domingo, 17 de noviembre de 2019

La Bruja Desinflada


            La historia que hoy te voy a platicar, me trae a mal traer desde que me enteré. Ya tu dirás.

            Hay un cuate que trabaja con nosotros, amigo de Alarís, buena persona, buen tipo, chambeador y a todo dar. Le vamos a poner Pepe el Toro, porque en este caso, es inocente. “Compartí viaje”  con él hace un par de meses. Es decir, el era el chofer y yo la guía. Durante dicho viaje, llegó un día con una curita en el brazo. Le pregunté que qué si se había hecho análisis, y me dijo, en su correcto pero lento inglés, que sí, que se había ido a hacer los análisis para casarse. Acá te haces análisis para buscar ciertas enfermedades congénitas que son comunes y si los dos novios son portadores, va para atrás el asunto. Lo felicité y me platicó que en efecto, estaba por casarse, que su papá iba a venir de Dubai para la pedida/civil y que se había puesto muy espléndido diciendo que la dote iba a ser grande, como la de su novia. Le dije, Ah que caray, ¿tu papá trae novia? Me dijo que sí, que era viudo y que también se andaba apalabrando y que dijo que la dote de la nuera fuera igual que la de su novia. Acá la dote es lo que paga el novio, no al revés, es como un “pre-nup” una garantía que se le da a la novia. Le dije, Ah, pues buena onda tu jefe que se puso guapo. Me dijo, qué buena onda, ni que nada, se anda parando el cuello pero el que lo va a pagar soy yo. O sea que a trabajar. Nos reímos y ya pasamos por la gente al hotel y  no platicamos más.
            Poco tiempo después, nos pidió prestada una de nuestras cámaras para tomar fotos en su fiesta. Me dio risa, porque no nos invitó. Yo le dije a Alarís que le dijera que si quería, le iba a tomar yo las fotos, sin cobrar y sin que me invitara. Total no sé si le dijo, o que pasó, porque estuvimos ocupadísimos. La fiesta fue la fiesta de compromiso, que acá para fines prácticos es como la boda civil, pero le llaman Khatiba, que se traduce como “compromiso”. El papelito ya se firma, y los novios ya están legalmente casados, ya si hay marcha atrás, el novio se tiene que caer con la lana acordada, pero todavía no se van a vivir juntos hasta que hagan la fiesta grande. A partir de esta fiesta ya se pueden ver como novios, salir juntos y normalmente es cuando las parejas van y compran lo necesario para su casa, y se medio conocen un poquitito antes de hacer casa.
            Poco después, le habla el susodicho  Pepe a Alarís y lo invita a tomar un café con alto sospechosismo. Ahí van. Le dice, Mira, yo sé que esto no se hace, pero no tengo con quien hablar y tu eres como mi hermano. Vi a mi novia con una camisa sin mangas y resulta que tiene muchísima piel suelta, como alas de murciélago, una cosa rarísima. Alarís, escandalizado, de Oye, man, de el cuerpo de tu vieja no se habla con otros. Le dijo el otro, Ya sé, pero es que no tengo a quién decirle o preguntarle y no sé que hacer. Fíjate que le pregunté y se hizo la loca, me pidió lana para meterse al gimnasio. Le pregunté que porqué tenía la piel así, y no me dijo nada. Alarís, alma de la discreción, vino y me soltó toditita la sopa.

