuera y la señorita de seguridad dice: por que motivo se salen? Porque tenemos tiempo y hambre. Ah si es así, no tenga pena. Ah que caray.  Hay UN changarro de cosas de comer en el aeropuerto. " Oiga señorita, algo que no tenga cerdo?". Déjeme preguntar.  Achis.  Nos dice: el pollo especial , un sándwich de pollo con guacamol. Ah está bueno. Con coca? Uno con coca y uno con agua. Un brownie? No. Ah es que si no no es combo y va a estar difícil.... tamadre, deme el brownie pues.  Como que se les brincaba la cadena a las chavas que medían como uno treinta y tenían una caja de refrescos para subirse y alcanzar el mostrador. 



Volvimos a la sala. Empezaron con una danza de que dentro de media hora a ver si la temperatura sube un grado y entonces podemos despegar con todas las maletas, si no tenemos que quitar unas maletas grandes..... Salimos tardísimo. Llegamos tardísimo pero nos estaban esperando con un como autobusito eléctrico abierto, como un carrito de golf grandote y nos llevaron al hotel. El chofer nos dijo, ahí siga a esos gringos. Pues entramos siguiéndolos y dimos un vueltón por los jardines muy lindos pero nada de recepción. Finalmente encontramos un restaurante y un mesero nos llevó a la recepción que ya estaban bastante dormidos.  Los cuartos decentes, monos, pero es muy común en Guatemala los cuartos con dos camas grandes para meter familias.  Salimos a dar la vuelta, pero como los de la recepción no cooperaron no supimos ni para donde jalar, compramos unos jugos y unas papas y nos fuimos a dormir. 

En la mañana, desayunamos en el  hotel, con vista al lago de Flores, un desayuno riquísimo, la gente muy amable y la vista preciosa. Pasó por nosotros un guía/chofer buenísimo y nos fuimos al parque nacional del Tikal, cruzando la selva. Impresionante. Obviamente no están descubiertas todas las ruinas, solo una parte chiquita. Con eso, está para irse para atrás.  Varios templos sobre pirámides empinadísimas, juego de pelota por supuesto, palacios y todo en una selva con tucanes, jaguares (difícil verlos), pavos ocelados, garzas, ardillas. Comimos ahí mismo-rico, subimos a todas las pirámides que se puede y después fuimos a Flores, dejando nuestras maletas en la oficina del operador, muy limpia, con hasta regaderas por si te quieres bañar, bicis, kayaks, wifi y salas de trabajo... dejamos ahí las cosas y nos fuimos a dar la vuelta por la isla de Flores, llena de colores, de calles empedradas, de muelles, de tiendas de artesanía. Un sitio de lo más lindo.  Nos fuimos de nuevo al aeropuerto, otra pesadilla. El vuelo que originalmente era a las 17.30 lo movieron a las 19.15 y al llegar al aeropuerto dijeron que tenía por lo menos una hora de retraso. Nos fuimos a bobear enfrente a una mega ferretería y un super.  La seguridad del aeropuerto increíblemente inepta. No nos dejaron pasar una cinta antiderrapante que compramos en la ferretería, me salí a dejarla en la maleta de mano- que por supuesto hay que documentar porque Tag vuela unas mugreras de avionetas de hélices donde no cabe nada en cabina. Pues ahí voy y cuando quiero volver a entrar, sin hacer cola detrás de veinte gringos, la doña de la máquina de rayos equis le grita al señor que me dejó pasar que porque van a pasar por rayos equis todo el equipaje del vuelo de Avianca que va a Guate y de ahí a Bogotá. Ah que caray! No tienen otra máquina para las maletas, entonces tu charra y un montón de gringos ahí un ratoote hasta que pasaron todas las maletas. Ya paso y me hacen otra vez quitarme los lentes, poner mi chamarra que tuve que sacar de la maleta para que cupieran las cintas de Alarís... cero feliz el chiste. 



Cuando me pongo de malas, me enracho y jalo mala vibra yo creo. Decidí comprar un agua y la familia del terror estaba ahí. Una niñita pelirroja, con cara de muñeca y su hermanito estaban bobeando los refris de bebidas, tiraron todo y dejaron el refri abierto. Cuando el papá les llamó la atención no lo pelaron. Me fui con mi agua a la caja y claro que la señora que estaba frente a mi, pagando era la mamá de los engendros del demonio, le trajeron lo que no tiraron, la señora malmodeó a las empleadas, uno de los hijos me tosió en el brazo con baba y todo y ni perdón pidió y yo rogando que fueran a Colombia. Claro que no! Por supuesto iban en Tag a Guate, dos filas atrás de mi. Me lleva. 

Salimos super tarde, llegamos super tarde y esa noche nos íbamos a dormir en Antigua que está como a una hora del aeropuerto. Otra vez llegamos al hotel y nos abrió un velador que estaba dormido. A duras penas nos dio la llave del cuarto y nos dijo para donde. 

El hotel, increíble, una antigua hacienda con jardín interior, muy linda.  Visitamos Antigua que es una ciudad colonial preciosa, rodeada de volcanes, llena de iglesias y calles empedradas, viejas haciendas y azotada por los terremotos que destruyeron muchos edificios coloniales pero hasta las ruinas se ven bonitas. Subimos al volcán de Pacaya a ver unas vistas de cállate la boca, cocinar bombones en el vapor de las vetas de lava y visitar a un pizzero que cocina en lo alto del volcán.  Nos tocó atravesar un pueblo que estaba de fiesta y todas las mujeres iban de azul, con listones azules tejidos entre las trenzas. De lo más bonito. 