            Yo ya desde entonces me empecé a echar a andar con la historia. Claro, pos como así, como te apalabras con alguien que no conoces de nada, la ves una vez vestida de sombrilla y luego a saber si te va a gustar. En la torre, ¿y ahora?
            Pues la cosa no paró ahí. Ahora resulta que el otro día llega el hombre cariacontecido a mi casa y se arranca con la historia. Pues que la chava le pidió lana para el gimnasio, y que se fue a un doctor a ver si se metía cuchillo. También la agarró en otras mentiras varias. Que conoce al hermano, y que es gordo como de Disney, 157 kilos. Pregunta directamente, y resulta que ella también por ahí andaba y que se hizo un bypass gástrico y que como tiene los brazos tiene todo lo demás, pero que “así la aceptó y ahora se aguanta o le paga una lana”. La cosa está ahora en qué hace.
            ¡Changos! Yo le dije, Mira, si no te gusta nadita, no te cae bien y no te hace “tilín” para nada y tienes chance de echarte para atrás: ¡Run Forrest!  Y dile al hablador de tu papá que apoquine con la parte que le toca, para que anda metiendo la nariz donde no le llaman. ¿Cómo se te ocurrió comprometerte con una mujer así?
            Y ahí está lo triste del asunto y lo que te parte el corazón. Dijo que está solo. Que su mamá murió, su papá y su hermano se fueron a chambear a los Emiratos, que no tiene hermanas y está solo como perro. Pensó en hacerse una familia propia y le pidió a sus tías, malvadas viejas, que le echaran la mano. Méndigas, no se tomaron la molestia de averiguar bien y le consiguieron a la bruja en cuestión. El, menso, pensó que si sus tías habían intervenido, seguramente era una niña mona, y todo ilusionado ahí va a preguntar. Claro que en la entrevista de rigor, todos se comportaron, le ocultaron información para el relevante, le dijeron que la chava era sanísima, alegre y súper mona y el se la creyó completita.
 Y ahora, pues va a perder sus ahorros o se va a arruinar la vida que es lo que quiere la bruja. Prefiere quedarse con el viejo a fuerzas, o con una lana para irse ahora sí a operar para pescarse a otro incauto. No. MMs.
            ¿Cómo es posible que en estos tiempos pasen todavía estas cosas? ¿Cómo un hombre hecho y derecho de unos 30 años, chambeador, con algo de mundo porque trabaja en turismo, caiga en una cosa así? Y lo peor es que la gente a mi alrededor lo ve como una pena, pero no se rasga las vestiduras como yo. No ven como algo terrible, como una tragedia 100% evitable si se mueven tantito de sus tradiciones, que a estas alturas resultan a veces peligrosas y absurdas. Y perdón, pero confiar en las ñoras de pueblo es una soberana estupidez. Son en su mayoría viejas con nada mejor que hacer que metichar y con tal de “organizar” lo que organizan son unos desaguisados tremendos. Tienen una noción de superioridad porque se creen que pertenecen a un grupo de señoras de familia decentes y piadosas y desde su falso pedestal se creen con autoridad moral para arruinarle la vida a los demás. No se vale.
            A ver ahora que pasa con el pobre Pepe. Por lo pronto, le estamos aventando mucha chamba y muchas porras al pobre hombre. Y a ver si aprende caray. Por lo menos, que vea si sus amigos tienen hermanas o primas. Al menos así conoces a la familia, sabes que son buena gente, gente que te quiere bien y que no solo quiere sacarte lana. Y por vida tuyita, conoce a la chava un poco antes de aventarte el clavado de la quebrada. A las tías, que las desconozca y al papá, otro tanto.
            Horrible historia, ¿que no?

miércoles, 13 de noviembre de 2019

Ángel


Ángel

            Tencha, la que casó con Tacho, tuvo un bebé. Como se acostumbra aquí, en los pueblos chicos, mucho dijo acerca de que le gustaría esperarse y no se qué tanta historia, pero no hizo nada al respecto y por lo tanto, exactamente nueve meses y medio después de la boda, tuvo una bebita.
            Alarís y yo andábamos como locos chambeando, primero con la señora con cáncer y su esposo, y dejándolos a ellos en el aeropuerto, nos volvimos a ir al sur con un grupo de Neozelandeses o sea que hasta unos días después pudimos escaparnos al pueblo a ver y dar la bienvenida a la nueva parienta.
Refugiada Siria con dos bebés. 

            Me había tocado tener sobrinos en Musulmania, dos de hecho, pero como la madre en cuestión es concuña, y algo diferente, medio de origen Vasco o Catalán porque le gusta el separatismo, no me tocó convivir tanto con los bebés. Viven en una ciudad donde no vive nadie de la familia- ni de la de ella- y que además yo considero la antesala del infierno. Es un pueblo del desierto donde hace un calor de la trompada  y si no te invitan a algo en especial o vas a comprar un coche (hay una zona libre de impuestos y por tanto, muchos brokers de coches y camiones), es preferible sacarle la vuelta al poblacho en cuestión.
Esta ha sido distinta, porque “jugamos de locales”. Nos tocó vivir muy de cerquita la boda, todo el embarazo, no solo porque es hermana de Alarís y muy querida, vive cerca de Ummi y Baba, sino porque su esposo nuevecito- a todo dar-, es por variar policía, y por tanto, no está en su casa seguido, y la esposita, frecuentemente se quedaba en casa de los papás para dejarse consentir durante su embarazo.  Estuvimos pendientazos del evento, y por cuestiones de chamba, nos lo perdimos! Nos mandaron fotos de inmediato. Preguntamos el nombre, pues no estábamos seguros, decían que a ver de qué le veían cara. Había varios contendientes y al final le pusieron Malik, que significa Rey, o Ángel.  Está preciosa la mocosa, o sea que yo creo que es el último significado. Tiene una carita redonda chiquitita, con la naricita recta, la boca dibujada con pincel y unos ojitos muy vivarachos.
            Ayer fuimos finalmente a conocerla a su casa. Por variar, evento separado. La nueva mamá tenía una cama puesta en su sala de visitas para poder recibir acostada, porque aquí las visitas son nada prudentes, se apersonan a todas horas y lo que es más, se instalan y no se van. Así estaban. Un montón de señoras, y lo peor, con un montón de escuincles de cuatro años para abajo, dando una lata terrible. Había una abuelita del nuevo papá, su mamá, varias tías, unas ñoras que no entendí bien quién eran, una de la familia que hace años me secuestró para preguntarme quién era, de donde venía y porque era tan diferente a todo lo antes visto en estos pueblos. Ummi y la esposa de Safety, y al rato llegó la concuña de la nueva mamá. Esta última, tiene 20 años y venía cargando a su segundo bebé. Diantre de mocosa! Entre todas juntaban 11 escuincles, aparte de la festejada. A mi me daban ganas de clamar por Herodes y de decirles a todas, OK, ya vieron, ya felicitaron, ya vámonos yendo que la mamá se ve cansada y no es cosa de hacerle tiradero y ponerla a chambear, pero aquí esas sutilezas les valen muchísimas madres. Los escuincles corrían por la casa, se subían a los muebles, peleaban, había dos gemelitas como de año y medio que peleaban, untaban mocos por doquier y echaban trompetillas llenas de baba, masticaban unos zapatitos que le habían traído de regalo a la recién nacida y nadie les decía nada. Alguna necesitaba cambio de pañal, y la mamá estaba en Júpiter, hasta que alguien más procedió a la investigación, como se hace aquí y en China, oliendo traseros, hasta dar con la culpable y le dijo a la mamá. No creas que la cambió de inmediato. Nos deleitó con el perfume un ratote hasta que decidió pararse e irla a cambiar. La cambió y tiró el pañal sucio en un bote dentro de la casa. No manches! Si no el Manual de Carreño, estoy segura que las buenas costumbres dicen que uno se tiene que llevar sus pañales cochinos en una bolsa sellada para hacer con ellos lo propio en casa o tirarlos afuera en uno de los contenedores de basura que están en la calle para que pase el camión.
Otro que NO es pariente. 