Nos fuimos después al lago Atitlán. En Guatemala, como en Chiapas, las distancias son cortas pero se llevan mucho tiempo. En Chiapas por la mala calidad de los caminos y la absurda cantidad de topes. En Guatemala de pronto por los topes, por las subidas y bajadas y por los mercados y fiestas de pueblo.  Total que por una o por otra, distancias de 100 km pueden tomar tres horas o más.  Llegando al lago, entramos por Panajachel, el pueblo más grande y mejor comunicado. El lago de Atitlán está en un cráter entre varios volcanes y tiene muchos pueblos mayas alrededor, que por la topografía y los vientos que hacen como licuadora en el lago, era muy difícil de comunicarse entre ellos, lo que dio a cada uno una identidad muy característica. Hoy en día hay lanchas que van de un pueblo a otro, algunas comunales y te puedes amarchantar con tu propio capitán. Aún habiendo salido muy temprano de Antigua, llegamos y ya había viento y el lago estaba picado. No nos amilanamos y nos subimos a la lancha del capitán Juan, un mayita que hablaba un español cortado, que se calzó unos lentes de sol de esos que tapan los lados y una sudadera y nos acomodó en la mitad de la lancha y ahí fuimos rebotando como chícharos en batea. Fuimos a San Juan a ver un par de iglesias, galerías, casas textileras, plantaciones de café y plantas medicinales. Interesante y como todo en Guatemala, super colorido. Cada poblado tiene su traje típico y las lanchas se vaciaban de gente vestida de diferentes formas, además de los turistas.  De ahí nos fuimos a Santiago, donde había mercado de frutas y verduras, compramos unos mameyes, nos tomamos fotos con viejitos, vimos otra iglesia, bobeamos por las calles y finalmente nos fuimos a nuestro hotel en Santa Catarina. El hotel espectacular. Cada detalle y rincón precioso porque para donde no tienes una vista natural espectacular de un volcán o dos sobre el lago, tienes unos arbolones, cactus y flores o textiles de mil colores puestos con muy buen gusto, decoraciones de madera, de semillas, un sitio que te dan ganas de vivir ahí al menos una temporadita. El personal, con vestido típico y enorme sonrisa, amabilísimos, nos dieron platos y cubiertos para comernos la fruta que compramos en el mercado en una terraza con hamaca y vista al lago. 



El pueblo, chiquito, estaba todo decorado de navidad con cientos de extensiones luminosas de esas que hacen música. Lo malo es que cada una cantaba su propia canción y yo me estaba volviendo loca y a dos de una convulsión entre las luces parpadeantes y las musiquitas electrónicas.  Nos regresamos a la paz del hotel a ver los millones de estrellas que se ven sobre el lago. 



El mercado de Chichicastenango es el mas famoso de Guatemala y bien valió la pena ir, si bien otra vez estuvimos horas en el coche por los atascos en la carretera. Las verduras que se ponen en un polideportivo, en puestos atendidos por señoras y señores con trajes típicos vistosísimos son un espectáculo. Había zanahorias más grandes que mi antebrazo. La tierra volcánica y la abundancia de lluvia hace de Guatemala un cultivar perfecto.  Todo alrededor de ese mercado de verdura, se venden artesanías super coloridas, comida, flores, hilos y artefactos para la gente que vive de la artesanía, como los palos y lanzaderas para los telares de cintura. Hay un par de iglesias en donde tuvimos oportunidad de nuevo de ver la mezcla de religión católica y rito maya y vimos incluso unos chamanes afuera de la iglesia haciendo unos ritos de limpia. 



Acabamos de llenar nuestra maleta extra de regalos y recuerdos y nos fuimos a ciudad de Guatemala.  Qué bonita es! Avenida de las Américas  en domingo tenía los camellones llenos de Jacarandas y flores, a reventar de gente haciendo picnics, comiendo helados, montando motos, andando en patines eléctricos o corriendo. Fuimos a caminar por ahí, a comer rico , a dar otra vuelta. 

La verdad, salvo por los líos de aeropuertos- que son al parecer inevitables y la alternativa es hacer 10-12 horas en carretera, o sea que mejor lo tomas con teikitisi y te haces a la idea de los vuelos terribles; Guatemala es una maravilla. La gente muy amable y dicharachera, sonriente y cálida y con una afición por el color en todo: ropa, peinados, paredes, cementerios, selvas, cielos, volcanes y lagos que te llenan los ojos y el alma. Volvería mil veces. Me quedé con ganas de conocer más y de volver con más calma y más tiempo . 



Si tienes oportunidad, no dejes de ir. Está a menos de dos horas de CDMX y está espectacular. Si es menos barato de lo que hubiera pensado, con buenos servicios. Puedes hacer como mochilero gringo pero si tienes forma, vale la pena que te consientas, porque los Guates saben hacer las cosas muy bien. 