            Salió a relucir el té del postparto típico de aquí, que ya he platicado. Acostumbran preparar un té de canela muy dulce con pedazos de nuez de castilla, que dizque es bueno para la parturienta, pero se lo dan a beber a las visitas. La única vez que lo tomé en casa de una tía, me pareció el potaje más horrible del mundo, dulcísimo, pero a la vez súper amargo por la cáscara de la nuez. Me alegaron que todo en esa casa sabe horrible, que no debía de tomarlo como referencia o sea que ahí voy de mensa a probarlo otra vez. Nones chicharrones. Asqueroso. Si es medicinal, que lo tome quien lo necesite, que ganas de que todo el mundo se amargue con el numerito, si no estamos enfermos. A lo mejor es para correr a las visitas imprudentes.
            Total, haciendo gala de que “Las visitas tienen sueño”, nos despedimos haciendo mucho escándalo, “para dejarte descansar.... EH!!!”, pero como si le habláramos a la pared. Ahí quedó un montón de gente, que quién sabe a que hora se fueron. Ummi estaba mortificada por su niña y cuando llegó y lo comentó en su casa hasta salió regañada por su marido, que si estaba enseñando a las hijas a ser groseras o qué. Acá uno debe recibir a las visitas así se esté muriendo y así sean las tres de la mañana. No me parece. Se me hace una barbaridad. La gente tiene poco que hacer y va y se instala en las casas ajenas a hacer tiradero, a fumotear, a que los alimenten y entretengan y a que sus hijos hagan desastres. Menos mal los señores estaban afuera en la terraza, fumoteando ahí.  Y ni siquiera es como en Mi México que tienes en general quien te ayude. Acá las chavas están solitas, se ocupan ellas de su casa y sus hijos solas, si acaso, si están muy malas, les echa la mano su mamá o sus hermanas, pero en su propia casa y se van en la noche cada quién a la suya, o sea que es una sangronada írteles a instalar en su casa.
            Pregunté cuantos días iba a durar este relajito y dijeron que en general dura mucho, que por eso hasta ponen una cama especial en la sala para ese fin, que rentan o piden prestada. Que cosa!
            En la mañana nos mandó un mensaje que estaba sola y ahora sí quería visitas de confianza. Fuimos a darnos vuelo con la bebita, a ayudarla a recoger su casa y a apapacharla y luego la dejamos para que se echara una siesta, antes de que le caigan los imprudentes en la tarde.
            Platicamos de como se hacen cosas aquí y en México: el ombligo, los aretes, la bañada, la lactancia. Nos carcajeamos, porque yo le dije que no sé si en México en todos lados, que cada quién tiene su modo de matar pulgas, pero que yo tiré el ombligo de mis hijos a la basura, pues me parece como las uñas que cortas o como una costra, pero se de gente que lo entierra en el jardín o hasta lo guarda en un álbum de fotos. Gente que hace pastillas con su placenta (jipitecos estrambóticos que NO voy a mentar por nombre), gente que guarda los dientes de leche y hasta los hace joyería. Me dijeron que aquí, mucha gente va y tira los ombligos a la universidad, para desearle una vida de éxito al bebé. El deseo me parece excelente, la práctica, una falta de higiene absoluta.  Lo de los aretes, no lo hacen en el hospital, llevan a la bebé saliendo a la farmacia, en donde hacen las perforaciones con la maquinita y la circuncisión se hace en casa, con una fiestita. Mucho pleito tienen con los vecinos, pero la neta es que son casi idénticos. No le llaman Bris, pero haz de cuenta.  Les llaman a los judíos en broma Ibn Ammi, o sea primos (hijo de mi tío) y si, la neta, es que tienen costumbres muy, muy parecidas. No hay bautizo ni ceremonia oficial para poner nombre al bebé, más allá del registro civil y el libro de familia, pero la tradición dicta que el Papá le diga su nombre al oído y lo enseñe a rezar en cuanto nazca, es decir, rece en su oído, dando gracias a Dios por la vida. Hay cosas iguales y cosas diferentes y por supuesto variaciones individuales infinitas.  Se acostumbra la cuarentena, igual que tradicionalmente en México.
            Una maravilla eso de que te vayan a ver al hospital en México, y que los corran a cierta hora, y después puedes invitar a la suegra o la mamá con sus amigas a un cafecito a conocer al bebé y listo, pero la gente no va y se instala en tu casa a menos que sean tus hermanas o tus muy amigas, que por lo mismo puedes decirles con toda confianza que te detengan al bebé mientras te metes a la regadera, que te masajeen la espalda que traes toda torcida de dar pecho o de dormir con el bebé en posiciones extrañísimas, que te sequen el pelo para que no parezcas la Bruja del 71 o que pasen a retirarse si lo que quieres es jugar al Brócoli porque estás agotada.
            Al rato vienen otros sobrinos a vernos y a jugar a casa de Ummi, porque siempre que venimos, aunque sean un par de días, tratamos de ver a todos, de repartir dulces y recibir besos pringosos y de juntar apapachos hasta la próxima.
            Salam!

sábado, 2 de noviembre de 2019

¡VIVE!


Vive!

            En este día de muertos, si, claro hay que recordar a los que ya no están, no con tristeza, si no con el gusto de haber tenido la oportunidad de conocerlos, en el gozo de haber podido quererlos y poder recordarlos, y sobre todo ser conscientes de disfrutarnos mientras estamos vivos. Disfrutar nuestros días, nuestros amores, nuestro tiempo, las cosas buenas mientras las haya, y de lo perdido, lo que aparezca.
            De repente se me juntan las penas y tengo días en que me lleva la tristeza. Cuando tengo mis días negros, soy incapaz de ver lo bueno de la vida, y solo veo soledad, angustia y lo que no fue y no va a ser.
            Tuve uno de esos episodios hace pocos días, y aunque mi mente, tan lógica y analítica me dijera lo contrario, me pasé la mayor parte del día llorando como la muñeca fea por los rincones.
             Pues la vida rápidamente me devolvió la volea, con una injundia tremenda y me calló la boca con una lección magistral.
            Hace tiempo, alguien me pidió un guía en una ciudad rarísima en Asia. Como no conocía ninguno, me puse a buscar. Di con un sitio de tours que tienen muchos guías y como buena mexicana, en vez de contratar a ciegas al guía, lo busqué por Linkedln, por Facebook, por todo tipo de redes sociales, hasta que di con el, platicamos, nos organizamos y le contacté a la persona que quería el tour. Como este sitio tenía muy buen posicionamiento en los motores de búsqueda para tours, decidí probar y hacerme un perfil. Pues que me organizo ahí. Ha sido una cosa de ensayo y error, porque no te dejan hablar bien con los clientes, para que no te los vayas a brincar, creo que le mandan a la gente mil propuestas aunque solo hayan pedido una, para aumentar sus oportunidades de cobrar una comicha, y esas, O Mai Got! Cobran un lanal, o sea que por muchas ganitas que le eches, tus servicios acaban saliendo carísimos y más si la gente pide que les incluyas entradas, hoteles y demás porque estos santos señores te dejan caer un 25% sobre toooodo lo que pidas. Así nomás, por “darte el dato”. Pués así y todo, me han salido de ahí varias chambas y muy buenas, en general. Ya también me han tocado un par de vivos, uno que no le pagó al guía que le organicé en Petra, que porque es monísimo no le exigió el pago y pues se quedó sin su lana. Gente malvada que contrata un servicio, lo toma y luego se hace mensa. Así les irá en la vida.
Otro que pidió precio especial por contratar varios servicios, se le hizo un descuento y tomó el primer tour, que era lo que quería desde el principio y luego canceló el segundo y claro que no pagó este último, dejando a quien lo iba a hacer vestido y alborotado y sin haber agarrado otra chamba. Otro que el Karma ya le cobrará la malobra.
            Pues hace unos meses entré en pláticas con un señor gringo que quería un programa muy específico y muy detallado en Jordania. Me hizo preguntas muy estudiadas, me pidió un itinerario apretadísimo que yo veía difícil de cumplir por cuestiones de tiempo y de distancias, pero el sabía muy bien lo que quería y asesorada por Alarís en cuanto a la logística carretera, le dije como podíamos solucionar. Me preguntó mucho de mí, de que sabía, que no, que licencias tenía o no y demás y total, nos apalabramos. Me contó después que el era gran fan de la arqueología, de los romanos y las cruzadas y su esposa también y que su esposa tenía un cáncer controlado pero terminal y que estaban haciendo sus viajes soñados en el tiempo que les quedara.
            ¡Madres! Yo me sentí comprometidísima. Siempre le echo muchas ganas a mi chamba, y la verdad que lo hago bien y sé muchísimo sobre mi área de interés, pero para gente como esta, no quería dejarme nada en el tintero. Llevo meses estudiando todo lo posible, leyendo libros sobre las cruzadas, las rutas de las caravanas, los romanos, las excavaciones en el levante, revisando mis conocimientos de tratamientos de urgencias, renovando mi botiquín de campo y en fin, preparando la visita de esta gente con muchísimo esmero.
            En Septiembre, tuve también un tour de un día, contratado por el mismo sitio, de una pareja de escoceses que me pagaron un dineral por un tour de un día en Petra. Se me hizo rarísimo que estuvieran dispuestos a pagar tan caro un tour de un solo día. Les dije que los podía contactar con alguien más, que viviera en Petra para que no les saliera tan caro, pero insistieron en que querían que fuera yo, aunque tuviera que venir de Ammán, porque querían alguien que se tomara todo el tiempo necesario, que estuviera con ellos todo el día, que se adaptara a su nivel de energía, que es lo que yo siempre ofrezco y si tenía alguna noción de conocimientos de primeros auxilios, mejor. Les dije, OK, pues encantada. Pues resulta que la señora, en ese caso, también tenía cáncer. Sus quimios eran los Jueves, y entonces el Viernes viajó a Jordania, para volver el Miércoles y estaba aprovechando su semana. Quería en Petra alguien que le enseñara todo lo posible, sin carrerearla, llevándole un lunch y líquidos para hidratarse y que la acompañara todo el tiempo. El marido, resulta que era un colega. Guía de turistas en Edimburgo. Buenísimas gentes y con una actitud magnífica.