Espero que el último viaje de 2024 y el primero de 2025 hayan marcado la pauta para un año lleno de viajes lindos, llenos de colores. 



martes, 31 de diciembre de 2024

La princesa

El primer día de tercero de primaria, yo no lo sabía pero iba a ser importantísimo para el resto de mi vida. No por lo que aprendí, que si, también fue mucho, sino porque fue un año escolar en donde conocí a gente que sería para mi importantísima.  Había maestras nuevas, que aún con la diferencia de edad, se convirtieron en amigas que al día de hoy aprecio muchísimo y hubo niñas nuevas, que también, con el tiempo, se convirtieron en hermanas. 

Una de las niñas nuevas me causaba muchísima curiosidad. Muy mexicana de físico, en un principio calladita, porque estaba observando y viendo que lugar iba a tomar en nuestro pequeño grupo. Mi colegio era muy chiquito. Mi generación en ese momento era de once niñas, y en todo el colegio no eramos más de setenta o sea que eramos todas una gran familia. Nos conocíamos, nos molestábamos unas a otras y nos queríamos. 

S, rápidamente se hizo un lugar entre nosotros. Se hizo amiga de  todas. Decía entonces que de grande iba a ser Miss Universo. Pues poco le faltó, pero no me quiero adelantar. Simpatiquísima, divertida, vivaracha, con un mundo más allá de sus años porque en su familia había obligaciones políticas y sociales complejas, raíces en otra ciudad. Nos hicimos muy amigas pronto y tanto iba yo a su casa como ella venía a la mía y a lo mejor se quedaba varios días porque no venían por ella y mi mamá le decía, Mira, si van a venir, pero de mientras, porque no te pones la pijama? Bailamos juntas, hicimos deportes, fuimos a retiros, nos carcajeamos en la escuela. De más grandes, salimos juntas a bailar, fuimos a Acapulco. Compartimos familias, risas, corazones apachurrados por pleitos con amigas, noviecitos y demás. Nos acompañamos en los noviazgos y estuvimos en las bodas una de la otra, en las fiestas infantiles de nuestros hijos. Las de los hijos de ella eran como el Cirque du Soleil, unas producciones espectaculares. No nos veíamos diario ni mucho menos, ni éramos indispensables para el día a día de cada quien  pero a lo largo de más de cuarenta años, fuimos un punto fijo, un pied a terre de cariño al que siempre volver. 

La admiraba mucho. Si bien su presencia era tan grande que muchas veces, si ella estaba, no se podía compartir con los demás pues como una llamarada, absorbía todo el oxígeno de la habitación. Era como una estrella fugaz, llegando tarde a todos sitios porque tenía mil y un compromisos, era como una princesa, inaugurando hospitales, haciendo beneficencia para niños, para viejitos, con mil proyectos personales, siempre impecable y divina, tomando el cariz necesario para ser la reina de una gala donde había jefes de estado o la estrella de un palenque. Chistosa a más no poder, fuerte como el acero y un ser de una luz impresionante que repartía calidez por donde iba. No me malentiendas, no era una santa. Sabía ser muy dura, decir las cosas sin tapujos, pero  así como tenía sus amigas de toda la vida, gente que trabajó en su casa siempre y era considerada familia, también iba recogiendo y cobijando amigas nuevas, casos y cosas y podríamos hacer una lista infinita de gente que recibió de ella ayuda, cariño o por lo menos un rato para no olvidarse nunca con una canción, un baile o una fiesta. 

Era capaz de dormir como Geisha sin poner la cabeza en la almohada para dejarse el maquillaje y peinado que le habían hecho para un photoshoot e irse al día siguiente como princesa a las 6 am al aeropuerto.  De llegar a un desayuno y mientras platicaba sacar mil productos misteriosos de su bolsa y convertirse de una señora normal en pants en una socialité lista para salir en el Hola! , de tomar un avión desde París para venir a la boda de una amiga, de ir a Pachuca a un palenque llevando a varias amigas, de tener conversaciones profundas en tono de risa. 

Seguirle el paso era una faena. Era un huracán que lo mismo iba a la feria de Sevilla, a las Colecciones de París, a la Casa de La Sal , a la Casa de la Amistad y al Hospital infantil Privado.  A bautizarle el bebé a una muchacha, lo mismo que a una presidenta, a una gala en Nueva York y a un café en el parque con las amigas del colegio. 

Estuve en México en Mayo y nos vimos un día .  Como siempre, llegó tarde, se fue pronto, entre compromisos. Mientras estuvo, fue la voz cantante de la conversación, cuando se fue, las demás platicamos pero como que la reunión perdió brillo. Así era ella. 

Hoy no puedo dejar de llorar, porque si bien no me era indispensable en el diario vivir, fue para mi un cariño importante, una gente digna de admiración, un ejemplo en muchos sentidos. Se fue como la Reina que fue, siempre jóven, siembre preciosa, nunca sencilla, humilde ni apocada, porque , pooor? Hasta el último respiro, generosa a más no poder, sus órganos van a dar una oportunidad a otras personas . 

Todas esas platitudes de vuela alto, de brilla siempre salen sobrando. Me dijo hoy Alaris que las mejores personas se van primero para hacernos camino y lugar a los demás. Está angustiadísimo porque dice que verme llorar sin cesar lo hace sentir débil. Que el me prometió cuidarme y darme paz. Le digo que no se preocupe, que tengo que sacar lo que llevo dentro y como dice Francisco, es lo que toca. Hoy lloramos. 