            Me esperaba de la pareja que tengo ahora algo similar. Al recibirlos en el aeropuerto, me sorprendió el estado de salud de ella y la edad de los dos. Tendrán alrededor de setenta y cinco años y ella está bastante malita. La escocesa estaba rozagante en comparación. Se cansaba un poquito, pero estaba muy bien. Esta pobre mujer, es gordita, camina con dos bastones, con mucho esfuerzo, le cuesta mucho trabajo subirse al coche, subir y bajar escalones y se cansa muchísimo. Pero tiene la mejor actitud del mundo. El marido también. Los dos amabilísimos y entusiasmados. Llegando de un vuelo de 11 horas, con una conexión previa y otro vuelo de 5 horas, llegaron directos a ver un museo. Ella con sus bastones y con un banquito portátil que despliega en un pispás para sentarse si se siente desfallecer, con una botella de agua en una cangurera con electrolitos para darse ánimos y con una sonrisa y un brillo en los ojos que iluminan las salas y calientan el corazón. Una belleza de mujer. El marido la consiente, pero bromea con ella, le dice que solo porque es jueves, que mañana si la va a traer marcando el paso, que esto y lo otro y tienen una energía y un optimismo impresionante.
Pidieron que los recogiéramos tempranísimo al día siguiente porque querían ir a ¡4! Sitios arqueológicos. Ni siquiera gente mucho más joven se avienta los 4 en un día, si acaso tres y con mucho menos detalle. Pues ahí vamos. Alarís haciéndola de asistente doble porque no solo manejó, procuró el desayuno por el camino y cotorreó con los guardias en todas partes para que nos dejaran meter el coche lo más cerca posible para que la señora caminara menos, sino que después corrió como bólido a estacionarse y era el acompañante oficial de ella, el acomodador del banquito, la percha para los escalones. Yo iba con el “Inca”, el incansable marido, gran fan de los romanos a ver hasta la última piedra y no estoy exagerando. Vimos toooooodititito. Ella se evitó algunas de las subidas más pronunciadas, pero lo hizo también como los grandes. Y lo que no, con el mejor humor, diciendo, Mira, yo conozco mis limitaciones, no voy a subir las escaleras del castillo, desde aquí lo veo a todo dar y que mi marido tome mil fotos, las veo en la noche.
Increíble.
Al día siguiente, igual salimos súper temprano y visitamos otros 4 sitios arqueológicos. Ella otra vez, supo donde sí y donde no. Por ejemplo, la subida a las cuevas amonitas se la disculpó y se quedó junto al coche con Alarís, sentada en su banquito, comiendo unos higos recién cortados que Alarís le compró mientras el señor y yo subimos a ver las grutas. Pero después se dio vuelo en las ruinas del castillo amonita, en el sitio del bautismo, y antes en la ciudadela de Ammán.  Tiene intención de hacer Petra. Dice que no tiene ninguna prisa y que si se cansa, ya verá si la tiene que sacar una de las carretitas de caballos pero que ella no se pierde el espectáculo ni de broma. Lee de todo, investiga, platica sin cesar, es una gente que está viviendo su vida al máximo hasta el último momento y no se está dejando apachurrar por lo que hubiera querido o por lo que no fue, sino haciendo lo mejor de lo que es y lo que hay.
            Veníamos cuidándola mucho a ella en las ruinas de Ammán, cuando de pronto el se nos tropezó y se dio un porrazo marca diablo. Cuenta que estuvo en la Fuerza Aérea de Estados Unidos y que aprendió a caer cuando se tiraba de paracaídas. Pues para el trancazo que se dio, salió bastante bien librado. Un sustazo, se raspó un codo, y quedó un poco empolvado, su cámara un poco maltrecha. Pero yo traía mi kit de primeros auxilios en la bolsa, lo auxilié rápidamente y Alarís que es muy manitas, le compuso la cámara rápidamente mientras el veía el museo de sitio con un alfiler y una navaja que alguien le prestó.
            Es impresionante también ver como se cuidan el uno al otro, como bromean y como se disfrutan, se hacen reír y se valoran.
            Gran lección de vida.  Así como no vas a poner en perspectiva lo que es importante y lo que no.
            No hay que desperdiciar ni un minuto de la vida en forma consciente. Hay que vivir mientras podamos y disfrutar de las personas que queremos cada momento y hasta el final, sin pensar en lo que hubiéramos querido que fuera, en lo que no tenemos, en lo que pensamos que sería. Hay que hacer lo mejor de lo que hay y vivir cada día al máximo.

Salam!
           


           

Sorpresas y Regalos

      Entre las cosas que me ha regalado esta vida, es tener relación con mucha gente por temas de trabajo y entre esas gentes, hay varias c...