Siempre en mi corazón como en el de tanta gente que tuvimos el honor y el placer de compartir contigo. 


sábado, 21 de diciembre de 2024

Asia Menor, enorme destino




Me he pasado el año trabajando como burro y con los colmillos crecidos de envidia de hacer tantos viajes desde mi oficina.  Si bien me escapé a Grecia, a Canadá y estuve en mi México, nunca es suficiente porque tengo una lista enoooorme de pendientitos y no había ido a ningún lado con el señor que vive conmigo y es un gran gran compañero de aventuras. No es lo mesmo  (sic) cuando voy sola. 

Pues total, ni le pregunté. No teníamos planeado ir a México a fin de año por cuestiones de chamba pero al final me ganó la añoranza por mi gente, se alinearon todas las cosas para que tuviera que ir si o si a firmar unos papeles, convencí a Alarís de que le convenía ir a renovar su mexicanidad y todavía como que no quiere la cosa le dije: y si salimos unos diyitas antes y vamos al sureste de Turquía, que porque no conocemos, que porque la gente lo pide, que a Chuchita la bolsearon... y total, como a todo me dice que si casi siempre, se armó.

Antes de que se fuera a rajar compré los boletos e hice todas las investigaciones pertinentes. 

Este viaje lo he organizado un par de veces para clientes, cuando tienen itinerarios largos en Turquía, pero es una región un poco complicada logísticamente porque los guías buenos tienen trabajo seguro todos los días del año en Estambul o en regiones más turísticas, entonces, esta parte, que no era tan popular generalmente se visita en tours grupales de turcos y ahí de vez en cuando de Europeos intensos pero traen a los guías de fuera.

Después de la inscripción de Goblekitepe (ahorita te cuento que es eso)  en la lista de la UNESCO y que fue declarado el punto cero de la historia de la humanidad, la gente de por acá empezó a prepararse, a sacar licencias de la región más guías y tal y cual. Esto fue en 2019. Acto seguido les cae  (y nos cae a todos), la pandemia. y cuando se medio empiezan a levantar, el temblor terrible de 2022 los remató. Entonces, los servicios turísticos siguen medianos. 

Por otro lado, lo que hay por aquí, históricamente hablando es un tesoro, no solo Goblekiteppe, sino hay ciudades helenísticas y persas de los tiempos de Darío y Alejandro Magno, reinos antiquísimos, ruinas romanas, prehistóricas, paisajes increíbles, gastronomía de miedo y gente amabilísima. 

Al ser Turquía como es, hay aeropuertos por doquier, autopistas muy buenas y está fácil ir de un lado a otro. El traductor del tío Google ha facilitado muchísimo la comunicación, si bien en esta zona nos dimos a entender mejor en Árabe que en inglés, dado que la gente es casi al 100% musulmana y por eso hablan o entienden algo de Árabe, y hay mucho inmigrante Sirio, Iraquí, Kurdo y gente del cáucaso. Algo de Armenios cristianos. 

Hay muchos aeropuertos pero no tienen la frecuencia de vuelos diarios que tiene por ejemplo Cappadocia. Como nosotros siempre andamos de prisa,  y ahorita también salir de Jordania no está tan fácil porque hay muy poquitos vuelos ya que el turismo está tirado por la guerra, adaptamos la entrada y la salida a lo que estaba más fácil para ir y venir , empatar el vuelo de salida con el vuelo a México, salir de Ammán a precio decente y conectar para esta zona sin cambios de aeropuertos, horas de conexión y sin salir a una hora de terror. Todo se logró. 

Esta zona es muy sísmica porque es donde se juntan las placas tectónicas euroasíaticas, el final de la falla que sale del great rift africano y llega hasta acá. Donde chocaron estas placas hace miles de años se levantaron las montañas Taurus, Anti-Taurus y las que hoy están en Siria y Líbano. Como en todas las "juntas de placas" hay altas montañas, hay o hubo actividad volcánica porque la magma queda a flor de tierra y de pronto hay reacomodos y temblores. 

Estas mismas montañas, son lo que hizo de Mesopotamia, la zona entre dos cordilleras que hoy comprende el sur de Iraq, el norte de Siria y el sureste de Turquía, el cuerno de la abundancia o el "fertile crescent". Un hoyo de clima suave y donde había abundancia de plantas y por tanto, manadas de animales durante un tiempo donde el resto de la tierra seguía teniendo un clima de asco, al final de la edad del Hielo. Aquí entonces, se dieron las condiciones para que la gente pudiera vivir como gente y por eso se dice que aquí surgió la historia del hombre- si, evolucionamos en África, pero seguíamos viviendo como animalitos. La civilización comenzó en esta zona. 

Total, que por aquello de las montañas, sospeché que iba a hacer un frío de asco. He visto fotos de Nemrut cubierto de nieve y se me ocurrió la idea de comprar unas batas beduinas exprofeso para el caso y dejarlas luego en México.  En Jordania hacen unos fríos gachos en invierno. No es tan baja la temperatura, pero como es frío seco y como todo está construido para el calor, la sensación térmica es de muchísimo frío. La gente de ahí, usaba tradicionalmente unos abrigos largos hechos con piel de borrego o de cabra, la versión arabita de la chamarra del hombre Marlboro. Una bien hecha, que no huela a chivo y que sea de piel, es cara y pesa una barbaridad porque para un adulto son más menos 3 zaleas de borrego. Ahora ya se hacen unas versión "light" que son de tela, forradas de peluche o de borreguín falso que pesan menos y no son tan caras.  Cuando es invierno en Jordania, yo  vivo con ese uniforme, ando como taquito y me vale sombrilla lo que diga la gente.  La primera bata que compré cuando vine a estudiar la primera vez, no me la querían vender. Decían que era de hombre. For yu? No no no. Dis for yu y me enseñaban unas de colores y con brillos, con capucha. Tuve que mentir y decir que era para mi papá, que es como de mi vuelo, para que me la dejaran probar. 

Cuando ando por la calle con mi bata, hay gente que se ríe y me dicen la Sheikha  (el sheikh es el lider de la tribu beduina) , pero en cambio a veces los turistas me envidiosean mi bata porque se están muriendo de frío y yo ando tapada y calentita con mi abrigote. Se las han llevado para la casa de Valle o de Vail y así. 

Entonces decidí que iba a comprar dos nuevas grandotas, para usar en este viaje y dejar en México pero le dije a Alarís que las negociara el- que siempre le hacen precio y no le iban a discutir que para quién son, y que las comprara grandes por si mis hermanos las quieren, son grandotes. Lo que no pensé es que si son más grandes, son también más largas y entonces nos quedaban hasta el suelo. Salimos así disfrazados, y con un itinerario cuadrado a los vuelos que mejor se acomodaban, con ropa para este viaje, para ir a CDMX con frío a Chiapas con temperaturas de pasteurización en los altos y la selva y a Guatemala. Como húngaros. Con una caja de galletitas árabes para mi santo padre. Siempre llevo varias  y con baklavas también pero siendo que íbamos a ir al sitio donde se originaron las baklavas, creí mejor comprarlas allá. Lo malo es que si le gustan más a mi parentela que las jordanas/palestinas, pues vamos a pasar a valer madre, porque no siempre voy a pasar por ahí, digo yo. 

Como niña en 5 de Enero, no pude ni dormir el día anterior de la ilusión del viaje. 

Volamos a Gaziantep vía Estambul. Nos cambiaron el vuelo a más tarde, también la conexión. Le avisamos a los de la renta del coche. He usado para mí y para mis viajeros, a varias compañías de renta de coches en Turquía. Estos muy formalitos quedaron de encontrarnos en la puerta del aeropuerto con el coche listo. Me pidieron los papeles desde antes y quedamos en que ya estaba todo preparado. Llegando al aeropuerto, no encontraba al hombrecito porque estaba afuera con el coche. No hablaba ni media palabra que no fuera en Turco y entre Alarís y yo no juntamos más de unas pocas frases pero gracias a los traductores del teléfono logramos entendernos con el hombre, pagar el depósito y el seguro e irnos. Muy extraño porque en vez de darte el tanque lleno y que lo regreses lleno, te dan el coche en cero de gasolina y te dan la bendición.  Rentamos un coche chico, nos dieron un Renault Clio, porque eramos solo nosotros dos. Acostamos los asientos, metimos las maletas y nos fuimos a poner gasolina. El hotel al que llegamos es una verdadera locura.  Está muy muy céntrico, caminando del castillo de Gaziantep, del bazar del cobre . Está como metido en un callejoncito y por fuera es un portón y un muro que no das dos pesos por el. Por dentro es una verdadera belleza. Un patio grandote y muy lindo, con diferentes salitas decoradas con colecciones antiguas de cámaras, de cochecitos, de radios,  alrededor y habitaciones enooormes y muy bien puestas. El personal amabilísimo nos explicó que era una escuela de niñas Armenias hasta la primera guerra mundial. Los dormitorios, que alojaban a varias niñas, ahora son cuartos de huéspedes. El edificio es muy antiguo pero lo cablearon todo muy bien, las habitaciones tienen calentadores, tele, iluminación. Para que sean térmicas tienen madera en los muros, buenos closets, y los baños que eran grandotes para varias niñas, quedaron muy cómodos para las visitas. El desayuno espectacular también . 

Gaziantep está inscrito en la UNESCO como dueño del patrimonio intangible de la gastronomía del sur de Anatolia. Es donde se originan las Baklavas y los kebabs.  Está a dos horas de Alepo  (o lo que fue Alepo, pobre Siria). Alarís que estaba muy preocupado porque nos iban a ver raro con nuestras batas beduinas- hacía un frío de pastorela, se sorprendió de ver a varios señores paseándose con el mismo disfraz.  El bazar del cobre está increíble, unas artesanías preciosas, zapatos hechos a mano, una vibra antigua. Hay una mezquita divina y un castillote, que sigue muy dañado por el temblor de 2022.  Le han dado prioridad a componer las viviendas y demoler los edificios que corrían peligro de caerse, lo histórico después. Ya lo están arreglando. 

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Hay un museo enorme de mosaiquería. Y si, la comida, wow.  Preguntamos no por el restaurant más famoso, sino le dijimos al hombre del hotel que donde comerían sus papás. Nos mandó a un sitio "muy local dijo", una como taquería donde te ponen los kebabs sobre pan armenio, que es una pita gordita con como "granitos de elote" hechos con los dedos del panadero que marca cuadritos antes de hornearla y entonces esos surcos hacen que los jugos de la carne se queden sobre el pan. No te sirven en platos, ponen una hoja de papel, y ahí ponen el pan con la carne, unos chiles asados y tienen manía por tomar Ayran que es como un yogurt aguiche fermentado. Rico pero con la carne... yo no se si  te den descuento para un bypass después con tanto colesterol. 


Las famosas Baklavas son de aquí, fuimos a miles de sitios y las venden en cajitas de cartón que tienden a destrozarse porque son de una pasta filo finísima y las sirven muy húmedas con jarabe, por lo que el cartón se hace engrudo. Pensamos en comprar un tupper para meterlas- en Jordania te las venden siempre en una lata como de galletas danesas, más chaparrita y te preguntan que si vas a viajar con ellas. En ese caso, te las empacan al alto vacío para que no se chorreen. Acá se ve que se las zampan de inmediato porque no hubo manera de que nos las hicieran así. Metimos la caja con la bendición a mi equipaje de mano y luego nunca encontramos el famoso tupper. Así vinieron. Como la zona de Siria, Jordania y esta parte de Turquía es una zona donde se siembran muchísimos pistaches- de hecho en árabe pistache se dice Fustuk Halabi (se traduciría como Cacahuate de Aleppo), las baklavas se hacen con pistache principalmente. En Estambul las hacen mucho con nuez de castilla además de pistache, y en la zona del mar negro con avellanas (de miedo estas últimas). Soy aficionadísima, a todas, pero creo que mis favoritas son las de avellana de Trabzon. 

Nos fuimos para Sanliurfa. Es una ciudad grandecita, con partes modernas, un centro como el de cualquier pueblote lleno de mercados y con una cantidad de historia de cállate la boca. En el mero centro, que la verdad, si no eres un viajero muy aguerrido como tus charros jordanos, no está tan lindo para quedarse, hay una serie de edificios históricos convertidos en hotelitos que están padrísimos, pero si para salir a caminar en la noche está másomenos - mercado y más  mercado y medio ruidoso. El hotel donde nos quedamos igual tenía un patio antiguo muy lindo, un cuarto gigantesco, pero al ser un edificio muy antiguo el baño era "de respeto" decía Alarís, porque había que entrar y salir agachado porque se accedía por una puertita hechiza muy chiquita. El baño estaba bien y todo. Para el desayuno había que subir a una torre, por una escalera como de cabras. No para cualquiera pues.  Ya estando ahí, vimos donde hay que quedarse en otra zona cerca del castillo y el lago de los peces y vimos varios hoteles. Lo pasamos bien en el nuestro, pero me imagino la cara de terror si mando a cierto tipo de turistas. 

Si nos tocó frío y nos paseamos con nuestras batas beduinas, sin estar completamente fuera de lugar, pues había varios paisanos con el mismo look. 

Vimos unas mezquitas, el mercado y dimos una vuelta por ahí ese día. Al día siguiente ya nos dedicamos de lleno a ver las cosas históricas.  Primero fuimos a Goblekitepe que es históricamente, lo más importante de toda la zona. Han tenido muy mala suerte ya que se descubrió en 1967 y no se le dio la importancia ni la atención debida por estar en este sitio medio remoto. En 1918 se inscribe en el patrimonio mundial de la UNESCO como el punto cero de la historia, cuando el hombre pasa de ser un recolector- cazador a una gente capaz de crear y de dominar la agricultura. Se creía antes que este cambio se dio cuando se domina la agricultura y el hombre tiene algo de tiempo libre en vez de estar todo el tiempo preocupado por que va a comer y puede voltear para arriba y preguntarse de donde viene y a donde va. Este sitio, que tiene como 13, 000 años de antiguedad, dice otra cosa según los estudiosos.  A finales de la era del hielo, donde en todos los sitios de la tierra los grupos de "homínidos" vivían en cuevas y medio sobrevivían cazando y comiendo lo que podían, en la "media luna fértil" que es la Mesopotamia baja, hoy sur de Iraq, sureste de Turquía y norte de Siria, entre varias cadenas montañosas se hace un microclima un poco más benigno, donde abundan los cereales y pastos y por tanto las grandes manadas de animales. Por lo mismo, la gente ahí puede organizarse en grupos grandes- que pueden ser sostenibles por la abundancia de comida y la posibilidad de vivir en espacios abiertos y pueden cazar de forma organizada manadas completas. Ahí entonces se construyen estos primeros círculos de piedra- se dice que como un centro de adoración y para sostener esta construcción y grandes reuniones se empiezan a domesticar los cereales. A mi al verlos no me queda claro si son refugios o centros ceremoniales, pero lo cierto es que si, es la muestra de arquitectura organizada más antigua de la que se tenga conocimiento en el mundo. 8 milenios anterior a las pirámides de Egipto, entre 7 y 6 anterior a Stonehenge y los templos prehistóricos de Malta. Muy impresionante y lo tienen bien puesto. Sanliurfa además tiene un museo arqueológico importante. Otra curiosidad histórica y religiosa de la zona es Balikcigol, el lago de los peces. En el antiguo testamento, Qurán y Torah, se dice que Abraham, al rechazar la idolatría cae gordo a Nimrod o Nemrut, un jefito de entonces y que este lo manda quemar como Abraham quemó a los ídolos. Abraham fue salvado por un manantial milagroso y este manantial fue entonces considerado como curativo y quien sabe que tanta cosa. Se construyeron santuarios en la zona que fueron cambiando de "equipo"- judíos, cristianos y al final musulmanes. Hoy en día el manantial es un espejo de agua lleno de peces con tres mezquitas históricas rodéandolo, un parque muy lindo tipo Chapultepec que rodea la poza y los canales que llegan a ella y bajo una alta colina donde está arriba el castillo de Urfa. Super bonito y vale la pena verlo. Afuera, hay varios hoteles, ooootro mercado, un parque y una ciudad subterránea claramente cristiana porque tiene cruces bizantinas grabadas en las entradas de los triclinios.  Era Viernes, el día del culto de los musulmanes y entonces el sitio estaba optudimóder porque justito llegamos para la hora del rezo. Le dije a Alarís que se diera vuelo y se metió a la primera mezquita, llena de hombres. Yo mientras di vueltas por todo el parque, fui a ver otra mezquita llena de señoras - desde afuera- y luego volví a por el. Dimos toda la vuelta otra vez, tomamos fotos, bobeamos en el mercado y nos fuimos a Harran. Otra maravilla. Un poquito al sur de Sanliurfa es un lugar donde las casas tradicionales son como los Trulli del sur de Italia. Casitas hechas como colmenas de abejas, con adobe y comunicadas por dentro unas con otras. Al lado están los restos de otro castillo muy antiguo y de una mezquita hecha por el primer califa Ummayad.  Está todavía bastante dejado de la mano de Dios, hombre si tiene letreros y la gente local es sumamente amable, nos dejaron entrar a las casitas, nos dieron café, nos corretearon los niños para reirse de nosotros. Increíble el sitio. 

Volvimos a Sanliurfa de nuevo a pasar otra noche.  En esta zona se acostumbraban las reuniones de hombres como para discutir asuntos de comunidad y se tocaba música. Lo hacen todavía ya como onda más turísitica, unas cenas en sillones tipo árabe chaparritos donde muchos señores tocan distintos instrumentos de cuerda y percusión. Bastante tourist trap, la música bonita- para un ratito. Teníamos al lado del hotel un salón donde hacían estos folclores y de 19.00 a 22.00 horas nos trajeron a puro tamborazo. 


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Al día siguiente nos fuimos para Adiyaman.  Ahí todavía se les nota muchísimo los efectos del  temblor. Es una ciudad grande, semi industrial y muchos edificios de departamentos siguen cuarteados, algunos evacuados y ya deshuesados y en muchos lugares están demoliendo algunos, eso sí de forma muy ordenadita con uno de esos trascavos con un martillo hidráulico en la mano de chango y luego pepenan todos los fierros para reciclar, todo el cascajo... y dejan los terrenos pelones completamente.   Las cosas más interesantes que hay que ver por ahí están  pasando Adiyamán, no sabíamos si hacer todo en un día o al día siguiente de camino al aeropuerto pero preferimos darle fuego de una vez para no estresarnos de ida al aeropuerto y no correr.  Está increíble. Primero fuimos a la necrópolis de Pirín que está muy cerquita de Adiyaman. Son muchas cuevas utilizadas como tumbas en la época de Alejandro Magno. Enorme el sitio. No había absolutamente nadie o sea que nos dimos vuelo viendo todo, hasta el guardia nos invitó un té. Un poco más adelante está Arsemia. Otro lugar increíble, donde en la cima de una montaña hay unos túneles y unas estelas que muestran al rey Antiochios frente a Hércules. La gente también lo más hospitalaria. Se ve que no tienen muchas visitas. El guardia del sitio, un Kurdo de ojos azulísimos nos hizo un té, nos dio galletas, nos platicó muchas cosas en su "very good English" que era bastante incomprensible, pero por supuesto, mejor que nuestro turco.  Ya armados de valor nos seguimos al Monte Nemrut. De camino pasamos por el puente Cendere, un puente romano hecho por el emperador Séptimus Severus. Este señor nació en Libia y una de sus esposas fue de origen Sirio, como de por acá. Por eso varias ciudades de la decápolis, es decir las ciudades Helénicas que van desde esta zona de Turquía casi esquina con Siria, Siria y Jordania tienen monumentos hechos por el o mandados a hacer por él y muchas referencias a Julia Domna, su esposa árabe.  El puente es una chulada y está sobre una rama del río Éufrates, que a mi me taladraron en la memoria cuando estudié Historia Universal de chica, hace añísimos. Me pareció muy interesante, y a Alarís también cuando logramos entender que lo que el pronuncia como Eu-forat era la misma cosa que el Éufrates.  Lo vimos de pasada porque teníamos prisa de llegar al monte Nemrut antes de que se hiciera de noche, para poder subir. Si bien dicen que lo más lindo es subir al amanecer o al atardecer porque se ve el agua de la presa Ataturk con el cielo reflejado, pero no hay muy buenos caminos para llegar  y está lejecitos de todo y a mi me daba apuración que nos cayera la noche. Pues fuimos, subimos y el centro de visitantes estaba hasta cerrado. No se si abran en la mañana muy temprano para los tours de turcos y luego ya no.  Entramos como perros por nuestra casa por unos escalones que llegan a las diferentes "terrazas". Ibamos como la "hormiga con su paraguas, recogiéndose las enaguas" porque hacía un friazo, para el que nos pusimos gorros, guantes y la famosa bata beduina, pero al ir subiendo escaleras de escalones largos por las laderas de las montañas, había que remangarnos un poco la bata para no tropezar y me daba algo de apuración porque había nieve y no traíamos los zapatos correctos. Un resbalón ahí hubiera estado bárbaro. Lo hicimos con bastante dignidad y valió la pena. En la cima del monte hay unos altares con esculturas enormes, hacia ambos lados del monte, representando personajes y dioses mitológicos griegos y persas. Por la sismicidad de la zona, las esculturas perdieron las cabezas y estas están separadas de los cuerpos y tiradas en el suelo. Hay reyes (Antiochios I?), dioses y semi dioses (Zeus-Júpiter, Hermes-Mercurio, animales (águila persa, león) y con la nieve se veían divinos. Le dimos la vuelta a la cima de la montaña, prensados de las cuerdas que hay para separar a los visitantes de la parte arqueológica pero que sirven de barandal para no caerte del cerro, tomamos fotos y nos bajamos por el otro lado, otra vez, cuidando no pisarnos el dobladillo. Igual estaba nubladón y no creo que lograramos ver la presa. Nos regresamos a tomarnos unas fotos en el puente y finalmente al hotel en Adiyamán, que esta vez fue uno normalito, de cadena occidental.   Al día siguiente desayunamos con calma, dimos unas vueltas por Adiyamán, fuimos a un mercado a comer en una como "taquería" frente a una panadería. En un local hacían el pan, y en el otro la carne y te la servían sobre papeles en unos banquitos. Comimos Lahmacún que son como unas pizzas turcas sin queso. Hacen la pita flaquita y antes de hornearla le ponen un revoltijo de carne molida con jitomate y chile, un montón de especias. Son riquísimas.  Nos fuimos al aeropuerto con tiempo como si fuera una ciudad grande. Error. Siendo una ciudad no muy grande, llegamos a barrer dos horas antes del vuelo. Ni mostrador abierto había.  Queríamos documentar las maletas hasta México y eran reservas diferentes entonces quería yo platicar con la gente de Turkish que suelen ser muy entendidos para estas cosas. 


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Estuvo muy simpático porque siendo que en toda la tarde solo había DOS vuelos desde este aeropuerto, al inteligente que planeó la logística los puso exactamente a la misma hora. Uno a Ankara y otro a Estambul.  El hombre del mostrador muy amable hizo favor de si documentarnos las maletas hasta México, si bien hizo que Alarís sacara su bata beduina de su maleta, que porque le sobraban tres kilos - las batas pesan un montón. La metió en mi carry on junto con las famosas baklavas y listo.  A la hora del abordaje fue todo un folklor porque la gente de los pueblos cercanos se ve que no es muy versada en la viajadera y siendo que los dos vuelos eran al mismo tiempo, aún cuando anunciaban que estaban abordando por esta puerta primero el de Ankara, había mucha gente ajigolotonada que cuando llegaba a escanear el pase de abordar era para Istanbul. Otra vez por el micrófono: señores, los de Estambul esperen dos minutos y van por la puerta de la izquierda. Los de la derecha, es para Ankara y solo Ankara. Total, lograron organizarnos. Yo estaba muerta de risa observando a la gente: señores con pantalones de esos como pañal que se usaron en los 90s para las mujeres, pero que en esta zona eran parte del "traje formal" y mucha gente grande sigue usando, armenios con gorros de esos como de cosaco, tías musulmanas que como traen las abbayas, caminan como La Patita, se bambolean de un lado a otro, yo creo que igual, para no pisarse el traje, pero se lo comenté a Alarís y me dijo que como me gusta inventar y que soy una auténtica víbora de cascabel. Le dije mira fíjate: esa doña que viene vestida de occidental, como camina. Mira a tu tía esta, como camina. Tengo o no tengo razón? Ya le dio risa también, porque si es cierto. 


Tuvimos, con todo y los cálculos de aeropuertos (había también el de Malatiya y el de Mardin como posibilidades, pero este era la mejor combinación), unas 6 horas muertas en Estambul. El aeropuerto grande está padrísimo, si son 6 horas en Sabiah Gokce si te sacas de quicio porque no hay suficientes sillas, salas, cosas que hacer y es un poco un desastre, pero el de Istanbul es como un mall gigante, con muchas cosas que ver y que hacer, si bien, mi única queja es que su internet es podrido. Pues baboseamos, hasta hicimos shopping- el míster es incapaz de resistir una oferta y la ropa turca, ya de por si es bastante BBB y en el aeropuerto es duty free, pues salió con ooootra bolsa llena de cosas, compramos regalos, trabajamos un rato, cenamos y finalmente salimos para México en un vuelo laaaargo como la cuaresma pero bastante decente. 


En resumen, si eres muy aventurero/a y te gusta la historia y meterte hasta la cocina en la cultura local en sitios no tan llenos de turistas, este viaje es para ti.  Estamos haciendo unas audioguías de los sitios para que la gente atrabancada pueda hacerlo sola. Si eres muy fan de la historia y si necesitas más dirección, te podemos organizar mandarte con un guía licenciado en la zona pero desde Istanbul para que hable bien el idioma y tenga más práctica en el "uso y manejo" del turista internacional.

Colorín, colorado. Felices fiestas! 





























Sorpresas y Regalos

      Entre las cosas que me ha regalado esta vida, es tener relación con mucha gente por temas de trabajo y entre esas gentes, hay varias c...